En nuestro intento por encontrar la mochila perfecta, la semana pasada os dimos una serie de pistas para saber dónde comprar, qué marcas son más recomendables y qué factores hay que tener en cuenta para que la que será nuestra compañera de viaje durante unos meses se adapte a nuestro cuerpo lo mejor posible. Hoy nos centramos en otra serie de características no menos importantes como la talla, ¿importa el sexo a la hora de elegir la mochila?, qué capacidad es más recomendable, cómo repartir el peso y otros detalles que no debes pasar por alto.

  • ¿Hay mochilas para hombres y mujeres?, ¿qué talla elegir?

Hay que saber que hay mochilas para hombres y mochilas para mujeres (‘M’ y W o Ws). La diferencia oscila en la altura y corpulencia de los individuos, de manera que para un hombre de complexión pequeña o delgado y de baja estatura puede ser ideal una mochila de mujer, y al mismo tiempo puede darse el caso contrario, una mujer corpulenta que quizás necesite una mochila de hombre. Las diferencias básicas entre ambas son la anchura y altura del bastidor y su forma (espalda) las correas frontales y la separación de las correas superiores, y además en algunos modelos puede haber otros en mochilas para mujeres.

  • ¿Qué capacidad han de tener?

Indudablemente es algo bastante personal, ya que no todos necesitaremos la misma capacidad, ni querremos o podremos cargar el mismo peso. Es importante economizar el espacio y así evitar cargar con cosas que a la larga no serán tan útiles. La capacidad de la mochila depende en gran medida del número de días que ocuparán nuestro viaje. Podemos clasificar las mochilas haciendo una estimación según su capacidad diferenciando entre: pequeñas (de 20 a 45L), medianas (de 45 a 60L) y las grandes (de 60 a 90L). En escapadas de más de 15 días, ya es recomendable adquirir un modelo grande, de por ejemplo 80L, aunque no conviene cargarla hasta el tope. Dejar un espacio libre es algo que a buen seguro agradeceremos durante nuestro viaje. Como puedes apreciar en el gráfico, también la manera en la que distribuyas el peso dentro de tu mochila te ayudará a evitar molestias en las espalda y moverte con más comodidad.

  • Otros detalles a tener en cuenta son:

1. El bastidor rígido (es el soporte vertical que mantiene la estructura de la mochila). Algunas marcas punteras trabajan con bastidores rígidos de composite o aleaciones metálicas que proporcionan una distribución de la carga muy optimizada, algo realmente muy importante. Un bastidor rígido mejora la trasmisión de la carga, redistribuyéndola y enviando parte de ésta a la zona del cinturón, que si está bien colocado (junto encima de las caderas), ayuda a enviar la carga directamente a las piernas liberando gran parte del peso de la espalda.

2. El acolchado y la ventilación de la espalda . Muy importante si se viaja durante el verano o a zonas muy calurosas. Hay varios sistemas, como por ejemplo el de Osprey AirSpeed, que es simplemente un colchón de aire entre la mochila y la espalda, encontrándose ésta apoyada únicamente en el bastidor, manteniéndola aireada y ventilada. Si por contra tu destino es un lugar frio, una mochila bien acolchada y con los puntos de carga bien marcados en la parte superior y zona lumbar te facilitará mucho el transporte de la carga.

3. Unos tirantes cómodos y bien ajustados. Has de mirar que se ajusten bien a tu cuerpo, y esto a veces se consigue regulando las cintas de sujeción. Un muy buen acolchado y construcción en la zona de los hombros evitara rozaduras en un futuro. Hay tirantes perforados de polímeros u otros materiales que airean la zona de los hombros evitando que se acumule el sudor, el cual puede provocar rozaduras y escozores bastantes molestos.

4. Cinturón ajustable, cómodo y a nuestra medida. Un error típico de muchos mochileros es no abrochar este cinturón que las mochilas incorporan. El cinturón libera gran parte de la carga de los hombros y la distribuye a las caderas evitando problemas de espalda y cuello. La mochila siempre ha de estar bien abrochada y regulada, el cinturón ha de estar bien apretado y apoyado en la pelvis (justo encima del hueso que podemos tocar en las caderas).

5. Raincover o loneta protectora de lluvia. Nos referimos al chubasquero incorporado de la mochila para evitar que ésta se moje. La mayoría de las mochilas de las primeras marcas ya se fabrican con materiales protectores contra el agua, aunque nunca está de más contar con un raincover.

6. Lleva siempre una segunda mochila más pequeña. Parece una tontería, pero muchas veces tras guardar nuestra mochila en un albergue o en una consigna, puede hacernos falta llevar algo de menor peso (la cámara de fotos, una prenda de vestir, el móvil) a la hora por ejemplo de visitar una ciudad. Una segunda mochila más pequeña y manejable puede resultar muy cómoda.

Fotografía de portada cortesía de ViNi MiCoRRizA.