La cámara de fotos nunca debe faltar en la mochila de cualquier viajero que se precie. Si bien la revolución digital y la profesionalización de las cámaras han ido dejando en el olvido la fotografía analógica y las antiguas costumbres propias de ella, ¿quién no recuerda todavía el ritual del revelado, con la posterior espera y recogida de las fotos, y la emoción y sorpresa ante el resultado de las mismas?

Todavía quedan románticos. Es la idea que a uno se le viene a la cabeza cuando ve esas fotos de ahora, pero de colores intensos y saturados con aspecto vintage. Y es que cada vez puede verse más a menudo a viajeros en cualquier lugar del mundo con una de esas cámaras coloridas con apariencia de juguete, ávidas por retratar de una manera original y alternativa hasta el más pequeño de los detalles de su viaje. Sin duda, fotos diferentes y un recuerdo único. Estamos hablando de las lomográficas (Lomographics), o también de la subsistencia de la fotografía analógica contra la digitalización absoluta.

La historia de la lomografía se inició en la antigua Unión Soviética allá por 1982, pero no fue hasta más tarde cuando su presencia pasó de testimonial a convertise en una tendencia y en todo un movimiento que suma millones de adeptos en todo el mundo. Pero fue a principios de los 90, cuando por caprichos del destino surgió el interés, en uno de esos lugares donde la casualidad y la oportunidad se encuentran. Dicen que fueron unos estudiantes de Viena, que en uno de sus viajes a la por entonces vetusta Checoslovaquia, los que tropezaron en un mercado de segunda mano con un antiguo modelo de una cámara fotográfica soviética, una Lomo Kompakt Automat. Tras revelar las fotos, los colores vivos de éstas, así como su enmarcado en viñetas, terminó por fascinarlos por completo. Con el tiempo este tipo de fotografía ha inspirado toda una filosofía sobre el oficio y método de fotografiar el entorno.

Aún quedan amantes o nostálgicos alternativos de la fotografía analógica. Prueba de ello es la lomografía (Lomography), cuyo punto fuerte, es sin duda su original y versátil forma de hacer fotos. Una cámara Lomo te permite jugar con los colores, los planos, los enfoques, o recoger el movimiento haciendo cuatro fotos seguidas.

Para aquellos que aquellos no iniciados hay muchos tipos de cámaras lomográficas: la mítica LC-A, la Diana (una cámara versátil que te permite cambiar el objetivo), la Sardina (que tiene dos formas de disparar), entre otras tantas. Lomografía es diversidad y capacidad para ajustarse a todos los gustos: hay cámaras que miden la luz, otras formadas por varios objetivos que disparan en secuencia, otras panorámicas, con flashes de colores, o para hacer fotos en 360º.

El resultado, una foto diferente, divertida, original y libre, para un recuerdo inolvidable de nuestro viaje. Si todavía no eres un Lomoadicto, ¿a qué esperas para iniciarte?

Más información en : https://www.lomography.es/