Está claro que quien la sigue, la consigue. Hace dos años viajé durante dos meses a Centroamérica para visitar por segunda vez la isla hondureña de Utila, el lugar perfecto para mochileros que bucean o quieren sacarse el certificado PADI a un precio razonable. Antes de regresar a España desde Cancún, me detuve en Tulum, en la Riviera Maya, para vivir una de las experiencias más únicas que un buceador puede experimentar: bucear en cuevas inundadas y cenotes (piscinas naturales formadas a partir del derrumbamiento de varias cuevas y que los mayas usaban como lugar sagrado para la ofrenda de sacrificios humanos a sus Dioses). En esas inmersiones conocí a Emilio Zagaia, un instructor brasileño de buceo que llevaba tiempo viviendo y trabajando en la zona. Durante el trayecto a los cenotes conversamos sobre viajes, nuestra pasión mutua por conocer mundo y me contó que su sueño era «regresar a Brasil por tierra y hacer un documental sobre ese periplo». Dos años después de aquella conversación que no dejaban de ser palabras, éstas se han convertido en una realidad.

«La idea de esta aventura surgió cuando vivía en Tulum (México). Compré el vehículo para transportar clientes en mi trabajo como instructor de buceo en cuevas y cenotes de Yucatán, y descubrí la energía que tenía la combi», comenta Emilio desde un cibercafé de Guatemala a Mochileros TV.

En esta aventura viaja solo, le acompaña el periodista brasileño Felipe Luis da Costa. Su proyecto, al que han denominado O mundo é uma Kombi (en portugués, «El mundo es una combi»), consiste en recorrer durante 5 meses los miles de kilómetros que separan el pequeño pueblecito yucateco de Tulum, de su país natal (Brasil), a bordo de una combi (este apelativo se aplica coloquialmente a las furgonetas que transportan pasajeros en muchos países latinoamericanos). Emilio y Felipe atravesarán una buena parte de América Latina con el fin de vivir esta aventura sin «planes preestablecidos» para «grabar un documental sobre la felicidad» y conocer más sobre la cultura latinoamericana.

«No tenemos más que un punto de partida y otro de llegada. Lo más complicado no ha sido lanzarse a la aventura, lo difícil fue reunir el dinero necesario para hacerlo», explica Zagaia. Durante el viaje, además de grabar imágenes tanto de su recorrido como de las personas que se cruzan en su camino para el futuro documental, ambos escriben artículos para un blog de la revista brasileña Trip. ¿Qué es necesario para aventarse de mochilero y hacer algo así? Emilio lo tiene claro: «Es necesario coraje, sólo eso. Las personas buscan razones para no hacer algo así, como la falta de dinero o la familia, pero es algo posible para todos».

Otros viajeros ha recorrido el continente americano de un extremo al otro en todo tipo de medios de transporte: autobús, moto, coche, bicicleta…. No tantos lo han hecho en una combi Volkswagen retro. «Las combis son vehículos que tienen vida, historia y alma. Son diferentes de los otros coches. Un amigo de Tulum bautizó a nuestra combi Caipirinha por los colores verde y amarillo de la carrocería y que son parte de la bandera de Brasil», afirma Felipe. Emilio Zagaia nació lejos del mar y se enamoró del gran océano gracias al buceo, ha vivido 12 años viajando y lo que más le gusta de recorrer el mundo con la mochila a cuestas es la oportunidad de «conocer personas locales de una manera distinta de la que lo hacen los turistas que viajan con paquetes organizados». Desde Mochileros TV les deseamos un buen y feliz viaje. Sigue sus aventuras en la red en su Twitter o en su página de Facebook.