Vancouver-Canadá-panamericana

Canadá es un país enorme. Para cerciorarse de ello no hay más que ver las tremendas distancias que hay entre sus ciudades más importantes. Dicen que muchos de los canadienses tienen un marcado antiamericanismo debido a la presión de Bush sobre su actual gobierno y la actitud servil de éste. Esta viñeta resume con sorna esta situación.

El pasado lunes subí en el autobús de Greyhound a las 13:30 del mediodía. Objetivo: Llegar a Vancouver sin desfallecer en el camino. Y es que un servidor se metió entre pecho y espalda (más bien esta segunda zona resultó más afectada) cerca de 41 horas metido en una lata metálica con ruedas.

Afortunádamente para los que tienen incontinencia urinaria, el trayecto entre la capital del Yukon y la Columbia Británica está plagado de cortas pero numerosas paradas. Cinco horas después de salir de Whitehorse, el autobús se detuvo unos 45 minutos en Watson Lake. Esta diminuta población que debe su nombre al trampero británico Frank Watson no tendría ningún interés turístico de no ser por su original bosque de letreros/señalizaciones. Una colección de más de 55.000 letreros de todas partes del mundo que comenzó en 1942 cuando al parecer un desconocido colocó un cartel que rezaba: «Danville, Illinois».

Durante el camino, el paisaje mantiene un tono verde y marrón debido a la infinidad de píceas -tipo de pino delgado y alargado- que pueblan las tierras de la Columbia Británica. Entre tanto verde a veces la vista se alegra con algún que otro lago cristalino. Fort St. John, Fort Nelson, Dawson Creek o Prince George… son las poblaciones más importantes entre semejante extensión de bosque. Salvo que a uno le apetezca detenerse en alguno de sus parques provinciales, no merece la pena perder el tiempo en esta zona de British Columbia. Solamente si uno quiere hacer uno de los mejores recorridos del mundo en canoa, tendrá que acercarse a Bowron Lake, cerca de Prince George. Se trata de una ruta circular de 116 kilómetros que pasa por 10 lagos y varios ríos rodeados de bellas montañas. Si uno se lanza a hacerlo le llevará entre 6 y 10 días.

Durante las primeras 18 horas de viaje me resultó prácticamente imposible conciliar el sueño. Por un lado el asiento no era excesivamente espacioso y por otro, cuando estabas a punto de dormirte, el conductor te avisaba por megafonía de la oportuna parada. Aquello parecía una sesión de torturas. Antes de llegar a Dawson Creek disfruté de uno de los mejores momentos del viaje, ver a esta nutrida manada de búfalos pastando tan panchos a ambos lados de la carretera.

El resto del viaje se resume en alguna que otra cabebezada, subir y bajar del autobús, entrar y salir del baño, beber zumos, dormir poco, comer peor y durante la madrugada del martes al miércoles estar cagado mirando como conducía uno de los chóferes zumbados que nos tocó entre Prince George y Kamloops. El miércoles 19 de julio llegamos a Vancouver a las 6 de la mañana. ¡Prueba conseguida! Tomé un taxi hacia el hostal HI Vancouver Downtown (1819 Burnaby Street) que pertenece a la Red Internacional de Albergues. Habitualmente en Canadá la hora de Check-out es a las 11 de la mañana, con lo cual me tiré 5 horas sentado en un sofá esperando a que liberaran la habitación. Aunque el hostal no estaba mal, a la mañana siguiente decidí mudarme al HI Vancouver Central (1025 Granville Street), también de la red Hostelling International con sus pros y sus contras. Pros: Más céntrico, bonito, si quieres marcha sales a la calle y la tienes y servicio agradable. Contras: No hay placas para cocinar y si estás en el primer piso, de jueves a sábado te toca soportar el ruido de la discoteca que hay debajo. Y cuando digo ruido -por experiencia propia- es escuchar al DJ diciéndote al oído que no dejes de bailar mientras tu quieres sobar y tu cama retumbando a golpe de bombo.


Aerotaxi despegando desde la bahía de Vancouver

La leyenda «Beautiful British Columbia» figura en las matrículas de esta región. Aunque parezca presuntuoso está muy acorde con la realidad. Y es que la Columbia Británica es cuatro veces mayor que el Reino Unido y tiene unos paisajes tan variados y variopintos que quitan el hipo. Según cuenta la Lonely Planet, el escritor Samuel Johnson dijo una vez: «Si estás cansado de Vancouver, es que estás cansado de la vida». Y puede que tenga razón. A pesar de la humedad de más del 80% en verano, el aire cosmopolita y ambiente relajado (si obviamos la cantidad de homeless y drogadictos que deambulan por sus calles), Vancouver parece a primera vista un lugar ideal para vivir una temporada.

Nada mejor que un gran paseo por la ciudad para desentrañar sus secretos, virtudes y miserias. En mi camino me encontré Hills, galería de arte nativo muy interesante para conocer que Norteamérica tiene más historia de la que uno imagina. Continué rumbo a Gastown, germen de la actual Vancouver por obra y gracia de John Deighton, alias Gassy Jack, marinero inglés que llegó a estas tierras a principios de 1880, fundó el hotel Deighton House donde ofrecía al público un espectáculo de monólogos al estilo del Club de la Comedia. En este barrio se encuentra situado este reloj de vapor que marca los cuartos y horas en punto con unos musicales acordes, aunque se dice y se cuenta que ya solamente funciona con electricidad. No muy lejos de ahí encontré Angel Fabric Paint, una curiosa tienda de ropa customizada regentada por Jackie Haliburton, artista de Vancouver cuyos infantiles diseños ha comprado gente como Steve Tyler (cantante de Aerosmith), Antonio Banderas o Uma Thurman.


Uno de los puestos de alimentos en el barrio de Chinatown

No podía dejar de visitar el barrio de Chinatown, uno de los tres más grandes de Norteamérica según las guías de viajes, aunque también lo dicen del de San Francisco. Allí me topé con el lugar ideal para terminar el día y disfrutar de un remanso de paz: el Jardín Clásico Chino del Doctor Sun Yat-Sen, el único jardín de este estilo construído fuera de China. Un equipo de 52 expertos provenientes de la ciudad de Suzhou tardaron cerca de 2 años en contruir este «refresco para el corazon» -como dice su folleto- basándose en la filosofía taoísta del ying y el yang. Todo se equilibra, la luz y la oscuridad, lo áspero con lo suave, lo pequeño con lo grande…

El sábado alquilé una bicicleta en Bayshore para recorrer los cerca de 11 kilómetros del circuito para cicloturistas que rodea el extenso Stanley Park. Pero antes había que recargar las pilas con una comida energética.


Pizzeando

Stanley Park es uno de los parques urbanos más grandes de Norteamérica (mira que son pesados con eso de ser el más mega, ultra, super, maxi del mundo). 404 hectáreas de superficie verde, carril bici y persona, tótems, praderas donde la gente juega a cricket, playas con cargueros al fondo, piscinas… El delirio para salir de la ciudad y sentirse en el campo. Como hacía tanto calor, había que refrescarse. Siento no poder ofrecer imágenes del momento; mi ayudante de cámara imaginario no pudo materializarse en un ente físico.


Fresquitooooo

Para sentirme parte una serie de esas americanas, teniendo ya el escenario ideal, tan sólo me faltaba el walkie-talkie y algún que otro abdominal. De esta manera no desmerecería en absoluto con los bicipolicías de California.


Iosu Croket, el bicipolicía de Vancouver Vice

Antes de continuar os dejo con un breve consejo comercial.


Dakine, sponsor de Ruta Panamericana

VIDEOIOSING CREANDO ESCUELA

La mayoría de vosotros habéis visto mis intervenciones ante la cámara y… no es que sean nada del otro mundo. Uno hace lo que puede. Sin embargo, aunque no están circulando tanto por la red como los vídeos de Where the hell is Matt, parece que entre mis acólitos estoy creando escuela. Para muestra, un botón.

Por orden de aparición Gonzalo, Pizá, Bea, Patri y Espinós. Como dice la canción de Amaral…«sooooon mis amigooooosssss, por encima de todas las cosaaaaaassss», así que no se lo tengáis en cuenta. Aunque, objetivamente, como creador de este singular estilo comunicativo, debéis refinar vuestro estilo en los movimientos de cámara. Los gestos y el lenguaje están más o menos correctos aunque la música de fondo que, no sé si es de Documentos TV o Informe Semanal, sobra. El artificio de utilizar una gorra como atrezzo es bastante gracioso como parodia u homenaje al inventor de este estilo.


Bea, Gonzalo y Cristina practicando en videoiosing

En esta segunda entrega podemos percibir una notable mejoría en el manejo de la steadycam aunque el discurso está un tanto inconexo (Gonzalo, seguro que cuando corriges tus prácticas pones cosas de este tipo). Que os voy a decir… que sois la leche y que os quiero un montón!!!!!!. Al resto de internetvidentes os animo a participar el Concurso Videoiosing. Cuelga tu video en Youtube o enviámelo al mail. El ganador/a recibirá un regalo exclusivo del aventurero Livingstone. Por cierto, un detalle, para que veáis lo perfeccionista y colgado que estoy, llevo media hora copiando letras con acentos para que no falte ninguno porque este teclado americano no me deja ponerlos.

DE FRONTERA a FRONTERA y TIRO PORQUE ME TOCA

No voy a cruzar la frontera a nado. Lo haré en autobús. Vancouver se encuentra a pocos kilómetros de la frontera con Estados Unidos, a unas 4 horas de Seattle, en el vecino Estado de Washington. Según he leído en varias guías, los trámites para cruzar la frontera suelen ser bastante tediosos. Cruzo los dedos para que no sea así. Proxima estación: San Francisco. Mientras llega ese momento, aquí os dejo unas instantáneas de mi visita a esta magnética ciudad.

GALERÍA VANCOUVER (CANADÁ)

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Anónimo the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Sigue mis viajes en mi perfil de Twitter, Facebook e Instagram.