Misión de San Ignacio

Aproximádamente 142 kilómetros al sur de Guerrero Negro se encuentra este esplendoroso oasis. Para viajar en autobús por Baja California existen dos compañías principales entre las que optar: Águila (664 621-2424 ext. 102) o ABC. Opté por conveniencia de horario por la primera. Después de algo menos de una hora de viaje y una corta parada en Vizcaíno, llegué a la diminuta estación de autobuses que se encuentra a un costado de la carretera Transpeninsular. En este punto se adentra en diagonal -como si de un Y griega se tratase- un pequeño camino asfaltado que conduce al Hotel Rice & Beans (615 154-0283) donde me alojé por unos 400 pesos. Sirven comidas sabrosas, evidentemente acompañadas de arroz y frijoles, y se puede pagar con tarjeta, algo prácticamente difícil de conseguir en muchos de los pueblecitos de la península. Es muy recomendable antes de viajar informarse en qué lugares y en cuáles no hay banco con cajero automático. San Ignacio es uno de ellos.

El camino de acceso al pueblo, alrededor de dos kilómetros desde la carretera Transpeninsular, permite adentrarse en un paisaje de ensueño que contrasta con la aridez de la colindante Sierra de San Francisco y el paisaje desértico de sus llanuras anexas. Uno puede coger un taxi por 30 pesos la dejada -el viaje- o darse un paseo si se prefiere. El teléfono de la Cooperativa de Taxis de San Ignacio es 154 00 14.

En lo alto del cerro

Este oasis es fruto de un río subterráneo cuyo torrente aflora al exterior. Tras represarse, se convierte en una hermosa laguna bordeada de tulares y carrizales con inmensos palmares datileros erguidos a sus lados. El camino desemboca casi dos kilómetros más tarde en la plaza central de pueblo adornada por frondosos árboles de la India. Imponente, sencilla y robusta se alza frente a ella la iglesia de la Misión de San Ignacio de Loyola.

Domingo Romero, el taxista que me ha venido a buscar, usa gafas oscuras, bigote canoso poblado y en su gesto se asoma alguna que otra arruga amable al volante del taxi nº 8. Nacido en San Ignacio hace poco más de 60 años y con manos curtidas durante más de 30 como pescador, se retiró del mar para trabajar en tierra conduciendo su Buick desde hace más de 20 años. Durante el trayecto me cuenta algunos datos acerca de la historia de la localidad: “Los indígenas que vivían aquí hace más de 300 años eran los cochimíes. El 19 de noviembre de 1716, el padre jesuita Francisco María Píccolo descubrió este oasis y decidió fundar la misión 12 años después con el apoyo del también jesuita mexicano Juan Bautista Luyando. Tardó en terminarse de construir 70 años”. La Misión de San Ignacio es sin duda una de las más bellas de Baja California Sur. Saliendo por el pórtico de su derecha uno recala en un relajante patio de tierra poblado de naranjos.

Lo más llamativo del lugar es la extremada quietud y el silencio que se respira en sus angostas calles. Me intrigaba conocer el pasado de San Ignacio y Domingo me llevó al lugar idóneo para hacerlo: La casa de Jane Bames, conocida por los lugareños como Juanita, la actual dueña de la Casa Lereé (615 154-0158 / janebames@prodigy.net.mx / www.prodigyweb.net.mx/janebames). Ésta fue la primera casa de huéspedes de San Ignacio y es fácil de reconocer ya que está pintada de color azul cielo. Para seguir con la hospitalaria tradición, Juanita alquila tres bonitas habitaciones con estacionamiento incluído dentro del portón:

La Hermosa (650 pesos): Una suite con una recámara con cama de matrimonio y un catre además de otro cuarto con cama matrimonial, baño privado y acceso a la cocina de la casa.

Piso rojo (350 pesos): Pintoresca recámara pequeña con cama matrimonial, sanitario y lavamanos. Sus puertas dobles abren hacia el jardín bajo hermosas bugambillas.

La cocinita (350 pesos): Hermoso cuartito con cama matrimonial que abre sus puertas al jardín.

La Casa Lereé ofrece también al huésped una curiosa librería con ejemplares de la literatura latinoamericana a la venta así como algunos objetos de artesanía. Juanita vive en la localidad desde hace algo más de tres años y se ha encargado de recopilar libros, objetos, juegos infantiles, dibujos, fotografías y recuerdos plasmándolos en un libro con la historia del pueblo. Mucha información ha brotado de la mente de Juan Jacobo Rousseau, un señor que supera los 80 años cuyos recuerdos han permanecido impolutos en su excelente memoria. Conversé con ambos durante una tarde y terminé jugando al juego de los aros, que símplemente consiste en encajar varios aros metálicos en tres palos colocados frente a uno.

Jacobo visita cada día la Casa Lereé y ayuda a Juanita a reconstruir algunos de los juegos con los que se divertían los niños del pueblo a mediados de siglo. Mi corazón y mi imaginación viajaron juntos deseando que ambos tuvieran una bonita historia de amor en los últimos años de su vida.

Al final de la tarde entré en la tienda Abarrotes Arnoldo, cuyas puertas dan a la plaza del pueblo, donde además de proveerme de agua estuve charlando un rato con el propio Arnoldo acerca de la historia de México y España. En la plaza todavía quedaban signos de las pasadas fiestas en honor del santo patrono que tienen lugar anualmente la última semana de julio. Música, jolgorio, carreras de caballos, peleas de gallos, bailes, feria y juegos pirotécnicos son algunos de los actos que se celebran y en los que uno se puede divertir. Antes de regresar al hotel, comenzó a levantarse repentínamente un vendaval importante.

¡Que llueve, que llueve!

En cuestión de minutos el cielo se cubrió completamente de gris, el viento rompía y lanzaba al suelo algunas ramas de los árboles y se desató el diluvio universal. Hacía más de 3 años que no llovía en San Ignacio.

En medio de la tormenta

San Ignacio es el lugar perfecto desde el que realizar excursiones para conocer los alrededores de la zona. En sus inmediaciones existen infinidad de atractivos: La Laguna San Ignacio, refugio nacional de la ballena gris; espacios para practicar la pesca deportiva, el surfing y el buceo.

Un lugar que no se puede dejar de visitar es la espectacular Sierra de San Francisco donde existen yacimientos de pinturas rupestres prehispánicas inscritas por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Para visitarlas es necesario contactar con las oficinas del INAH, anexas a la misión, donde se obtiene el reglamento y los permisos correspondientes. Si se prefiere dejar el papeleo a un operador, la agencia más seria de la localidad para contratar un tour es Kuyimá, situada en una de las esquinas de la plaza central.

Junto a las oficinas del INAH se encuentra un pequeño museo donde te explican mediante paneles y fotografías los antecedentes históricos de la cultura cochimí y el significado de sus obras pictóricas. Todo apoyado por una maqueta a tamaño natural que representa el techo pintado de una de las cuevas.

Mi visita a este hermoso pueblo se tradujo en paz para el espíritu y una relajante belleza para mis ojos. Punto obligado de parada en tu futura visita a Baja California Sur.


Fotos SAN IGNACIO



the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Consulta mi perfil en G+: Iosu López

2 comentarios

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  1. Rock! Publicado: 2 Septiembre, 2006

    Siento envidia y admiración, vértigo si me pongo en tu lugar, cada vez que te leo y escucho. Lo dije desde el principio, para mi eres el destacado de este 2006. MUCHO ANIMO, Iosu, sigue así!

  2. Jay Jay Publicado: 3 Septiembre, 2006

    amigo iosu, yo soy un baja californiano que te envidia por tu capacidad de aventura, he estado en san ignacio en varias ocasiones, mi madre nacio en un rancho muy cerca de ahi, hizo su primera comunion en la mision de san ignacio hace ya unas decadas… felicidades por un excelente trabajo, cuando andes por puebla mexico avisame para ver que se puede hacer…
    juan josè santana murillo…

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