CouchSurfing, la web que ofrece toda una red mundial de hospitalidad dio hace poco más de un mes un cambio a su filosofía que puede traer consecuencias. Hasta ese momento era una de esas extrañas empresas que no se habían dejado llevar por la voracidad de los mercados y que a modo de organización sin ánimo de lucro había creado una base de más de 3 millones de usuarios que ofrecían alojamiento, compañía o consejos turísticos en más de 240 países, 330 idiomas y unas 79.000 ciudades. Una verdadera comunidad, con su propio espíritu.

La misión de la compañía es “crear experiencias inspiradoras“, y es que siempre ha enfatizado más en las conexiones personales que en el hecho de compartir un sillón para que se aloje un extraño. Su visión es la de “un mundo donde todos puedan explorarlo y crear conexiones con significado con la gente y los lugares que encuentran“. Para ello, hasta ahora habían contado con donaciones voluntarias por parte de los usuarios y poco más.

Pero la noticia de que han recibido financiación privada por valor de 7,6 millones de dólares hace que muchos surfers pierdan un poco la fe en que todo seguirá igual. Los inversores dan, en cambio, algo más de tranquilidad: VC Benchmark Capital y Omidyar Ventures, estos últimos también colaboran con organizaciones como Kiva.org, Wikimedia o Creative Commons, conocidos por su filantropía. Obviamente, esta inversión se ha traducido también en un cambio de estructura legal para Couchsurfing, que ha pasado a ser una B Corporation.

Las B Corporation son una clasificación relativamente nueva en EE.UU. y permite a las compañías socialmente responsables funcionar como una empresa con ánimo de lucro, pero estando regularmente auditadas por un ente certificador que analiza si siguen cumpliendo sus promesas de hacer el bien con el paso del tiempo. Para explicar los cómos y principalmente los por qués, Casey Fenton y Daniel Hoffer, los fundadores de Couchsurfing, han lanzado una web con tres vídeos donde cuentan al detalle los motivos de este cambio en su filosofía empresarial.

Hoffer insiste en que el servicio continuará siendo gratuito para los usuarios, y que su primera intención es contratar nuevos empleados especialmente a nivel técnico. Hasta ahora todo se ha basado en los menos de 30 trabajadores y la ayuda de miles de apasionados voluntarios, pero parece que se va a pasar a un nuevo nivel: “El dinero es un tema muy incómodo, especialmente en una comunidad que está tan fuertemente definida por la generosidad altruista de sus miembros. La realidad es que para poder hacer las mejoras que queréis y que necesitamos, tenemos que contratar mucha más gente con talento para que se nos una y ayude”, dice en uno de los vídeos.

¿Veremos pronto mejoras en la web y nuevos servicios? ¿Los couchsurfers se sentirán traicionados por este cambio estructural? ¿Los inversores apretarán provocando que Hoffer y Fenton tengan que ingeniárselas para obtener beneficios? Muchas preguntas en el aire que tendrán respuesta en los próximos meses.

Fuente: Vertixe
Autor: Juan Hernando