Angkor-Wat-Camboya

Angkor Wat es, sin duda, la joya turística por excelencia de Camboya. Es el orgullo nacional y el hecho de que forme parte de su bandera así lo demuestra. Las torres del templo de Thom, con las caras del buda sonriendo, gozan de fama internacional. Los números avalan su reputación. Tres millones de visitas al año. Sin embargo, Angkor es una pequeña muestra del pueblo camboyano y probablemente represente más el pasado que el presente. Hay varias razones para afirmar que Kampuchea (Camboya) es algo más que Angkor. Aquí van las mías:

Phnom Penh

Phom-Penh-Camboya

La capital del reino de Camboya es una ciudad cutre donde conviven edificios del pasado colonial medio derruidos con nuevas construcciones. Pero es precisamente esta combinación tan fea la que la hace terriblemente atractiva. Si caminas por sus calles todavía podrás encontrar la calle de Charles de Gaulle. Es lugar imprescindible también para conocer la dictadura de los khmer rojos, instaurada entre 1975 y 1979. Si quieres saber más sobre esta trágica parte de la Historia, visita el museo de S21o los Killing Fields. Así, también comprenderás parte de su realidad actual.

El campo

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Es parte de la vida camboyana. Las casas de bambú, de construcciones simples y elevadas unos metros del suelo para evitar que se inunden con los monzones. Las gallinas, perros, gatos y vacas conviven en armonía con los autóctonos. Si quieres conocerlo te recomiendo que contactes con alguna ONG local y convivas una temporada con ellos. Así, comprenderás el lujo que supone tener acceso a agua potable y a carne para comer. Y es que la mayoría del pueblo camboyano sobrevive con 100 dólares al mes. Y aún así, resulta admirable el esfuerzo de estas familias para que su hijos tengan acceso a educación. Y lo conscientes que son de su pobreza.

Provincia de Kampot

Boroko-Camboya

En mi opinión lo mejor de Camboya está en el sur. Y eso que por lo general no me gustan mucho las playas. Junto al pueblo de Kampot puedes visitar el Parque Nacional de Bokor y contemplar la isla vietnamita de Phu Quoc desde las alturas.

Koh Tonsay

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También conocida como la Isla del conejo y situada en la provincia de Kampot, junto a Kep, es una de las pocas excepciones que aún no ha sido explotada en exceso por el turismo. Aunque probablemente lo estará en breve cuando el resort esté construido por completo. En la isla conviven un total de siete familias, la mayoría pescadores, y a pesar de este bajo número, sus aguas ya están sobrexplotadas debido principalmente a los pescadores vietnamitas. Lo realmente atractivo de esta isla es que solo tiene electricidad de seis a diez de la noche. y es a partir de esta hora cuando es recomendable darse un baño y tumbarse haciéndose el muerto. De esta forma, contemplarás el plancton iluminando el mar y las estrellas en el cielo

Los mercados

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El símbolo de vida por excelencia, probablemente en todo el sudeste asiático. Sus colores, sus aromas y su capacidad de vender todo lo que uno pueda imaginar enganchan desde el primer momento. Si te tomas un café y tienes la suerte de dar con algún lugareño que hable algo de inglés enseguida se sentará a tu lado y te preguntará por tu país mientras te observa con curiosidad. Es, sin duda, la mejor forma de interactuar con los locales.

Los autobuses

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Cuando viajes por el país prueba a hacerlo en un bus local. Aquí, te darás cuenta de la aventura que supone el transporte público camboyano. Su carreteras están casi todas en construcción y no existe red ferroviaria. Así que, te puedes hacer una de cómo son las infraestructuras del país. Los autocares locales son además de su método de transporte su correo postal. Aquí, en sus portamaletas podrás ver cosas tan surrealistas como un árbol entero. Sí, has leído bien: ¡Un árbol!

Los coches compartidos

Siguiendo con los medios de transporte locales, otra de las mejores formas de relacionarte con los camboyanos es compartir un coche con ellos. Si tienes la suerte de ser la única extranjera te ofrecerán todo tipo de frutas locales que no sabrás ni cómo comer. Llama también la atención su capacidad para meter a 30 personas en un coche hecho para diez.

Estas son mis razones para afirmar que Kampuchea es algo más que Angkor. Aunque probablemente habría que añadir, los camboyanos. No sé quién bautizo a Tailandia como el país de la eterna sonrisa pero estoy convencida de que se le olvido visitar Camboya al hacer dicha afirmación. Los khmer son de naturaleza acogedora, agradecidos y gente que consigue tirar hacia adelante pese a las circunstancias de pobreza en la que viven la mayoría de ellos. Es una pena que mucha gente sólo conozca Angkor Wat. A mí en particular es lo que menos me gusto. Y tú, ¿has visitado Camboya? Si es así, me gustará mucho conocer tus sensaciones.

the author

Periodista, viajera y social media. He vivido en Londres y París. Viajado por Australia, Tailandia, Camboya, Laos e Indonesia. En el último año he subido el cañón de los Reyes, atravesado el desierto australiano,dormido bajo las estrellas junto al Uluru y bailado con los Yarrabah. He buceado en la gran barrera del coral, contemplado atardeceres en la playa de Kuta. Ahora en Sydney. Llevo ante todo una Vida de Viajera.

2 comentarios

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  1. ruben Publicado: 8 Enero, 2016

    Es mi sueño visitar esta ciudad, sobretodo los templos, me llaman mucho la atencion! Pero leyendo este post, pasaria mas dias visitando tambien la ciudad!!

  2. Arenaysal Publicado: 5 Mayo, 2016

    La visité hace cuatro años,estuve 9 días. Impresionante tanta pobreza llevada con tanta dignidad y alegría. Un verdadero baño de realidad a los que vivimos en medio de la riqueza, sin saber la mayor parte de las veces valorarla.

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