Hace no demasiado tiempo, el director general de Ryanair, Michael O’Leary, provocó cierto revuelo al anunciar su intención de hacer pagar a los pasajeros que viajan en su aerolínea por usar el baño. Aunque eso de momento no ha sucedido, parece que no ha perdido el tiempo y ha estado estrujándose el cerebro para ver si podía llegar mucho más allá con la susodicha idea de los urinarios.

Está claro que viajar en una low cost como RyanAir tiene sus inconvenientes: anuncios publicitarios cada diez minutos, ofertas de cupones irresistibles, problemas con el equipaje de mano y sus dimensiones, más problemas aún en ciertos destinos con las compras realizadas en un duty free al hacer escala y cambiar de avión con la misma compañía…

La idea de O’Leary es sencilla e inteligente empresarialmente hablando: retirar dos de los tres baños de que disponen sus aeronaves y reemplazarlos por asientos. Business is business.

“Rara vez usamos los tres baños a bordo durante el vuelo”, dice O’Leary en declaraciones al periódico británico The Independent.

El diario afirma que el presidente de RyanAir pretende empujar a Boeing a recertificar sus aviones 737-800 para que se permita instalar en ellos seis asientos más. Los aviones de Ryanair poseen actualmente 189 sientos, el máximo permitido. Multiplica seis asientos por decenas de vuelos al día, con sus correspondientes euros por billete de cada nuevo pasajero. Son varias decenas de miles de euros.

Si la idea de O’Leary llegase a hacerse realidad, alrededor de 200 pasajeros y los miembros de la tripulación deberán seguramente hacer una larga cola durante el vuelo, cruzar las piernas y aguantarse o inventarse un remedio para miccionar sin hacérselo encima. Cierto es que las aerolíneas de bajo coste han popularizado los viajes, sus destinos y han acercado al común de los mortales la posibilidad de conocer mundo. Eso sí, como en Gran Hermano, esto cada vez parece más un experimento social de hasta dónde es capaz el ser humano de rebajarse por ahorrar unos cuantos euros y, por parte de los hombres de negocios, una forma de estirar el chicle y remarcar el concepto de «tienes lo que pagas». ¿Todo vale? Ya lo decía un amigo italiano viajero: lo barato sale caro.


Anónimo the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Sigue mis viajes en mi perfil de Twitter, Facebook e Instagram.

Aquí los datos de tus comentarios están seguros (Política de Privacidad)

Responsable »Iosu López

Finalidad » moderar los comentarios y la comunidad

Legitimación » Su consentimiento

Destinatarios » tus datos los guardará Disqus, mi sistema de comentarios, que está acogido al acuerdo de seguridad EU-US Privacy.

Derechos » por supuesto tendrás derecho, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos.