Chena Hot Springs, ALASKA. Km. 1951

Chena Hot Springs, ALASKA. Km. 1951

Atendiendo a las reclamaciones de algunos de mis seguidores y tras tres días sin un acceso a internet como Dios manda (osea gratis, ¡no os imagináis la de dinero y tiempo me estoy dejando para conectarme a internet!), aquí va una nueva crónica del navarrico viajero. El pasado viernes, como os comentaba en mi anterior narración, me vino a buscar al hostal una furgoneta del balneario Chena Hot Springs.



Fairbanks, ALASKA. Km. 1861

Fairbanks, ALASKA. Km. 1861

Me encuentro varado en una ciudad sin mayor interés. Quería haber salido hace un par de días rumbo a Prudhoe Bay, en el norte de Alaska, pero no había plazas en el único autobús que llega hasta el fin/principio -según se mire- del mundo.



Doctor en Alaska, un fiasco en toda regla

Doctor en Alaska, un fiasco en toda regla

Muchos sois los que me habéis animado a encontrar y visitar Cicely, la ciudad en la que transcurrieron las apasionantes historias de la famosa serie…



Denali National Park, ALASKA. Km. 1663

Denali National Park, ALASKA. Km. 1663

A pesar de llevar en Alaska cerca de 5 días, continúa sorprendiéndome la práctica ausencia del término noche en este lugar. La noche -dejadme usar esta palabra- del jueves al viernes me desperté a las 3 de la madrugada y pude comprobar que seguía siendo de día.



Anchorage – Denali en el Alaska Railroad

Anchorage – Denali en el Alaska Railroad

Es difícil encontrar taxi a las 7 de la mañana en una ciudad desierta y tranquila como Anchorage. La providencia estuvo de mi parte y pude llegar a tiempo a la estación del Alaska Railroad para realizar el checking de maletas. Mi tren salía a las 8:15 con rumbo al Denali National Park, situado a unos 233 kilómetros, y cuya espectacular extensión de bosque boreal y tundra acoge la montaña más alta de Norteamérica, el McKinley



Anchorage, ALASKA. Km. 788

Anchorage, ALASKA. Km. 788

Nadie me había dicho que fuera fácil ser un aventurero. Tras una emotiva despedida en la estación Metro Center de Washington D.C. con mi gran amigo y mejor anfitrión Enrique, me dirigí al Ronald Reagan National Airport. Tras un leve despiste en el que me equivoqué de línea y el consiguiente agobio al pensar que llegaba muy justo de tiempo (finalmente no fue así), me subí al avión de Frontier Airlines en el que pude ver en directo -ojo al dato- el partido de fútbol entre España y Francia.