Al terminar la Prueba de Acceso a la Universidad, Olayo Reynaud ya tenía pensado lo que quería hacer en el futuro, pero antes de meterse en una clase de universidad para seguir memorizando más datos, decidió que quería aprender más sobre la vida y el mundo exterior. Así, con 17 años adaptó su bicicleta para hacer un gran viaje y salió con ella en dirección Oriente. Un año después, tras pedalear 10.000 km y atravesar 17 países, había llegado a la ciudad China de Kashgar, la última etapa en Asia… aunque el viaje se alargó otros 2.000 km en Europa. Durante su viaje, llegó a las grandes montañas del Pamir en invierno; al no poder cruzarlas, aparcó la bici en Irán durante tres meses, y se fue al Sudeste Asiático. Allí, viajó en autostop por Tailandia y Malasia y trabajó en un albergue hasta que pasó el invierno en Asia Central y pudo volver a recoger su bici y seguir el camino hasta China.

viaje en bicicleta de madrid a chin

Los mejores recuerdos de Olayo son la estrecha amistad que creó con algunas personas que conoció en el camino y la hospitalidad de los lugares menos favorecidos. Guarda un especial cariño por Oriente Medio (donde pasó casi seis meses entre Turquía e Irán).

OLAYO REYNAUD CONTÓ TODOS LOS PORMENORES DE SU GRAN VIAJE EN MADRID EN LAS JORNADAS DE LOS GRANDES VIAJES 2019. Conoce más sobre su proyecto a través de su entrevista y de un audio sobre su historia.

5 cosas que nunca faltan en tu mochila.

Para empezar, un diario donde al final del día apunto todo lo que he vivido, muchas veces son solo cosas insignificantes o no interesantes para los demás, pero que me gusta recordar más tarde. A veces son simplemente pensamientos o reflexiones que me pasan por la cabeza. También tengo apartados como «canciones favoritas de la gente que he conocido», «palabras básicas de ruso», etc.

Un buen libro, cuando viajo me gusta más las novelas, es cuando desconecto un poco de la vida real, metiéndome en otra historia. La novela histórica es mi género preferido.

Un royo de cinta aislante, una cuerdecita muy fina de escalada y una bolsa de bridas; a lo largo del gran viaje en bici me di cuenta de que hay pocas cosas que no se pueden arreglar con una combinación de estos tres elementos y algo de imaginación. A parte de estos tres, lo típico: mapas, herramientas y repuestos para la bicicleta, pasaporte, etc. ¡Lo más importante es la sonrisa!

Sabemos que durante un gran viaje a veces no tenemos el tiempo necesario para interiorizar o asimilar todo lo que estamos viviendo y a veces, al regresar, es cuando las vivencias comienzan a ordenarse. ¿Qué has aprendido en tu gran viaje?

A mi me gusta decir que después de un gran viaje en bici, uno «pone los pies sobre la tierra» en el sentido de que salimos de nuestra burbujita y empezamos a saber cómo es el mundo real; que al final es muy distinto al que se ve por la televisión o por internet. Uno se da cuenta de que el mundo es mucho más pequeño (en cuanto a distancias), pero a la vez mucho más grande (en cuanto a cantidad de sitios maravillosos y gente de todo tipo) de lo que pensamos.

También tomas conciencia de la cantidad de vidas distintas que hay; algunas más fáciles, algunas más aburridas, algunas más intensas, etc. Uno se da más cuenta de que en realidad haber nacido en un país europeo es un privilegio con el que sueña mucha gente.

La vuelta a casa, puede que sea el momento más intenso y a la vez difícil de un gran viaje. ¿Qué recuerdos te vienen de ese instante?

El día que regresé a casa lo primero que quería era dormir y descansar durante dos días, tranquilo, es más, dije «¡No le voy a avisar a nadie de que he llegado para que no me empiecen a hablar todos a la vez!»; bueno, pues resulta que el día que llegué me habían organizado una fiesta sorpresa con todos mis amigos. Al final lo acabé agradeciendo un montón, me lo pasé muy bien.

Me di cuenta de que yo había cambiado mucho pero que la vida en mi pueblo seguía exactamente igual.

¿Ha cambiado tu forma de pensar sobre la sociedad/el mundo en que vivimos? ¿Cómo te sientes en tu vida cotidiana después de haber vivido lo que has vivido?

Me he dado cuenta de que vivimos rodeados de muchos lujos y que la gente en general no se da cuenta.

Yo, personalmente me parece que vivo en una sociedad rica, con respecto a los niveles mundiales, sin embargo todo el mundo aspira a «ser rico» en el sentido «ser más rico de lo que ya soy». Yo creo que uno nunca va a estar conforme con lo que tiene, y, tras haber conocido mucha gente, he llegado a la conclusión de que la felicidad no se alcanza teniendo más, solo teniendo lo suficiente y darlo todo en cada instante con lo que tengas.

Me gusta más darle importancia a cosas como la familia o los amigos, o simplemente pequeños objetos que han formado parte de mi vida y que han sido importantes para mí (por ejemplo, hay una tacita de aluminio con la que viajé, que me gusta llevarla a todos mis viajes, porque ya hemos convivido juntos). Le pongo muchos sentimientos y emociones a lo que hago y las pocas cosas que intento tener.

«Viajando en bicicleta eres mucho más consciente del mundo que estás atravesando y lo haces de manera más cercana a la gente de los lugares que visitas»

¿El momento físico o mental más extremo/peligroso/extraño/intenso/paranormal que hayas vivido en tu gran viaje?

He de decir que he aprendido mucho a la mantener la calma en las situaciones difíciles; la verdad es que durante el viaje era muy tranquilo pasase lo que pasase. Y es algo que hoy en día estoy perdiendo un poco.

Ha habido varias veces, ya sea por tormentas o por intoxicaciones, en las que he estado en situaciones muy complicadas. Pero fueron momentos físicamente difíciles, no mentalmente.

Hubo una vez en el desierto iraní que en una tormenta de arena y granizo se me rompió la tienda, y pensé que debería agobiarme o llorar o algo, pero no ocurrió nada de eso, simplemente intente refugiarme como medianamente pude, protegiéndome la cara, y esperé a que se calmase. Luego fui a un pueblo que había no muy lejos a pedir refugio. Lo había pasado mal pero mi cerebro estaba en modo completamente racional y no tenía prácticamente sentimientos al respecto. Esto es algo, que teniendo una vida sedentaria, y relativamente «fácil» no ocurriría, en seguida nos estresamos y nuestros sentimientos actúan antes que nuestra razón.

Es más, los días que peor lo pasé, y posiblemente los peores días de mi vida, fueron los tres primeros días del viaje. Tenía demasiadas cosas pasándome por la cabeza y no sabía si esto sería una buena idea, de hecho, estuve a punto de dar media vuelta. A pesar de ser tres días en los que no me ocurrió nada «malo», es más conocí a un montón de gente, y encontré sitios buenos para dormir y me hizo buen tiempo. Una vez entrado en la dinámica del viaje, no hubo muchos momentos mentalmente difíciles.

«En un gran viaje más que dinero hace falta usar la imaginación». La pregunta 1000 veces repetida por aquellos que no se han lanzado o tienen miedo es que cuesta demasiado dinero. ¿Qué le dirías a alguien que ahora está soñando con emprender su propia aventura y pone los medios económicos como barrera para hacerlo?

Yo siempre he pensado que si uno vive un país europeo, y no tiene ingresos, es muchísimo más barato viajar en bicicleta que no hacerlo. Al fin y al cabo, sólo pagas por comer (que en muchos países es más barato) y por visados (entre 30 y 90 dólares por país, pero para muchos no es necesario). Dormir en la tienda es gratis. Hay mucha gente que consigue incluso ganar un poco de dinero durante el viaje (vendiendo libros o postales, haciendo trabajillos por internet, etc.) y viajar indefinidamente.

La verdad es que viajar con poco dinero al final te da más experiencias y aventuras, y es algo, que al final del viaje se agradece: Posiblemente más de la mitad de la gente que he conocido ha sido buscando un sitio para acampar, además que dormir en medio de las montañas, bajo las estrellas, en medio de «nada», no tiene precio. El mismo viaje que hice durmiendo en un hotel todos los días no habría tenido ningún sentido. Bueno, yo de hecho soy de los que piensan que cualquier viaje que implique gastar mucho dinero no tienen sentido.

La gracia de viajar es la aventura, conocer a gente y salir del «confort» al que nos hemos acostumbrado. Si te desplazas de lugar pero no sales de la burbujita en la que ya vives es como si no viajases.

«Trabajé en un hostal en Kuala Lumpur y aprendí mucho viajando haciendo autostop en Tailandia y Malasia»

Aquellos que nos ven vivir una aventura sea a través de las redes o de un blog muchas veces idealizan el viaje o los destinos, algo a lo que no ayuda a veces redes sociales como Instagram. ¿Qué no te ha gustado de tu experiencia viajando? ¿Qué cosas, países, personas, sensaciones personales te han dejado una huella negativa?

Si me hubieran hecho esta pregunta hace tres años, posiblemente hiciese sido más fácil responderla; No obstante, para el cerebro humano es mucho más fácil olvidar los malos momentos que los buenos. Muchas veces pienso, cuando me pasa algo que no me gusta, que quizás en 4 o 5 años lo recordaré positivamente. O por lo menos como algo que no me arrepiento de haber vivido.

La verdad es que había un montón de cosas que me molestaban en el instante: los cláxones en Asia Central se pueden hacer muy cansinos, la contaminación en Teherán, piezas de la bicicleta que se rompían, frío y lluvia intensa a 0º que te lo moja todo, problemas con visados etc. Pero hoy en día no cambiaba ni una sola; los malos momentos intensifican el viaje y hacen que los buenos momentos sean aún mejores. Como me dijo mi amigo Romain un día «¡No sería una aventura si fuese fácil!».

Tres momentos/personas anónimas que se te hayan quedado grabados del camino y por qué. Personas que serán siempre importantes cuando recuerdes tu gran viaje.

Cuando estaba en Albania, me encontré a un francés que viajaba hasta Dubái, pedaleé con él durante cuatro meses, a través de Albania, Macedonia, Grecia, Turquía e Irán. Aunque no mucho tiempo, vivimos mucho juntos, lo cual nos ha unido un montón.

También guardo especial cariño por todos mis grandes amigos de Teherán, donde pasé casi un mes. Son gente encantadora, que, a pesar de tener vidas más complicadas, sobre todo debido a la situación política, saben sacarle el buen humor, el positivismo y la sonrisa a todo. A menudo pienso en el día en el que situación del país mejore y los iraníes puedan vivir la vida que se merecen.

Otra persona por la que estaré eternamente agradecido por haber hecho que este viaje sea tan maravilloso, es mi padre, que me ayudó con los preparativos y me enseñó todo sobre la mecánica de la bicicleta. Además, junto con mi madre, fueron los que me introdujeron en el mundillo del cicloturismo.

Olayo Reynaud

¿Qué haces o intentas aplicar para que tus viajes sean responsables y sostenibles con el entorno, las personas, los animales?

Lo primero que intento siempre es coger el mínimo número de aviones posible (es de los medios de transporte más contaminantes). Pensar que si un país es recorrible y accesible en bici, se recorre y se accede en bici. Sobre todo que la ruta hacia un destino suele ser mucho más interesante que el destino como tal.

Hay países muy afectados por el turismo masivo, intento no fomentar este tipo de turismo e intentar recorrer lugares menos conocidos. Además, en lugares muy turísticos es muy común sentir un rechazo por parte de la población local (esta es la sensación que tuve durante las dos semanas que estuve en Croacia, por ejemplo), que es muy incómoda cuando uno viaja en solitario en bicicleta. Rápidamente te das cuenta de que el mundo es bonito vallas donde vallas, y que la gente se concentra toda en sitios muy específicos, lo bueno de ir en bicicleta es que puedes ir absolutamente donde quieras, y ver cosas que no verías si hubieses pasado en coche, avión o moto.

¿Hay otro gran viaje a la vista? ¿O con uno ya es suficiente?

¡De momento no! Pero lo que sí hay son las ganas; no descarto nunca la idea de algún día volver a montar la bicicleta y partir de nuevo a la aventura. Voy a pasar un año estudiando en Corea, y es posible que haga algún viajecillo desde ahí, pero no tengo nada pensado.


Anónimo the author

Nómada digital, reportero y travel blogger profesional con miles de kilómetros e historias de mochila a la espalda. Presentador de #FueraDeRuta en el programa TIPS de La2 de TVE y un amante del viaje y la aventura, ¿te vienes? ¡Sígueme en: Facebook , Instagram y Twitter!