Buscando Historias
Foto cortesía de Buscando Historias realizada por Dror Benyossef

La semana pasada publicamos la primera entrega de la entrevista que hemos mantenido con los artífices de Buscando Historias, una web documental en la que Ana Salvá (periodista) y Joan Planas (realizador) documentan historias de personas y lugares de todo el mundo en formato multimedia. «No juzgamos las historias, sólo queremos mostrarlas con respeto tal y como son, para intentar entender un poco más el mundo que nos rodea», afirman. El proyecto nace de un emprendimiento personal con sus ahorros y con la ayuda de algunas donaciones.

Estáis viajando ahora por Asia ¿tenéis billete de vuelta? ¿una idea de por dónde vais a pasar?

Por ahora no tenemos billete de vuelta, aunque Joan tiene que estar en España en septiembre para la boda de su hermana porque es el padrino y en estas situaciones Skype no es bienvenido. En abril empezará la segunda temporada que terminará en julio, para no coincidir con el verano, cuando mucha gente está de vacaciones. Todavía no tenemos un itinerario, aunque nos gustaría documentar historias en el Sudeste Asiático, que es culturalmente interesante y no necesitamos un presupuesto muy alto para estar en estos países.

Desde el momento que empezamos el proyecto tenemos muy claro que lo importante no son los lugares, sino las historias, así que a la práctica iremos a los lugares donde podamos documentar historias interesantes, tenemos algunas atadas en Yunnan para las próximas semanas. La segunda temporada empezará con historias de China, pero ni siquiera nosotros sabemos dónde va a terminar. Nos gusta que las historias hagan nuestro camino, sino no sería Buscando Historias.

Una entrevista emocionante de vuestro proyecto es la que hicisteis a Enrique Meneses. De alguna manera, con sus diferencias espacio-temporales estáis en la senda de hacer un periodismo que poca gente hace de esa manera. ¿Con qué te quedas de esa entrevista con el gran fotoperiodista?

La entrevista que hicimos a Enrique es la más diferente de todas las que hemos hecho, sobre todo por el estilo, Enrique apenas podía moverse y eso hizo difícil documentar cómo era un día de su vida, había convertido el salón de su casa en un despacho y estaba siempre activo en el ordenador. Los últimos días que estuvimos en Madrid le llamamos para ir a su casa a despedirnos y nos dijo por teléfono que no se encontraba muy bien, le habían encontrado un tercer cáncer y lo estaba dejando todo preparado para irse, muy probablemente no le volveríamos a ver después de regresar de Asia, y le propusimos que fuera nuestra primera historia, le contamos que sería el padrino para el proyecto que íbamos a empezar.

La entrevista con Enrique fue una conversación de 5 horas que quedó editada en un vídeo de 11 minutos. Enrique se entregó y fue el primer atrevido en ponerse delante de la cámara. Quien tuvo la oportunidad de conocerlo sabe que hablaba por los codos, siempre tenía una anécdota, una historia, un consejo. A nosotros nos dio algún escarmiento, nos decía que «nunca había trabajado así» porque estábamos haciendo cine y le estábamos pidiendo que sus respuestas fueran más breves para que pudieran aparecer en el vídeo, razón tenía porque lo que estamos haciendo son minidocumentales. Nos despedimos de él con un fuerte abrazo y unos días más tarde nos ofreció colaborar en su proyecto UtopíaTV, aceptamos encantados.

Que a sus 83 años y en las condiciones que estaba dedicara tiempo a compartir, enseñar y contar a los demás todo lo que ha aprendido con una mente lúcida y clara, y que además utilizara las últimas tecnologías como si fuera un nativo digital, nos pareció fascinante.

Esperamos que el reportaje que le hicimos sirva para que los jóvenes lo conozcan y aprendan de él, porque el mundo necesita de personas como Enrique Meneses.

¿Todos los minidocus van a tener el mismo formato de un personaje?

Nuestro único sello es el formato, pero las posibilidades son infinitas. No todas las historias van a ser de un solo personaje, de hecho, en Manila documentamos a tres chicos que habían crecido en una granja de café y los tres fueron los protagonistas de la historia. Aunque ciertamente fue un reto, ya que no es fácil aplicar nuestro formato a más de una persona. Aunque sí hemos pensado en la posibilidad de unir todas las historias en un solo documental.

Estamos abiertos a un amplio abanico de posibilidades, documentar también una marca, un objeto, o cualquier cosa que pueda surgir, donde haya una historia allí estaremos.

Por mi experiencia viajera, una de las cosas más apasionantes de viajar son precisamente esas historias, a veces simples, pero que bien contadas tienen significado en sí mismas. ¿Cuál de los reportajes que habéis hecho hasta el momento os ha tocado la fibra sensible?

Responder a esta pregunta sería como decidir a quién queremos más entre todos nuestros hijos. Tenemos especial cariño a la historia de Ding Tao, la tercera que documentamos pero la primera vez que sentimos que era el tipo de historia que estábamos buscando y queríamos contar al mundo. Nos gustaron sus razonamientos y su forma de ver el mundo, creemos que sus ideas dan pie a la reflexión, además es una familia encantadora que se entregó para contar su historia, ese día durmieron menos de las 4 horas que suelen dormir cada día. Hay una foto de Ding Tao en primer plano que se le pueden apreciar los ojos humedecidos y rojos de no dormir.

También tenemos especial cariño al pescador Romeo, estuvimos ocho días documentando su historia y nunca habíamos pasado tanto tiempo con uno de nuestros protagonistas. Nos cogimos mucho cariño, fueron unos días inolvidables con él, con su familia y la pequeña aldea con quienes celebramos las fiestas de Navidad.

Romeo no tiene agua corriente, electricidad, ni dinero para mantener a sus hijos, pero sueña con darles la educación que nunca pudo recibir. Cuando estábamos de regreso a Manila se nos ocurrió una forma de ayudarle, pensamos que mucha gente pagaría por vivir la experiencia de ir a pescar con él y además se aseguran de que es una experiencia real y no es alguien que se hace pasar por pescador para ganar dinero, conocimos un fotógrafo al que le querían cobrar precios desorbitados y seguramente no eran ni pescadores. Cuando contactamos con Romeo para explicarle el proyecto estaba muy ilusionado, así que hicimos una página web que promocionamos en el vídeo y buscamos sus primeros clientes, el primero fue un amigo que hicimos en el hostal de Manila y le encantó tanto el proyecto como la experiencia que vivió. Con lo que Buscando Historias cumple uno de nuestros valores, intentar ayudar a hacer este mundo un poco mejor, contando historias y si es posible ayudándolas con ideas como esta.

¿Cuál de ellas os la encontrasteis por casualidad o por una serie de casualidades?

Solo hay una historia que no fue casualidad, la de Flapy, antes de viajar a Asia ya le avisamos que sería una de las historias, todas las demás las hemos encontrado en el camino, a veces por gente local que las recomienda, otra por gente que nos sigue por Internet y nos da el contacto de una posible historia y otras por insistencia nuestra, como querer encontrar a un pescador, una historia que teníamos en mente desde que llegamos a Palawan.