Tipos-de-mochileros
Ilustración: Mirco Kutscheidt

Los viajes son extraños cajones desastre en los que conviven dos tipos de mochileros: los que con gusto mandarías a la China en un cohete, y los que son divertidos, inteligentes y a su forma encantadores. De mochileros que sin pretenderlo vuelven inolvidable tu experiencia. De mochileros que hacen que un lugar cobre sentido para ti. De mochileros que te comerías a besos, en el mejor y más inocente de los sentidos.

1. MOCHILEROS QUE HACEN COSAS QUE NO VIENEN EN LA LONELY PLANET.

Me comería a besos a todas y cada una de esas personas con criterio que no hacen de la Lonely Planet su hoja de ruta. Ojo, que estas guías son fantásticas, pero no son ley, ¡si no las sigues a rajatabla no pasa nada! Demos espacio a la imaginación, la originalidad y la improvisación. Atrevámonos a tomarle el pulso a la aventura, no seamos mochiovejas. El viajero más interesante es aquel que conoce los sitios, no el que se limita a tacharlos de una lista (por muy completa que esta sea).

2. MOCHILEROS QUE SABEN BAILAR.

Ese momento mágico en que estás en una fiesta y suena ‘pon aquí el nombre de tu música favorita’ y aparece él o ella, te coge de la mano educadamente para pedirte permiso, y te hace bailar como si no existiera mundo a vuestro alrededor. Me refiero a bailar en plan bien (con ritmo, pasos, mirándote a los ojos y esas cosas), no en plan lamentable (intentando pegarse a ti a cada impulso mientras lucha por mantener un equilibrio herido de muerte por el alcohol). Un baile es como una batalla: se gana o se pierde, pero nunca se repite. Adoro a quien la sabe aprovechar.

Mochilero en la calle con un cartel y gafas de sol
Crédito: Flickr / Cormac Scanlan

3. MOCHILEROS QUE TE ECHAN UN CABLE SIN ESPERAR NADA A CAMBIO.

Aquellos que comparten su comida en el tren; los que te invitan a subir a su taxi cuando te ven solo en la estación (aunque vayan en pareja o en grupo); los que te pasan un trago; los que se van a dormir con su colega a otra cama y te ceden la suya porque te quedaste sin una tu primera noche en ese hostel; los que te prestan el cargador del móvil que has perdido; los que te llevan en su moto al muelle el día que te vas. Todos aquellos y aquellas que te tienden su mano sin esperar nada a cambio aunque te acaben de conocer son gente de 10.

4. MOCHILEROS QUE LEEN.

Cuando digo que me comería a besos a los mochileros que leen, excluyo a las personas que se limitan a hacer una foto de On the Road (o cualquier otro título ‘mítico’) para subirla a Facebook y publicar ‘ya somos dos’. Con mochileros que leen me refiero a quienes te encuentras absortos en la playa, el tren o la cafetería, esos que ni si quiera se dan cuenta de que existes porque de verdad está leyendo a Kerouac, a Sontag o a Kapuscinsky (o a quien sea). Quizá no crucemos nunca una palabra, pero me da esperanza saber que sigue habiendo gente capaz de dejarlo todo por zambullirse un rato en la lectura.

5. MOCHILEROS QUE HABLAN FRANCÉS.

Seamos francos. Al español estamos muy acostumbrados, el inglés es un idioma que hace tiempo dejó de resultarnos exótico, pero el francés… ¡Ay, el francés! Esa lengua no es cosa de la vida real. Parece que solo se usa en películas románticas y anuncios de perfume. La medio entiendes, pero en realidad no tanto, cosa que aporta un toque de misterioso al asunto. Por eso, cuando llega un mochilero y te dice con su acento parisien que “tu es très jolie” hay muchas posibilidades de que te derritas cual helado al sol, aunque seas consciente de que se lo dice a todas. ¿A quién le importa? Un día es un día.

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Crédito: Flickr / José Mª Sancho

6. MOCHILEROS QUE HACEN MÚSICA.

Una guitarra, una armónica, un bajo. En realidad da igual. Valen unos palos. Valen las manos contra la mochila. Vale la voz. Si una persona es capaz de articular un ritmo que yo pueda cantar o bailar, a esa persona me la comería a besos.

7. MOCHILEROS QUE TIENEN UNA REFLEX Y SABEN USARLA.

Confieso, me encantan esas personas que tienen una cámara reflex y saben usarla. No me gustan porque sean fotógrafas, me gustan porque su intención al sacar la cámara no es fardar. Porque se toman su tiempo para calcular la apertura de diafragma óptima para la velocidad de obturación que van a utilizar. Su imagen será mejor o peor, no importa (a no ser que saquen el horizonte torcido, en ese caso les odio a muerte), pero al menos piensan, se esfuerzan, intentan ser creativos, y eso siempre es algo a valorar.

8. MOCHILEROS BUCEADORES.

Para esto no tengo explicación racional, pero es un hecho. Hay un momento en la vida de toda viajera (desconozco si a los viajeros hombres les pasa también), en el que casi todos los buceadores/as le parecen majísimos. No sé si la piel curtida o los tatuajes horrendos –¿por qué la mayoría de los buceadores tiene al menos un tatuaje horrendo?– tienen algo que ver, pero esta especie al alza siempre garantiza momentos divertidos. ¿Será verdad que la vida bajo el mar es mucho mejor que el mundo de ahí arriba?

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Crédito: Flickr / Bouboo75

9. MOCHILEROS QUE CONVERSAN Y SABEN ESCUCHAR.

Han vivido más aventuras que tú, recorrido medio mundo, tenido mil y un percances de los que han salido vivos… Pero no les dan importancia. Mejor dicho, se la dan pero en su justa medida (normalmente tirando a la baja). No se consideran mejores ni peores que nadie, ni te miran por encima del hombro. Son humildes, no intentan impresionarte y, antes de contarte una batallita, te preguntan qué tal, cuál es tu historia, qué te gustaría visitar. A la gente que es capaz de conversar –no solo de ‘decir cosas’– y sabe escuchar me la comería a besos tan pronto la bajara del altar.

10. MOCHILEROS QUE SE LEVANTAN A VER EL AMANECER.

Ver amanecer te reconcilia con el mundo. Eso es así y, si no me crees, levántate a ver uno y luego me lo cuentas. Sé que no es fácil, sé que da mucha pereza. Por eso me interesa aquel o a aquella capaz de levantarse temprano para compartir un amanecer. Porque un atardecer lo puedes ver con cualquiera, pero un amanecer sólo se levantan a esperarlo contigo una persona para la que eres especial.

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Ilustración: Josh Hutchinson

the author

Cristina es una fotoperiodista especializada en viajes, cultura y temas sociales. Está licenciada en Historia y Periodismo y cuenta con un master en Comunicación. En la actualidad colabora con Popular TV, Cadena SER y MiNube.com, y dirige el portal viajero ViajaEnMiMochila.com. Más en la carretera que en casa, puedes seguir sus andanzas a través de su Twitter, Facebook e Instagram.

13 comentarios

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  1. machbel Publicado: 22 diciembre, 2014

    Muy bueno lo del amanecer

  2. jairo - mochila nómada Publicado: 23 diciembre, 2014

    Me ha encantado!! 🙂 arriba esos amaneceres épicos!!

  3. Analucia de Viajar Para Vivir Publicado: 23 diciembre, 2014

    Lo amé, Cristina, jajajaja.
    Yo de esos marco 8 de 10 (no le voy tanto al francés, ando con una racha de otro dejo, jaja y prefiero los que aunque no saben bailar tan bien hacen el intento y se ven más tiernos).
    ¡Ay mochileritos, así nos tienen!

    Abrazote desde Bangkok,

    Analucía
    http://www.ViajarParaVivir.com

    • Cristina E. Lozano Publicado: 26 diciembre, 2014

      Bailar es el futuro, ahí o dejo. Me alegro mucho que te haya gustado el artículo Analucía. Abrazo grande desde Santander (¡tómate un mango sticky rice a mi salud!).

  4. vero4travel Publicado: 24 diciembre, 2014

    jjajaja que original! Me ha encantado! Eres una crack Cristina!

    • Cristina E. Lozano Publicado: 26 diciembre, 2014

      Cada uno es como es ja ja ja. Gracias Vero, me alegra que te haya gustado 😉

  5. Cris Perseguer (@CrisPerseguer) Publicado: 7 enero, 2015

    Genial! Para qué decir más…. Y si, yo también me hubiese comido a besos a algún mochilero de esos que te cuenta historias alucinantes, que se queda hasta las tantas tomando un café en el hostel explicándote por qué o por qué no ir a aquella excursión, pueblo, ciudad, rincón perdido, espejismo, etc al que pretendes ir…

    ¡Qué buena es esa sensación de querer comerte a alguien a besos (en sentido inocente y figurado¨)

    • CristinaELozano Publicado: 9 enero, 2015

      Mucho mejor que la sensación de querer tirar a alguien a las vías del tren, ¡dónde le va! xD

  6. Salvador Gutierrez Publicado: 11 mayo, 2015

    Hubo un tiempo en que vi grandes amaneceres en mis viajes no por madrugar sino por que aun no me había acostado, aunque ahora que recuerdo los veía un poco borrosos

  7. Me encanta la 4,9 y 10…Aunque también me comería a besos a los que te hablan o canten italiano!

  8. Sara de Viajar Lo Cura Todo Publicado: 9 junio, 2016

    ¡Yo soy de amaneceres y réflex! Te falta algo importante para comértelo a besos: ¡que se duchen!

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