Esta reflexión no pretende ser agónica ni victimista. Tan sólo pretendo mostrar mediante una pincelada superficial lo que ha supuesto para mí enfrentarme a algunas de las dificultades como viajero. Mi primer contacto con Centroamérica estuvo marcado por la enfermedad; compañera perpetua con la que tuve que lidiar muchas batallas para no darme por vencido. Soy un tipo de persona que tiende a somatizar tensiones y miedos en su propio cuerpo, un tanto hipocondríaco, lo cual no deja de ser un autocastigo que he aprendido en estos meses a erradicar y aceptar con éxito. En un viaje tan largo, expuesto a diferentes formas de alimentación hubiese sido raro no tener alguna vez la comúnmente llamada diarrea del viajero. Tuve un primer conato de disentería -algo más grave- a mi llegada a la ciudad mexicana de Morelia. Al parecer fue a raíz de comer unos tacos que estaban en mal estado. Gracias a la ayuda y el cariño de Patricia Ávila, investigadora antropóloga de la UNAM a quien había conocido en Alaska y que me acogió en su casa como a uno de sus familiares, este episodio fue muy llevadero. Por mucho que uno intente tener cuidado con lo que come y bebe en todo momento, pillar un virus o bacteria es cuestión de suerte y lotería. Unos se enferman, otros no. Quien sabe si desde ese momento incubé la bacteria que un par de semanas más tarde se revelaría como una dura rival a exterminar.

Mi batalla contra la fiebre tifoidea -salmonella tiphy- estuvo realmente más centrada en combatir la angustia, ansiedad, soledad o necesidad de tener a alguien querido a mi lado mientras estuve ingresado un par de días en la capital de Belice que contra la propia enfermedad. Imagino que gracias a la vacuna que tenía puesta los efectos nocivos fueron mucho menores de lo que hubiesen sido sin ella. Fue muy duro tener que tomar un par de tratamientos de antibióticos para eliminar esta bacteria pero de todo se sale con paciencia. Therese (Seaside Guesthouse) y Teresa Parkey (Belize Dive Connection) se preocuparon porque no me faltase de nada en Belize City y les estaré eternamente agradecido. En esos momentos de dificultad en los que personas desconocidas te ayudan sin pedir nada a cambio uno cree firmemente de nuevo en la bondad del ser humano. Sin todas las muestras de cariño que me llegaron a través del blog hubiese sido más difícil superar uno de los peores momentos del viaje. Mi estado anímico quedó por los suelos. ¿Hacia donde se puede dirigir uno desde abajo? Únicamente hacia arriba pero de forma lenta y pausada.

Decidir realizar una aventura de este tipo implica ser plenamente consciente de la situación laboral, sentimental y familiar actual de uno. Da vértigo separarse de todo lo que quieres y has ido construyendo a tu alrededor ladrillo a ladrillo. Da pánico el mero hecho de pensar que a tu vuelta todo habrá cambiado y te encontrarás fuera de lugar pero hay una fuerza interior que estima básico realizar un sueño cuyos motivos son muy diversos. Estaba enamorado. Y todo eso mezclado con miles de sentimientos, tristezas, euforia y sufrimiento entrelazados. Una lucha interior contra uno mismo. Sigo enamorado. Se hizo duro para ambos estar separados por miles de kilómetros de océano. Tan lejos, pero tan cerca a veces. Ahora viajo solo. Creo que no vale sólo con quererse. Las relaciones se componen de muchos matices y puntos de vista. Dice una conocida cita de un autor anónimo: «Amar es verse en la distancia y oírse en el silencio». Pero… ¡qué duro y difícil es! La vida no deja de ser un camino lleno de ramificaciones y sendas por las que caminar. Siempre hay que elegir.

Dos caminos divergían en el bosque;
y yo fui por el menos transitado,
Y eso hizo que todo fuese diferente.

Robert Frost. «The road not taken»

No dejes de tomar el camino que te indique tu corazón si crees que es algo importante en tu vida. Corres el riesgo de perder (no siempre) algo importante pero tienes la certeza de que estás realizando una parte indispensable de tu yo interior. Estás siendo libre en tus elecciones. Escribió el filósofo clásico Epícteto en sus Disertaciones acerca de la libertad: «Ningún hombre es libre si no es dueño de sí mismo». Puede que decidas que lo tuyo es recorrer mundo, o dedicarte al ballet, o cultivar patatas, o hacer ganchillo. Algunos puede que piensen que estás loco, o intenten impedírtelo, o te apoyen… Es un reto más que hay que asumir. Nunca llueve a gusto de todos. «Las personas más libres del mundo son aquellas que están dotadas del sentido de su paz interior: Simplemente se niegan a dejarse desequilibrar por el prójimo y son patrones de su propia vida», afirma Wayne W. Dyer, profesor de psicología del asesoramiento.

Momentos malos aparte, esta «pequeña» extensión de tierra llamada Centroamérica que une norte y sur del continente americano gracias a un rompecabezas de países minúsculos me brindó paisajes, gentes y lugares bellísimos. Geográficamente se extiende desde el Istmo de Tehuantepec en México hasta el golfo de Urabá en Colombia a lo largo de más de 762.000 kilómetros cuadrados. He aquí una escueta selección de imágenes tomadas durante mi paso por Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Ruta Panamericana: Centroamérica
Música: Carlos Jean vs Bebe – «Tiempo»

El tiempo juega un papel muy importante en nuestras vidas pero intentar dejar huellas en él es como intentar retener granos de finísima arena entre los dedos. Es un atleta veloz, un bandido huidizo y un compañero de vida. Aprovecha el tuyo al máximo. Aunque suene a tópico manido exprime cada momento presente como si fuera el último que fueras a vivir y deja de lado dos grandes enemigas que no hacen más que inmovilizarte: la culpabilidad y la preocupación. Si te detienes un instante a pensarlo: ¿Solucionas algo desperdiciando segundos, horas y minutos que no volverán?

Bajo mis pies se extienden ahora las vastas tierras por las que deambuló el Che Guevara y otros tantos libertadores y tiranos de Suramérica. Dice sabiamente Wayne W. Dyer: «No tienes que saber hacia dónde vas; lo importante es estar en el camino». ¿Me acompañas?


BELICE


GUATEMALA


HONDURAS


NICARAGUA


COSTA RICA


PANAMÁ