(EFE).- El «Tubing», que consiste en descender con un neumático un tramo del río Nong en Laos, es hoy una de las experiencias que más atraen al creciente número de turistas que llegan aparentemente sanos y de salen de aquí malparados.

Esta práctica se basa en dejarse arrastrar por la fuerza de la corriente sobre la cámara interior de un neumático de tractor a lo largo de un tramo de 3,5 kilómetros del río a su paso por la localidad de Vang Vieng, en la región del norte y que ya es parte de la ruta seguida por el turismo que visita el país indochino.

Una diversión de apariencia simple si no fuera porque muchos de quienes deciden experimentarla lo hacen después de haber consumido alcohol en los bares levantados en ambas orillas del río.
«El problema es practicar este deporte de riesgo habiendo consumido alcohol u otras drogas más fuertes», indica a Efe el doctor Knott del centro sanitario de Vang Vieng.

«Cada día atendemos a alrededor de diez turistas con diferentes contusiones o grados de esguinces», apunta el médico.

Las empresas organizadoras de estos descensos apuntan que se trata de inofensivo deporte de aventura, pero en la clínica no creen lo mismo a raíz de los heridos que atienden y por haber intentado, sin éxito, salvar la vida a algún que otro accidentado.

Hacia eso del mediodía, jóvenes turistas en bañador y camiseta se se congregan en el bar de salida de meta tras cruzar un puente de bambú cuyo peaje obligatorio es beber un chupito de aguardiente local.
El bar de salida es uno más de entre la decena de los locales donde los participantes paran un rato para consumir bebidas alcohólicas mientras continúan con el descenso fluvial.

Leer más: Ideal.es