Jacobo Peters, ebanista del Campo 1

Para llegar desde Orange Walk Town hasta la comunidad menonita de Shipyard hay dos formas: Tomar un autobús temprano por la mañana cerca del mercado (los horarios no son demasiado estrictos) o contratar los servicios de un taxi. Decidí optar por la segunda opción ya que seguramente iba a tener que desplazarme dentro de los campos que conforman la comunidad en busca de alguno de los líderes. Carlos García, mestizo oriundo de Orange Walk, que de vez en cuando suele hacer fletes para los menonitas, me cobró 90 dólares beliceños (37 euros) por 5 horas de trabajo. Entre Orange Walk y Shipyard hay algo más de 30 kilómetros de pura pista de tierra.

Los menonitas son un grupo elemental dentro de la diversidad étnica que tiene Belize: Hindúes, chinos, mestizos, garífunas… No son muy numerosos si lo comparamos con la población total del país pero si desempeñan un papel importante en la economía beliceña. Esta singular comunidad surge durante la reforma radical que tiene lugar en Europa durante el siglo XVI. Perseguidos durante siglos por sus creencias, los menonitas se niegan a pagar impuestos o hacer el servicio militar. Este grupo anabaptista que emigró de Holanda a Alemania y posteriormente a Prusia, hablan un dialecto propio, un amalgama arcáico mezcla del holandés con el alemán bajo que ha subsistido durante más de 400 años.

Las migraciones continuaron durante los siglos XVII y XVIII, en dirección a Norteamérica, en la zona de Pennsylvania (USA) y Manitoba (Canadá), donde continuaron fieles a su pacífico estilo de vida basado en la agricultura y la ganadería. Años más tarde, algunos de ellos emigraron a México donde fundaron varios campos en plena Sierra Tarahumara, para finalmente fundar nuevas comunidades menonitas en Belize. Alrededor de 3.000 menonitas se trasladaron a este país centroamericano en 1959. En las cercanías del Río Hondo encontraron la libertad que ansiaban tras la persecución religiosa a la que habían sido sometidos así como un lugar ideal lejos de las presiones de la sociedad moderna.

Los menonitas firmaron un tratado especial con el gobierno beliceño el cual les eximía de hacer el servicio militar y proporcionaba un sistema de impuestos prácticamente nulo que garantizaba su completa libertad para ejercer su particular forma de Protestantismo y trabajar en granjas construídas en comunidades cerradas. Poseen su propio gobierno mediante líderes a los que se denomina Ministros y son dueños de sus escuelas, bancos y negocios.

Conocí a Jacobo Peters a la salida del Restaurante Hong Kong mientras esperaba que le entregasen su comida china. El contacto resultó próspero. Quedamos en vernos en su casa del Campo 1 al día siguiente. Dicho y hecho. Una vez allí, me dirigió a dos de los líderes de Shipyard: John Dick y Jacob Wall. Recorrimos varias millas para encontrar primero a John y luego a Jacob pero se mostraron muy reacios a realizar una entrevista frente a la videocámara. Así que no me quedó más remedio que grabar imágenes de los campos, las granjas y rodar de lejos los carruajes en los que se mueven los menonitas. Son tan celosos de su imagen que ocultaban su rostro o se metían dentro de casa para no ser grabados.

Los menonitas se establecen en grandes extensiones de tierra por comunidades. En Shipyard hay 24 campos. Fundaron diversas poblaciones en los distritos de Corozal, Orange Walk y Cayo. Después de construir la carretera que conecta la comunidad de Blue Creek con Orange Walk, fundaron más tarde en los alrededores Yo Creek, Indian Creek, Little Belize y Shipyard. En el distrito de Cayo levantaron Spanish Lookout (cerca de Belmopán) y al sur de Belize, cerca de Drandiga, la comunidad de Pine Hill. Aunque viven aislados del resto de culturas de Belize, participan en la economía del país con productos y servicios indispensables. Los menonitas producen prácticamente la totalidad de productos de consumo diario del país como pollo, huevos, vegetales… No sólo son excelentes agricultores y ganaderos, tiene muy buena mano con la mecánica, ingeniería -construyen cualquier tipo de pieza- y fabrican artesanalmente cuidados muebles de madera que se venden en todo el país.

Sus vestimentas, complexión, su medio de transporte y dialecto, llaman la atención en las calles de cualquier ciudad beliceña. La mayoría de ellos tiene un aspecto semejante a rubios granjeros alemanes; los hombres ataviados con pantalones oscuros, tirantes y sombrero vaquero, las mujeres con largos vestidos muy recatados, pañuelo cubriendo el pelo y sobre éste un sombrero de ala ancha.

Mientras que los menonitas estrictos siguen creyendo que la maquinaria moderna contamina su fe, algunas comunidades ya usan motores y electricidad en sus vidas. Tanto Shipyard como Little Belize todavía mantienen su estilo tradicional rechazando el uso de vehículos y trasladándose en carruajes tirados por caballos que valen entre 3500 y 5000 dólares. Aunque, todo tiene truco. Muchos de ellos compran coches y camionetas, contratan a un mestizo como conductor y los usan para ir a la ciudad. No se vale. O todo o nada.

La globalización ha proporcionado algún que otro beneficio a los seres humanos aunque también ha ocasionado muchos problemas. En muchas comunidades indígenas han causado verdadero furor bienes de consumo como móviles, DVDs, televisión, internet… Un fenómeno que está ocurriendo en todos los rincones del planeta. Los mismos menonitas lo han sufrido. Mientras que las comunidades de Shipyard y Little Belize guerrean para frenar la invasión de «vicios» del exterior (no fuman, ni beben, no pueden jugar en casinos, ni usar telefono, ni escuchar radio y ver television, tienen prohibido acudir a fiestas y bailar) y objetos de la vida moderna (tampoco conducen vehiculos, salvo tractores para trabajar el campo), hay otras comunidades más progresistas como la de Blue Creek que usan teléfonos móviles, escuchan la radio y tienen sus propios coches. Cuando un menonita mantiene una relación sentimental con alguien que no lo es, directamente es expulsado de la comunidad.

El estilo de vida menonita es fundamentalmente puro y simple. Cada familia posee unas pocas hectáreas de terreno donde construyen sus casas, cosechan vegetales y trabajan en oficios como la carpintería o mecánica. Las mujeres se casan muy jovenes y cubren su cabello con una tela blanca (si es virgen y no tiene marido) o negra (si está casada) a partir de los 16 o 17 años cuando son bautizadas. Su dieta alimenticia consiste mayormente en patatas, pollo, huevos, queso, fruta y pan. La religión menonita ha sufrido varias escisiones a lo largo de la historia, principalmente diferenciados entre sí por el grado de austeridad. Una de esas facciones se transformó en los conocidos Amish.

Visitar Shipyard ha sido una experiencia gratificante. He conocido una manera de vivir basada en la austeridad, con roles perfectamente diferenciados y a mi parecer un tanto arcaíca y sectaria. Todavía sin terminar de recuperarme de la dichosa salmonella tifoidea pero con mejor estado de salud que hace 10 días, la ruta panamericana no se detiene. Próximo destino: El lujoso Lamanai Outpost Lodge, ubicado a orillas de la Laguna New River.


Fotos SHIPYARD