Viajar sola no es fácil, pero para nada imposible, aquí tenéis la prueba. Además tampoco es sola, porque siempre se conoce gente en el camino. Otra cosa que comencé a pensar fue, ¿y qué pasa con el amor? ¿Es posible conocer a alguien mientras que se viaja? Sí, claro que es posible, el problema es que eso no siempre sucede en el momento justo. A veces llegas o te tienes que ir justo cuando empezabas a conectar con alguien. Falta de sincronización lo llamaba.

Después de varias semanas viajando, unos amigos me recomendaron una app para conocer gente mientras que viajaba. Se llamaba Badoo y con ella me decían me sería más fácil encontrar personas afines en los lugares que visitaba y de paso por qué no, tener un guía local. Un 2×1, pensé. No tenía nada que perder así que decidí hacerles caso y descargármela. Gracias a ella tuve 5 citas atrevidas alrededor del mundo que ahora os comparto:

UNA CITA DE ALTURA EN NUEVA YORK

Estaba muy emocionada porque iba a visitar por primera vez Nueva York, la ciudad de la gran manzana y de tantas y tantas películas. Esperando a embarcar en el aeropuerto me puse a investigar como funcionaba Badoo. Resulta que la app me indicaba a quien tenía cerca e incluso con quien me había cruzado. Interesante, pensé. La dinámica era muy fácil, darle al botón del corazón si alguien te gustaba y esperar a ser correspondida con la confirmación del “match”. Había muchos perfiles, y en ellos se podía leer sobre los gustos personales, aficiones y edades de muchos chicos perfectos. Inevitable pensar que quizás algunos de aquellos no fueran verdaderos.

Entonces vi las fotos de un chico al que le apasionaba viajar y había estado en todas partes: París, Shanghái, Bangkok, Roma, Ámsterdam… Fotos de muchos lugares del mundo y pensé, no me queda nada para ver. Entonces le di al corazón y a los pocos segundos apareció el esperado match y empezamos a chatear. Se llamaba John, era azafato en “business class” y volaba constantemente, ¡y justamente estaría en Nueva York durante algunos días como yo! Era simpático, así que cuando me pregunto si quería quedar no le di muchas vueltas.

Me preguntó que me gustaría hacer y le dije que conocer todo Nueva York. ¡Obviamente imposible en solo 2 días! Se rio y me citó para encontrarnos en la 5th Avenida. Allí nos vimos y tomamos un café en un lugar cercano, y tras terminar me dijo: «¿Estás lista?». A lo que le pregunté: «¿Para qué?». Para conocer todo Nueva York – me contestó. Y me llevó a un lugar que nunca olvidaré: el “Empire State building”. Subimos a uno de los techos de la ciudad, y me dijo, aquí lo tienes, te presento a Nueva York, sino todo una buena parte. Y vi el atardecer mientras me sentí en las nubes desde lo alto. No faltó de nada, y estaba tan contenta que pensé, seguro que viajando en business class se puede llegar a sentir algo parecido.

RESACA, TACOS Y JALAPEÑOS PICANTES EN EL DF

Cuando pienso en México me viene dolor de cabeza y ahora os contaré por qué. Después de Nueva York mi viaje me llevó a México DF. Tras aquella buena primera experiencia, seguí utilizando Badoo. El DF tiene 20 millones de habitantes, aunque de alguna manera es posible encontrarse solo entre tanta gente. Por suerte tuve muchas coincidencias después del primer día y me pasé la noche conversando con un chico. Era de Guadalajara pero vivía allí y me convenció para salir a comer algo la noche siguiente. No estaba muy motivada, pero algo había que comer, así que por qué no hacerlo en compañía.

Me arreglé bastante y quedamos a la entrada de un restaurante típico, una taquería de barrio de nombre “A Huevo”. Demasiado arreglada pensé, aunque estaba contenta de conocer un auténtico sitio mexicano. A los pocos minutos llegó mi cita de Badoo. Entramos y pedimos algo de beber. Era más bajo de lo que esperaba, pero no tanto como para levantarme de la mesa y marcharme. Las fotos a veces engañan un poco.

La verdad es que él era divertido. En seguida la mesa se llenó con tacos de muchos nombres. Solo recuerdo los de carnitas, cochinita (que me hizo mucha gracia) y de birria. ¡Qué buenos están por dios! Pero estos no vinieron solos. La comida mexicana es picante en mucho casos. Y hubo que pedir refuerzos para beber. Yo no lo sabía, pero de repente apareció el que sería mi mejor amigo de la noche: el tequila. Y a él le siguieron el “pulque” y las “bandera” (chupitos con los colores patrios mexicanos) que fueron inundando la mesa. Al principio pensé que quería emborracharme, pero después ya estaba segura. A pesar de todo, la situación empezó a parecerme graciosa a la misma velocidad que empeoraba mi equilibrio. El tiempo pasó rápido y me costaba recordar hasta donde estaba mi hostal. Y al terminar la cena, él se ofreció a compartir taxi y acompañarme. Cuando estaba a punto de bajar me besó, le habló al taxista y seguimos trayecto. A la mañana siguiente la resaca y un fuerte dolor de cabeza me acompañaron de vuelta al hostal. Me alegré de haber tenido las ganas de sol conmigo ese día.

ROMA, ¿LA CIUDAD DEL AMOR?

Puede ser, pero no para mí. Eso sí, si hay un país para viajar que me encanta ese es Italia. Cada lugar tiene algo bonito. Como me iba a quedar unos días en Roma, aproveché para activar mi lado más social en Badoo. Roma, corazón, match, chat y ¡cita! Amadeo, era el clásico italiano o al menos ese que a mí se me viene a la cabeza. Perfume, gomina y muy “fashion” aunque era guapo. Desde que hicimos match me estuvo insistiendo durante casi 4 días sin parar que teníamos que vernos. No sé si estáis familiarizados, pero los italianos pueden ser un poco dramáticos aunque también encantadores. Tuve mis dudas, pero su invitación para conocer la ciudad montada en una vespa fue definitivo.

Subida a su vespa empezamos a pasar el coliseo, fuimos al panteón y terminamos recorriendo a pie su centro, con lugares como la preciosa “Piazza de Spagna”. Ríete tú de la película vacaciones en Roma – pensé. Amadeo me invitó a helado, a un capuccino y a todo la verdad, a todo lo que hubiera querido. Pero la cosa era que no quería nada más. El “amore,” y el “bella”, palabras que utilizaba para dirigirse a mí me ponían bastante nerviosa (llegué a pensar que no se acordaba ni de cómo me llamaba). Le dije que se me hacia tarde y que quería volver ya, y fue cuando se enfadó. Me imagino que quizás esperaba algo que no llegó. Al final, en medio de otra plaza conocida cuyo nombre no recuerdo, me dijo muchas cosas en italiano que no pude entender acompañadas de muchos gestos, y se fue dejándome allí. Ya no quedan caballeros pensé riéndome. Hay coincidencias Badoo enque simplemente no funcionan y ya está. Y aunque no encontré el amor con Amadeo, si que me enamoré de Roma. Un historia de amor que seguro continuará en algún otro viaje.

OH LA LA EN PARÍS

Había tenido ya de todo en los últimos meses. Bueno, malo y regular en Badoo. La vida real vamos. Aunque estaba a punto de visitar París, la ciudad más romántica del mundo y pensé que podría ser bonito compartirla con alguien. ¿A quién no le gustaría? La tour Eiffel, el boulevard St. Michel, le Pont Neuf…como veis ya sabéis cual es una de mis ciudades favoritas en el mundo.

Allí me crucé con Guillaume y tras el «match» nos dimos cita en el barrio de Montmartre. ¿Os imagináis la cita perfecta? Pues eso fue lo que me sucedió. Era ya Novimbre y el tiempo era bastante frío así que fuimos a tomar un chocolate. La conversación era fácil y el era perfecto a la luz de las velas. Más tarde me llevó a conocer una de las cosas que desconocía de París, “el muro de los te quiero”. No sé lo dije pero me tenía fascinada. Al final va a resultar que Badoo si que funciona pensé para mí. Y caminando por el otoño parisino, entre una animada conversación me acompañó hasta la puerta de mi hostal y yo no me solté de su brazo en todo el camino. Y cuando la noche tocaba a su fin nos despedimos…con dos besos en la mejilla. Así sin avisar. Y Guillaume, se fue como un perfecto caballero y yo con una gran decepción.
¿Quizás tenía que haberle besado yo?

Al día siguiente me subí al avión que tenía hacia Praga. Y a pesar de haber pasado algunos días seguimos chateando sin parar y al final le pregunté que había pasado. Me dijo que le gustaba demasiado y no quería que aquello se quedase en un rollo de una noche. Y fue cuando me conquistó. Tanto que a la semana siguiente volví a París y cancelé dos semanas de mi viaje para pasarlas con él.

SIEMPRE NOS QUEDARÁ MADRID

Irse de mochilera es todo una experiencia. Y llevarse el amor en la mochila a veces causa sobrepeso. Todavía pensaba en Guillaume, pero después de 3 meses a penas nos escribíamos. Mi viaje tocaba a su fin y Madrid era mi última parada antes de volver a casa. Así que decidí intentar conocer a algún chico para amenizarme un poco y olvidarme de aquel francés.

Madrid es positiva y con sol. Que no me culpen por que me guste tanto. Allí conocí a José. Y para entonces era una especialista de Badoo. Si había un libro de preguntas y respuestas ya me las sabía todas. Creo que José acababa de hacerse el perfil. Era un chico alegre, y positivo como la ciudad. Le propuse que me llevase de cañas y tapas y claro, él no pudo negarse (risas). Fuimos al mercado de San Miguel y perdimos la cuenta del número de tapas. ¡Que´ bien se come en España y cuanto arte hay por las calles! Al día siguiente José me preparó un picnic en el pulmón de Madrid, el parque del Retiro. La verdad es que era un encanto, así que le besé. Pero mi viaje tocaba a su fin y José no estaba preparado. Me acompañó incluso a coger mi avión. Quizás estaba enamorado, pero yo no, así que nos despedimos en el aeropuerto.

Hoy todavía pienso en ese gran viaje de un año y todas experiencias que viví, además de citas por el mundo gracias a Badoo que me regalaron muchos momentos interesantes, historias que contar y algún que otro amigo. Sin duda volvería a ponerme la mochila al hombro para irme sola mañana mismo. La vida es un gran viaje, así que haz que merezca la pena.


Anónimo the author

No soy ninguna superhéroe. Ni tampoco una de esas personas que no le tiene miedo a nada. Desde pequeña soñaba con viajar y recorrer el mundo con la mochila a mis espaldas. Tras 4 años en una oficina viendo la vida pasar delante del ordenador, dejé mi trabajo y salí en busca de mi sueño, ese que hoy ya es una realidad, y que comparto con vosotros.