La semana pasada publicamos la primera parte de esta entrevista con un aventurero que vive el viaje con el corazón, que sueña, siente e inspira con sus acciones. Cuenta Salva Rodríguez (Granada, 1971) que su primera experiencia de cicloturista ocurrió en su época de estudiante, un fin de semana en que quería ir a Málaga pero estaba sin dinero para el autobús. “Bueno, tengo una bicicleta”, pensó, y saboreó entonces por vez primera la libertad y el viento mágico que pone el mundo a nuestros pies. Se animó, hizo varias salidas y por fin se decidió a dar la vuelta a España con 34.000 pesetas de “las de entonces”. Descubrió que nada, ni siquiera el dinero, es un obstáculo para cumplir los sueños, y empezó a soñar en voz baja…

¿Qué enseñanzas te ha dado la carretera que no te hubiese proporcionado una vida rutinaria como la de la mayoría de mortales?

En una vida rutinaria las experiencias diversas son muy limitadas y se está muy aferrado a la idea de quien se es, a qué se pertenece. Esa visión, ser algo, por definición convierte a lo que es diferente en opuesto, en ‘lo que no soy’. Viajar te hace conocer una diversidad inmensa, hasta empezar a darte cuenta que reducir a un hombre a sus creencias, ideales, o su lugar de origen es ridículo, pues te hace enfrentarte a todo un mundo inmenso que no es como tú eres o como tú quieres que sea. Es una batalla perdida. Y te rindes. Aceptas la diversidad y dejas atrás el conflicto de los opuestos, de lo que tú no eres ni podrás ser nunca. El ‘otro’, ‘lo otro’, dejan de ser un enemigo para convertirse en algo que te despierta curiosidad y con lo que puedes convivir, que te aporta otra visión. Y en esa misma idea, haber conocido muy diversas formas de pensar, de actuar, genera un pensamiento más abierto que ve la vida desde múltiples puntos de vista; y esto es interesante, las relaciones, los contratiempos, los proyectos personales, son más fáciles de llevar a buen término con una actitud poliédrica y tolerante.

En todo viaje siempre hay momentos de dudas, de nostalgia… ¿has tenido momentos de esos en lo que has pensado en dejarlo todo y regresar a casa?

No. Volver a casa se ha convertido en un lindo sueño, un sueño que además quiero retrasar, saborear el momento en que lo vea acercarse. Claro que he tenido situaciones en las que quise salir de donde estaba, pasar una zona peligrosa o un mal momento, pero siempre pensando en saltar a otro lugar, no en volver a casa. De todas formas, pienso que en los momentos duros -duros de veras- es donde sabes que no puedes soñar en que te saquen de ahí y te lleven a casa, tienes que salir por tu propio pie, y una vez superados, ¿quién quiere volver a casa? Lo que quieres es descansar y volverte a meter en problemas.

En tu periplo por Norteamérica, ¿Sigues llevando en tu manillar el abeto Juan? ¿Cómo se sube a tu bicicleta? ¿Te hace compañía en los momentos de soledad?

Desgraciadamente, el abeto Juan se quedó en la frontera de Montana, en los EE.UU. No me dejaron introducir un árbol canadiense en su país, aunque estábamos rodeados de los mismos abetos en ese lugar…. Una lástima. Amo los árboles y había empezado a hablar con él.

¿Piensas volver? ¿necesitas una razón?

Para no terminar la vuelta al mundo sí necesito una razón, o quiero pensar que existe esa posibilidad. Algo tan poderoso que en la balanza pese más que mi voluntad de terminar este viaje. Para volver, no. Este es un viaje de ida que de tanto alejarse ha empezado a acercarme a casa, y dentro de unos años estaré allí, con mis amigos y mi familia. Necesito volver, sin prisas, pero es algo claro. Lo que no tengo tan claro es cuánto tiempo permaneceré en casa después.

Has recorrido África de cabo a rabo, a mí personalmente es el continente que más desconozco y el que me da «más respeto». ¿Qué sensaciones te llevaste de este inmenso continente?

Innumerables. África es el continente que más me ha marcado, por su gente, por su dureza y por el aura que desprende su tierra. Allí sentí todas las emociones que se pueden generar, desde miedo hasta dicha, sed, hambre, dolor, gozo, cobardía, arrojo… África te explota como ser humano para sobrevivir cada día. También aprendí a despreciar el dinero, a cambiar la forma de juzgar la vida, jamás diría hoy que África es pobre, y tal vez lo diría de Europa. De alguna manera, convivir con el ‘tiempo africano’ te cambia mucho la perspectiva sobre el día a día, dejas de vivir organizado externamente por un reloj y un calendario, y pasas a vivir sumando acontecimientos. A día de hoy, el tiempo que empleamos en hacer lo que queremos me parece el verdadero tesoro de la vida, y en África son millonarios.

Después de África, Asia y Japón donde creo que estuviste trabajando y ahorrando dinero para continuar. ¿Qué trabajos has hecho para llenar de nuevo la hucha y seguir pedaleando?

En Japón trabajaba en un hotel para pagar mi estancia, un trabajo cómodo de 15 horas semanales. Allí vendía dvds con imágenes de mi viaje, di charlas a clubes de ciclistas. Es una buena forma de ganar dinero aunque exige quedarse quieto una temporada. Para continuar viaje decidí apostar por publicar un libro.

El libro al que se refiere Salva se titula «África. Un viaje de cuento». ¿Qué van a encontrar nuestros mochileros en tu libro? ¿cómo se gestó publicar este trabajo, es una forma de recaudar fondos para seguir viajando?

Pueden encontrar un viaje a ras de suelo, con mucho contacto con la vida africana, los ciclistas pasamos la mayor parte del tiempo con gente normal, con experiencias alejadas de los circuitos turísticos. También pueden percibir el cambio del viajero, la evolución conforme me alejo del confort europeo. Y por supuesto, pues hay también aventuras, tribus hostiles, elefantes violentos y dificultades. Este libro respondió a una insistencia de parte de varios amigos, al igual que ocurrió con la página web. Unviajedecuento nació en Japón, hasta ese momento mi privacidad la consideraba más valiosa que compartir mi viaje. Ahora, un año después, me alegro mucho de haber hecho caso a mis amigos y haberme bajado del burro. Con el libro ocurrió igual, nació de las ganas de compartir, e igualmente es una intento por ganar el dinero suficiente para que pueda volver a casa pedaleando.

Si quieres conocer más sobre Salva Rodríguez y sus últimas aventuras puedes visitar su web. El próximo lunes publicaremos la última parte de esta interesante entrevista.