Zócalo, la plaza más grande del mundo

Casi recuperado de la infección intestinal, salí de Morelia (Michoacán) con dirección a la Ciudad de México en el confortable autobús de lujo de ETN (Enlaces Terrestres Nacionales). Seis horas después llegaba a la terminal México Observatorio. Tanto uno ha oído hablar de lo peligroso que es el D.F. que me bajé del autobús con una tensión parecida a la que debe de sentir un soldado antes de entrar en combate. Busqué una cabina de teléfono y llamé a Analeine -la novia de mi amigo Javi que ha vivido la mayor parte de su vida en esta inmensa ciudad- para apuntar la dirección de su casa y tomar un taxi seguro hacia la urbanización de la colonia de Coyoacán en la que vive.

COYOACÁN

Después de los pertinentes saludos a sus padres y un ligero piscolabis al que me invitaron fui con Marisol -hermana de Analeine- a conocer el centro del bello pueblo (ahora absorbido por la gran urbe) en el que vivió la pintora Frida Kahlo y el exiliado comunista Trotsky antes de ser asesinado. Coyoacán, que en náuhatl significa “lugar de coyotes”, es una de las pocas zonas del Distrito Federal -junto con La Condesa- en las que uno puede pasear tranquilamente sin riesgo de ser atropellado. A lo largo de sus angostas calles de estilo colonial, se suceden cafés, plazas, parques e iglesias como la parroquia de San Juan Bautista. En esta pequeña capilla del siglo XVI -probablemente la iglesia más antigua de México- me contó Marisol que el conquistador Cortés se casó con la indígena Malinche.

COMO UN REY

En un principio me iban a acoger en la casa que tienen desocupada los padres de Analeine pero la luz se había estropeado así que me llevaron a casa de Marcela Fuentes-Berain, amiga de Analeine que conocí en la fiesta de despedida “Diarios de Josuscicleta” que hice en Madrid pocos días antes de embarcarme en esta aventura. Después de haber pasado casi una semana en su casa no tengo palabras para expresar la extraordinaria hospitalidad de Marcela y su hijo Dario. Me han tratado como un embajador, como un rey diría yo… y eso que nuestra amistad hasta ese momento se reducía a una escueta conversación en el bar Taboo de Malasaña.

A lo largo de todos estos días en la Ciudad de México compartimos grandes momentos; charlamos acerca de la vida en la cocina de su casa hasta las tantas de la madrugada con la compañía de varios chupitos de tequila Herradura, paseamos por la Colonia Condesa donde compré unas divertidas camisetas de NaCo (marca de la que es socio el actor Diego Luna), comimos en un exquisito restaurante argentino propiedad de un ex-novio, cenamos en la terraza del Hotel Majestic con vistas al Zócalo o me invitó a comer con sus amigos en el restaurante Contramar (Durango 200, entre Valladolid y Fuente de las Cibeles) donde acuden cineastas, escritores y artistas de toda índole. Allí conocí a Fernando y Alejandro de Explora Films y al portentoso fotógrafo Carlos Somonte, hijo de refugiados españoles republicanos para quien Madrid, mientras se pone a imitar el acento castizo, “es la neta” -la ostia en verso- “y Vallekas se escribe con K. El punk no ha muerto. ¡Madrid ruls! Cuando voy a Malasaña me bajo al bar de abajo y me pido un whisky. A veces me toca coger uno de esos taxistas franquistas y cuando me oyen el acento mexicano sueltan alguna que otra estupidez. Yo les digo; vete a la chingada y llévame donde te he dicho. Soy tan español como tú”. Cuatro horas después y con varios copazos encima, todos los comensales terminamos bastante ebrios.

MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGíA

Estar en el D.F. y no visitar este museo es como estar en Barcelona y no ver la catedral de Gaudí. A lo largo de 12 salas uno puede conocer en profundidad las diferentes civilizaciones del México precolombino. Visitarlo a conciencia -la entrada vale 45 pesos, 30 más si solicitas permiso para cámara de video y 50 extras con audioguía- te puede llevar al menos dos días completos así que si uno no tiene el tiempo ni las ganas de atragantarse con cientos de esculturas y toneladas de información, lo mejor es escoger las tres salas más importantes: Teotihuacán, Mexicas y Mayas. La primera exhibe maquetas y objetos del primer gran estado de las Américas cuyas espectaculares ruinas todavía se conservan en perfecto estado en las afueras de la Ciudad de México. La segunda expone una visión de la cultura azteca o mexica -ambas son la misma- cuya obra más importante es la famosa Piedra del Sol que apareció fragmentada durante las excavaciones en el Zócalo a finales del siglo XVIII.

Piedra del Sol

Por otro lado, en la sala Maya se muestran piezas de esta avanzada civilización asentada en el sudeste mexicano: Guatemala, Yucatán, Chiapas, Belice y Honduras. Cabe destacar la impresionante reproducción de la tumba del rey Pakal, descubierta en las entrañas del templo de las Inscripciones de Palenque y este hermoso templo situado en un patio exterior del museo.

Templo Maya

XOCHIMILCO, EL RETIRO DEL D.F.

Formado por lagos, un jardín botánico, cientos de canales y una variedad espectacular de aves acuáticas, Xochimilco, declarado Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad, es el lugar ideal para huir los domingos del agobio de la urbe más grande del mundo. La palabra Xochimilco significa en náhualtl “lugar donde crecen las flores”. Esta acepción no es en vano puesto que sus cientos de islas artificiales fueron creadas por los aztecas hace varios siglos sobre las aguas poco profundas de un ramal del lago Texcoco. Su idea era crear islotes aptos para la agricultura a los que denominaron chinampas y que en la actualidad cultivan miles de flores en infinidad de invernaderos. Este maravilloso lugar se convierte cada domingo en centro de peregrinación de los chilanguitos (así llaman a los habitantes de la Ciudad de México) para pasar una agradable tarde o celebrar sobre las aguas de sus canales todo tipo de ceremonias: Despedidas de soltero, cumpleaños, bautizos… Allí me llevaron, Lilia y Rafael, los padres de Analeine para que no me perdiera semejante espectáculo típico del D.F. Me quedé muy agradecido por la invitación de esta hospitalaria familia -Gullons, ¡vaya familia política más genial!- y gracias a Don Rafael por animarme a no ser un conservador pidiendo Coca Cola –“eso se puede beber en cualquier lugar”– y probar el rico Boing de mango.

Mariachis flotantes en Xochimilco

Además de varias trajineras -así se llaman este tipo de barcazas, la mía de nombre Teresita- que transportan un surtido elenco de bandas de mariachis, también se oferta otro tipo de ambiente musical con las trajineras de marimberos. Ambos tienen un extenso repertorio para todos los gustos y oídos (“La Sandunga”, “Rancho Grande”…). En Xochimilco hay varios embarcaderos desde los que se puede salir a navegar por los canales. El más conocido y famoso es Nativitas, a cuyo costado se encuentra un gran mercado de artesanía. Una hora en una trajinera viene a costar alrededor de 15 dólares. La comida, bebida y souvenirs se pueden comprar mientras uno navega por los canales a sus vendedores fluviales ambulantes.

Canales de Xochimilco

Como buenos domingueros chilangos visitamos Xochimilco antes de las tres de la tarde ya que a partir de esa hora se monta un atasco fluvial de no te menees. Luego fuimos a visitar el Museo Dolores Olmedo Patiño, mecenas y amante del pintor Diego Rivera (a parte de Frida Kahlo y otras tantas mujeres), que contiene interesantes piezas prehispánicas así como 137 óleos, acuarelas y litografías del muralista más importante de México. Su impresionante mansión acoge además en sus jardines pavos reales, ocas, gansos y una decena de xoloitzcuintles, raza prehispánica de perros sin pelo que existen desde los aztecas. No suele ser muy habitual la exhibición de bailes regionales que de vez en cuando se realiza en el museo así que tuve mucha suerte al verla. He aquí un extracto de un llamativo baile cuya procedencia no recuerdo.

Taconeando “La Bamba”

La jornada de domingo terminó con unas deliciosas fajitas en el Taco Inn de Coyoacán y un tour express de Lilia&Marisol Tours por el extenso campus de la U.N.A.M.

¿FROTTEURISMO BAJO TIERRA?

Leia yo en un blog de EL MUNDO días antes de llegar al D.F que una práctica bastante habitual en “distintos medios de transporte, preferentemente en el Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano es el frotteurismo. Esta parafilia consiste en “el deseo o conducta recurrente de tocar o frotar el cuerpo de otra persona sin su consentimiento”. Al parecer en los momentos de mayor congestionamiento, “entre el ritmo vibratorio que vive el viajero en la irremediable cercanía física, los ánimos se caldean y muchos pasajeros llegan a excitarse”. No cayó esa breba.

Sistema de Transporte Colectivo Metropolitano

TOP MANTA ITINERANTE

Las estaciones del metro de Ciudad de México tienen nombres de héroes revolucionarios (Zapata, Juárez, Hidalgo, Morelos…), emplazamientos turísticos (Zócalo, Bellas Artes, Coyoacán) o algunos que me parecieron tan risibles como Chabacano o Indios Verdes. El metro, de diseño estilo parisino, es un medio de transporte barato (2 pesos el viaje sencillo), seguro -para nada me sentí intimidado- y muy eficiente. Una de las cosas que más me llamó la atención fueron los vendedores itinerantes del top manta. Todos conocemos la venta típica de discos en la calle pero por Madrid de momento no he visto esta singular forma de negocio. A cada momento se metía en el vagón un chico o chica con un altavoz colgado sobre el hombro -al que iba conectado un discman- desde el que se podía oir un remix de las canciones que estaban incluídas en el disco a la venta en cuestión. Hay que reconocer que las mafias del pirateo deben invertir mucho en I+D porque tienen una ideas fascinantes. Falta que se exporte a otras ciudades del planeta.

EN EL CENTRO DEL MUNDO

Cierto es que Ciudad de México no goza de buena fama en lo que a seguridad se refiere. Ni es el lugar con menos delitos del mundo ni tampoco un nido de delincuentes en el que no hay nadie honrado. Vamos, que no es tan fiero el león como lo pintan, aunque conviene saber a qué fieras uno no debe acercarse. ¡Si no que se lo digan al cazador de cocodrilos Steve Irwin! Como me decía mi primo Quique, que vivió allí durante unos años, “el D.F. es igual de peligroso que Madrid o Pamplona”. Siento que hay mucho de cierto en esta afirmación después de haberme paseado por sus calles. Aunque es verdad que entre tanta densidad de población, con niveles de pobreza alarmantes, las posibilidades de ser atracado, robado o asaltado son mayores que en las ciudades que antes citaba.

El Centro Histórico de la ciudad es sencillamente precioso. La verdad es que no me imaginaba que fuera de esa manera. Se estructura en torno a la plaza más grande del mundo: El Zócalo.

Banderón en el Zócalo

En este lugar se arremolinan vendedores ambulantes, bailarines concheros ataviados con plumas y conchas danzando al son de lacónicos tambores; fontaneros, electricistas o albañiles buscando trabajo con sendos carteles en los que ofertan sus servicios; escolares, ciudadanos de todo el país instalados en carpas protestando por alguna injusticia o simples turistas alucinados con semejante espectáculo.

Iosu zocaleando

No podía dejar de ver el Templo Mayor (más bien lo poco que queda en pie de la fastuosa ciudad de Tenochtitlán tras el paso de los conquistadores españoles), el interior de la Catedral donde queda patente el fervor religioso de algunos de sus habitantes, el palacio de Bellas Artes, el Museo Nacional de Arte presidido por la estatua de Carlos IV que anteriormente se encontraba en medio del Zócalo y los murales de Diego Rivera dentro del Palacio Nacional.

LA SUPER TORTA

Me quedé con las ganas de aceptar el reto de un curioso lugar llamado “El Cuadrilatero” (Luis Moya 73,local 4). Se trata de una tortería propiedad del luchador Super Astro en la que se sirven unas tortas exquisitas. Sus paredes están decoradas con máscaras de algunas figuras importantes de la lucha libre mexicana. Lo más característico del lugar es que si logras comerte la Torta Gladiador en menos de 15 minutos no pagas los 110 pesos que cuesta. El problema está en que esa torta está rellena de una descomunal cantidad de salchichas, queso, rodajas de jitomate -el tomate de toda la vida-, un muro de jamón, tocino, bisteck, huevo, aguacate y cebolla. Con ambas manos apenas se puede sostener en un plato especial, y no es para menos, es un coloso bocadillo de 1 kilo y 300 gramos.

ADIÓS CON EL CORAZÓN

Ha sido una semana que el recuerdo no borrará con facilidad. Unos excelentes anfitriones chilanguitos como Marcela y Dario, gente tan amable como Raulito -su chofer- quien me explicó que “en México se puede conseguir casi todo si uno le da una propina al funcionario” y Martuchi -cocinera y encargada de la casa- que me preparó unas ricas tortas, mi desayuno diario a base de tostadas, mantequilla y mermelada, un dulce chocolate caliente oaxaqueño y una refrescante bebida de jamaica entre otras suculencias.

Nos despedimos comiendo en el restaurante japonés Kaiten Sushi, ubicado en la Plaza Villa de Madrid, mejor conocida como Plaza de la Cibeles, en la colonia Roma. El baño para hombres de este restaurante no tenía desperdicio.

Como habéis podido ver, un espacio muy pequeño con luz tenue y una versión en grande de una caricatura medio cachonda de una típica colegiala japonesa, icono de las fantasías eróticas masculinas del país del sol naciente.

Una ciudad tan grande es imposible verla en cuatro días. Quedaron pendientes de visitar muchos lugares: El Bosque de Chapultepec, la casa de Frida Kahlo, el espectáculo de la lucha libre en el Arena de México, el Monumento a la Revolución… No me apena puesto que tengo la certeza de que regresaré de nuevo. Ahora, el misterio y la intriga me invaden, poco antes de pisar mi siguente destino: Teotihuacán, la “Ciudad de los Dioses”.


Fotos MÉXICO D.F.



the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Consulta mi perfil en G+: Iosu López

5 comentarios

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  1. Maquiavelica Publicado: 4 Octubre, 2006

    wowwwww q interesante andabas en mis rumbos¡¡¡¡¡Claro q no es una ciudad peligrosa¡¡¡¡eso hacen creer a los demàs pero yo soy nativa de aqui y mi df no lo cambio x nada aunque espero algùn dia visitar tu pais me atrae mucho¡¡¡ ademas de los españolitos¡¡¡ y te flato un buen x visitar creeme q vlveras pronto

  2. Cynthia Publicado: 4 Octubre, 2006

    Iosu:

    Muchísimas gracias por esta crónica del DF que tanto ansio conocer algún día.

    Ahora espero que publiques tu crónica de San Cristóbal de las casas porque ya estuve viendo las fotos y me parecen espectaculares.

    Saludos:

    Cynthia

  3. Gig Publicado: 5 Octubre, 2006

    ALELUYA! Tras un mes de retraso he logrado ponerme al día en tus aventuras. Espero sacar tiempo para contarte las de por aquí y mandarte los videoiosing prometidos.
    Besos gaztetxeros (aunque no lo parezcan, son heteros).

    G

  4. Dr. Livingstone Publicado: 6 Octubre, 2006

    Gig!!!! espero esos videoiosings con ansia…ten en cuenta que sin ellos no participas en el concurso con regalo sorpresa. Por fin recupero la conexión después de días haciendo el mono aullador en la selva lacandona.

    besos a todos/as

    iosu

  5. gab Publicado: 25 Noviembre, 2008

    está increíble tu crónica de mi querida ciudad de méxico!!, si en algún momento de la vida vuelves, no puedes perderte el Museo Diego Rivera-Anahuacalli, si te impresionaron las piezas que hay en el Dolores Olmedo, el Anahuacalli tiene la colección que Diego Rivera recopiló a lo largo de su vida y, también puedes ver el increíble monumento que el artista diseñó y no pudo ver terminado…. su colección asciende a 60mil piezas, exhibidas sólo 5mil.

    suerte!

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