Colorida catedral de San Cristobal de Las Casas

Después de casi 4 meses de viaje, uno se tiene que dar algún que otro lujo para viajar más cómodo. El trayecto entre Ciudad de México y San Cristobal de Las Casas (Chiapas), de 14 horas de duración, salía a las 18 horas y llegaba a las 8 de la mañana del día siguiente. Así que opté por la compañía de lujo UNO cuyo slogan dice “Servicio de avión por tierra”. Bien cierto: sala de espera privada, asientos reclinables comodísimos, emisión de películas, refresco a elegir para bordar el autobús y kit relax de regalo (pantuflas, toallita e infusión relajante). Algunos de los destinos hacia el sur del país salen de la TAPO (Terminal de Autobuses de Oriente) de la Ciudad de México. Una buena web donde consultar horarios, compañías y comprar los billetes de autobús es Ticket Bus.

Me desperté prácticamente unos kilómetros antes de llegar a San Cristobal. El paisaje se había transformado en montañoso, en las laderas predominaba un verde intenso, el juego de luces al amanecer era espectacular y a cada rato se sucedían multitud de campos de maíz. Una vez en la terminal, tomé un taxi con dirección al Hotel Plaza Central (Paniagua 2), situado a un par de manzanas de la céntrica Plaza 31 de Marzo. Este hospedaje se emplaza en una casa histórica del centro de la ciudad con un bonito patio aunque las habitaciones me resultaron poco limpias. Contando que las sábanas estaban algo “guarrillas” -omitiré detalles- y que a la recepcionista le hubiese pegado una patada en la boca por lo desagradable que era, decidí al día siguiente cambiar de alojamiento. La elección no podía haber sido mejor. Siguiendo las recomendaciones de la guía Lonely Planet, me dirigí con todos los bártulos a Casa Margarita (Real de Guadalupe 34). Mientras que en el primer hostal pagué 150 pesos por noche, aquí el precio subió 50 pesos más. Y bien pagados. Televisión por cable, ducha impoluta, cama confortable, restaurante con comida deliciosa, internet gratis, música en directo todas las noches y agencia de tours propia (Chinkultik) en la que contratar excursiones para conocer la zona.

ALERTA ROJA

Desde mayo de este año, el EZLN tiene decretada la alerta roja en los municipios que controla en los Altos de Chiapas tras los sucesos acaecidos en la población de Atenco, cercana al Distrito Federal. Realmente en la vida diaria de San Cristobal este hecho apenas se percibe. A los ojos del recién llegado todo está en calma y tranquilo. La ciudad es extremádamente acogedora, segura y en sus calles se mezclan indígenas, cooperantes de ONGs, turistas bohemios, hippies provenientes de todos los rincones del globo… No podemos obviar que el movimiento iniciado por el Subcomandante Insurgente Marcos hace 12 años todavía sigue activo pero parece que ha optado por otro tipo de lucha -denominada La Otra Campaña- realizando giras por el país para lograr un Programa Nacional de Lucha de Izquierda con el fin de lograr una nueva Constitución. El líder zapatista acusó hace unos días a la líder sindical Elba Esther Gordillo de haber instrumentado un fraude electoral en las elecciones del pasado 2 de julio para impedir que Andrés Manuel López Obrador (líder de la Coalición por el Bien de Todos) fuera declarado ganador.

De la que me he podido empapar durante casi dos meses de viaje por México es que la situación política en los Estados Unidos Méxicanos está realmente caliente; el conflicto que después de 6 meses todavía perdura en Oaxaca, la escalada de violencia de los narcos (asesinatos de abogados, policías, jueces…), el monopolio mediático en favor del presidente Felipe Calderón y la sombra del fraude electoral siempre presente.

LA VACA KARATEKA vs LOS RATANUNCHAKUS

Unos días después de que Begoña Yebra de Radio Euskadi me entrevistase en su programa “La Galería”, me proporcionó por e-mail el contacto de Oskar Hernando, cooperante de la Fundación Paz y Solidaridad, que se encuentra en San Cristobal desde hace tres años realizando diversos proyectos. Fui a visitarle a su oficina situada muy cerca de la preciosa Iglesia de Guadalupe. Allí estaban trabajando junto a él, Flo y Lidia. Estuvimos conversando un rato sobre la región, sus experiencias, los zapatistas, mi viaje… Se hizo la hora de comer y me invitaron a acompañarles a un restaurante en el que habían quedado con más gente.

El lugar en cuestión, Restaurante “Los Amigos”, lo encuentras justo en frente de donde salen los colectivos para San Juan Chamula. Es un local popular en el que pagas 30 pesos por dos cervezas (siempre en parejas de a dos) y te regalan diferentes botanas -aperitivos- que van desde una sopa de camarón a un delicioso surtido de pollo o carne para rellenar las tortillas de maíz. Entre las mesas se pasean un par de grupos de mariachis interpretando las peticiones que los comensales solicitan. Ese día era fin de quincena -día de cobro- así que la gente venía con los bolsillos llenos para darse un buen homenaje. Sobre las mesas se multiplicaban las chelas, el ambiente se iba cargando del alcohol y en un momento interrumpieron la música norteña que sonaba por los altavoces para proyectar un par de extractos de vídeo clásicos del lugar que yo he denominado: La vaca karateka y RataNunchakus. Por fortuna, he encontrado los vídeos en You Tube.

Vaca Reloaded

Se trata del actor, director y guionista Steve Oedekerk y la película “Kung pow: Enter the fist” (en España titulada “Kung pow: A puñetazo limpio”) estrenada en el año 2002. Disfrutad de esta divertida escena de lucha que nos pusieron en el restaurante mientras nos cocíamos como ratas, nunca mejor dicho.

RataNunchakus

DE CERRO A CERRO

Al día siguiente tocaba pasearse por las calles de San Cristobal para descubrir con mis propios ojos la belleza que había visto previamente en fotos. Primero di una vuelta por la Plaza 31 de Marzo rodeada de edificios coloniales como el Hotel Santa Clara (residencia del conquistador español Diego de Mazariegos) y soportales con encanto en cuyo centro hay un kiosko de hierro. Aquí se concentran limpiadores de zapatos, vendedores ambulantes de artesanía y periódicos, turistas que se pasean sorprendidos por el particular ambiente de la ciudad… todos juntos pero no revueltos en apacible armonía.

En uno de sus extremos se encuentra la Catedral de San Cristobal cuya fachada oeste resalta por su llamativa mezcla de tonos amarillos, rojizos y blanquecinos.

Frente a la catedral

Siguiendo el Andador peatonal de Hidalgo en dirección sur se llega a la que fue en su día la puerta de entrada a la ciudad: la Torre del Carmen. Muy cerca de ahí, subiendo por la calle Hermanos Domínguez, se llega a unas largas escaleras que conducen al Cerro de San Cristobal.

Sobre el Cerro de San Cristobal

San Cristobal de Las Casas es una ciudad con múltiples templos y diversos mercados de artesanía. Uno de los más importantes es el Templo de Santo Domingo que lamentablemente no pude ver ya que se encontraba en restauración. Dicen los que lo han visto que el reflejo de la luz sobre su fachada rosácea al atardecer es uno de los espectáculos más bellos que el visitante puede contemplar. En sus aledaños se instala diariamente un mercado de artesanía con puestos atendidos por mujeres chamulas, bohemios europeos y viajeros itinerantes como el chileno Sabiano, oriundo de Antofagasta, que vende collares y realiza tatuajes de henna en un improvisado puesto al que llama Estorbos Simultáneos. “Para muchos somos gente que estorba, que molesta, incluso han llegado a pegarnos… pero también hay muchos que nos quieren”, me comenta mientras le pega un trago a una litrona y ríe junto a su compañero guatemalteco de juergas, Hansel Rosas. Hansel, fiel seguidor de Héroes del Silencio, llama la atención de los compradores tocando canciones con su guitarra imitando el estilo de Bunbury.

Puedes encontrar faldas, camisas, bolsos de cuero, muñecos zapatistas, camisetas revolucionarias, collares, joyería hippiosa… No dejes de regatear los precios -siempre te intentan tangar- y también ten presente que muchas de las cosas que venden las señoras indígenas realmente no están hechas a mano y vienen diréctamente de maquiladoras (fábricas industriales) de Guatemala. Detrás del Templo de Santo Domingo se encuentra el bullicioso Mercado Municipal con puestos de frutas, verduras, carne fresca, todo tipo de cachibaches, pequeños locales donde sirven comida corrida -al estilo Menú del Día español- y decenas de puestos de DVDs y CDs piratas con los decibelios por las nubes.

Si uno busca mayor tranquilidad puedes visitar la azulada Iglesia de Santa Lucía o el Templo de San Francisco, tiendas en las que se venden productos de las comunidades indígenas de los Altos de Chiapas como Nemizapata o el Centro Cultural TierrAdentro, el Centro de Desarrollo de la Medicina Maya que posee un nutrido herbolario y en donde si lo deseas un j´ilol puede diagnosticar tus males y hacerte una curación de cuerpo y alma; y el espectacular Taller Leñateros en el que hombres y mujeres mestizos e indígenas producen papel hecho a mano con varias especies de flores, bejucos, líquenes, bambú y telas diversas. Además de producir papel, imprimen libros, trabajos en serigrafía y grabados en madera. Las calles adyacentes a Real de Guadalupe donde te encuentras las típicas casas de San Cristobal con sus puertas coloreadas y estilizadas verjas tampoco tiene desperdicio.

Quizás la mejor forma de terminar el día -quedan pendientes visitar el Museo Na Bolom y el Museo de Ambar- sea ascender cuando empieza a atardecer al cerro en el que se encuentra la Iglesia de Guadalupe, justo cuando los últimos rayos de sol iluminan su humilde fachada. Dice la Lonely Planet que el escritor Graham Green dijo en una ocasión refiriéndose a esta iglesia que es como “una pompa de jabón sobre una roca”.

Iglesia de Guadalupe

REZANDO CON COCA-COLA

Chiapas es un estado de riqueza natural y cultural impresionante. Cerca de su capital, Tuxtla Gutiérrez, se encuentra el grandioso Cañón del Sumidero. Los Altos de Chiapas, en los alrededores de San Cristobal de Las Casas, encierran una variedad de aldeas de indígenas mayas en las que se hablan diferentes dialectos: Lacandón, mam, zoque, tzotzil, chol, tojolabal y tzetzal.

Uno de los lugares más fascinantes que he visitado es el pequeño pueblecito de San Juan Chamula, a menos de 15 kilómetros de San Cristobal. Me subí a una combi que, en poco más de 10 minutos, me dejó cerca de la plaza central que se encontraba abarrotada de gente. Era domingo, día de mercado. Lo más llamativo es la Iglesia en honor a San Juan Bautista en cuyo interior se realizan unos ritos cuando menos originales.

Las creencias de los chamulas tienen más que ver con ritos tradicionales mayas que con el credo católico. Como está prohibido sacar fotos y grabar video en el interior -además de tener que pagar una entrada para poder verlo- no se puede transmitir perféctamente con palabras la extraña sensación que viví allí dentro. sacar una foto -piensan que les robas el alma- supone literalmente el riesgo de ser apaleado. No se cortan un pelo. He podido encontrar una fotografía en internet para que os hagáis a la idea de lo freaky del lugar. No hay bancos donde sentarse. El suelo está cubierto de largas agujas de pino, sobre él se consumen cientos de velas y hay algunos recipientes con incienso emitiendo fumaloras. En los laterales diversos Santos encerrados en vitrinas (algunos de ellos con espejos colocados en el cuerpo en los que se supone que al verse reflejado sienten que se encuentran bajo el amparo del Santo), alguna que otra gallina deambulando por el lugar y al lado de cada persona que está rezando en maya una botella de refresco o Coca-Cola de la que cada cierto tiempo tomando un trago. ¿Para qué los refrescos? Pues para tirarse eructos con los que se suponen que expulsan los malos espíritus. Fascinante. Todavía más si coincide que el día que visitas la iglesia algún curandero restriega huevos y huesos sobre uno de los fieles mientras declama en alto una oración.

San Juan Chamula

A la salida del templo, me asaltaron varias niñas con la intención de venderme pulseras y cinturones. Estuve hablando un buen rato con ellas y les terminé invitando a un helado después de que me dieran la tabarra durante largo rato. La que está en el centro y la de su derecha me dijeron -estaba claro que me tomaban el pelo- que ambas se llamaban Rosa. ¡Mentira cochina!

Niñas tzotziles comiendo helado

PIRIX NOHOX, MÚSICO JURÁSICO

Cada noche en el restaurante “Las Margaritas” -propiedad del Hotel Casa Margarita donde me alojaba- Pirix Nohox ofrecía su repertorio de versiones en directo junto al joven -13 años- percusionista Chiqui-Drácula. Un señor de 50 años, dicharachero, de voz grave y marcada, culto, que dejó el hogar materno en un pequeño pueblo de Veracruz a los 17 años para intentar hacer realidad un sueño: Vivir de la música. Y hete aquí que 30 años después lo ha logrado. Con esa determinación de quien se sabe dueño de su vida, seguro de su objetivo y sus elecciones, Pirix recorre junto a su mujer Cristina los escenarios anónimos de pueblecitos turísticos de toda la República mexicana. Se gana la vida “desarreglando canciones”, como él mismo afirma, por “un puñado de pesos la hora, unos tragos y ver divertirse a la gente de corazón”.

Le vi actuar 4 días seguidos y cada noche compartimos unas cervezas. Uno de esos días me invitó a su casa para entrevistarle en la azotea. Allí me dedicó una canción que tiene que ver con el viaje y el camino que ninguno de los dos hemos dejado de recorrer en nuestra vida. No deja de sorprenderme la cercanía que podemos establecer entre desconocidos algunos seres humanos.

Pirix Nohox, el músico errante

Faltó tiempo para conocer más a fondo esta zona de Chiapas. Aunque lo mejor, me lo llevé otra vez impregnado en el corazón. Vivencias, encuentros, amigos, charlas. La ruta debe continuar. Próxima parada: Palenque.


Fotos SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS

the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Consulta mi perfil en G+: Iosu López

6 comentarios

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  1. piter Publicado: 10 Octubre, 2006

    Desconocidos íntimos, Iosu.
    Ellos serán, sin duda, lo mejor de tu viaje.
    Abrazo!

  2. Beatriz Publicado: 12 Octubre, 2006

    Es verdad, Iosu, la gente que te metes en el bolsillo (en el amplio sentido de la palabra) nunca sale de ahí y te acompaña allá donde vayas:

    Tijuana, Chihuahua, Morelia, Ciudad de México, Teotihuacán… más lo que llevas de USA y Canadá… y lo que te queda! (y lo que no he puesto por abreviar) son lugares increíbles por sus paisajes, su cultura, su gente y su todo. Ellos van siempre contigo, son tu mejor tesoro, así que gástatelo hasta el último centavo güey.

    Hazlo por ti y por todos nosotros :*

  3. Zirtaeb Publicado: 12 Octubre, 2006

    Oye, estos de blogger beta me piden identificación, memorizan el nombre y luego?

    Bueno, por si acaso, soy la misma de antes, y te mando un besete y mucho ánimo para Palenque, que ya estamos deseando leer la siguiente crónica.

    Hastalué..

  4. Jimenita Publicado: 18 Octubre, 2006

    Hola Iosu!
    Muy interesante tu relato.
    Soy viajera 2006 del foro de lonely, espero estar en San Cristóbal en febrero del año próximo.
    Un beso.

  5. Anonymous Publicado: 14 Febrero, 2009

    hola!!!
    soy de yucatán (méxico) y ýa he ido a chiapas y me gusto mucho tu relato está muy bonito..pero el nombre del musico no se escribe así, se escribe pirix nohoch (nohoch significa gordo).
    saludos!!!!!!!!!!!

  6. Denia Gallegos Publicado: 22 Julio, 2017

    A tantos años despues… que habrá sido del buen pirix, yo también tuve el gusto de conocerlo…

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