Marcando el Polo delante de Graffiti

Jota y Dani, Marcando el Polo, salieron de Argentina en enero de 2009 con la idea de viajar por Nueva Zelanda durante tres meses. En la primera semana ya se dieron cuenta de que necesitarían bastante más tiempo, porque el mundo es demasiado grande y la vida, demasiado corta. Siete años después, todavía están viajando. Después de su primer viaje a Irán sintieron la necesidad de transmitir lo que los medios no suelen mostrar. Así nació «Eliminando Fronteras, un viaje en el que recorrieron Asia en autostop, desde Filipinas hasta Turquía», con el objetivo de eliminar la frontera más peligrosa: la que nosotros mismos creamos. Fueron 46.574 kilómetros en 926 vehículos, todos los tramos terrestres fueron hechos exclusivamente a dedo y ninguno de los conductores era un asesino en serie.

Marcando el Polo viajaron con monjes budistas, políticos en campaña, campesinos, militares y nuevos ricos chinos. Los acusaron de terroristas, un camionero solitario se puso mimoso con Jota y un cerdo enfurecido con el que compartieron espacio en un camión quiso comerles las piernas, pero terminó vomitando sobre sus mochilas. Pasaron una tarde con presos de una cárcel filipina, varios días en una casa de refugiados iraníes, acamparon enfrente de la mansión del presidente de Tayikistán y rezaron con musulmanes en una mezquita de Malasia.

Jota y Dani contarán su historia con todo lujo de detalle el sábado 30 de abril (17:30-18:40 horas)
en las IV Jornadas IATI de Grandes Viajes de ‪‎Barcelona‬ (30 de abril y 1 de Mayo de 2016). ¿No puedes/pudiste acudir al evento? Suscríbete al canal de Youtube de Mochileros TV y las puedes ver gratis en diferido →→→ ¡QUIERO SUSCRIBIRME!

Si quieres conocer más sobre su viaje, visita la web www.marcandoelpolo.com

Marcando el Polo cartel Baku carretera

Nombre, apellidos, profesión -conocida 😉 a qué dedicas el tiempo cuando no viajas- y lugar de nacimiento.

Juan «Jota» Caldaroni y Daniela Elias. Nacidos en Buenos Aires. Cuando no viajamos físicamente nos dedicamos a planear próximos viajes y escribir sobre nuestros viajes. Antes de dejar Argentina Jota trabajaba como guía de turismo en Buenos Aires y Dani como agente de viajes.

«Cada momento de descubrimiento nos genera una enorme felicidad, y eso es lo que después de siete años nos mantiene en ruta y con más ganas que nunca de seguir conociendo lo hasta hoy desconocido»

¿Qué os llevó a decidir dejar todo atrás para iniciar vuestro gran viaje?

En realidad no decidimos dejar todo atrás como muchos se imaginan revoleando la computadora por la ventana de su oficina y diciéndole en la cara al jefe que se va a dar la vuelta al mundo. Nuestra idea inicial era irnos por solo tres meses a algún país donde el inglés fuera el idioma nativo para mejorarlo y ser más competitivos en nuestro gremio. Una vez pasados los tres meses en Nueva Zelanda decidimos cambiar el pasaje de vuelta para un año más adelante, y así un viaje fue llevando al otro para convertirse en los siete años que ya llevamos por el mundo.

Jota y Dani de Marcando el Polo

¿Recordáis vuestro primer viaje?

Jota: Mi primer gran viaje fue mudarme con mi familia a Italia cuando tenía tres años. De Buenos Aires a Nibbiano, un pueblito de 500 habitantes en las colinas de la Emilia Romagna. A pesar de la edad, tengo muchos recuerdos, como cuando mi papá me marcó un caminito con piedras por el bosque al estilo Hansel y Gretel para que pudiera encontrarlo después de jugar en un tractor viejo. Muy precavido mi papá, solo que no calculó que con tres años era muy factible que terminara perdido. Y se dio lo más lógico; unas horas después estaban mi papá y vecinos buscándome, mi mamá pegándole a mi papá y todos asustados porque me comerían los jabalíes. Al llegar la noche, uno de los vecinos volvió a casa y me encontró sentado en la puerta, llorando. Había tenido mi primera gran aventura viajera.

¿Qué ha cambiado en vuestro yo interior después de este gran viaje?

Fueron muchísimas cosas, de hecho escribimos un libro («Un Viaje Interior») donde plasmamos todos los cambios que fuimos atravesando en las distintas etapas del viaje, pero lo principal fue darnos cuenta de que el mundo no es tan grande ni inalcanzable como pensábamos.

Marcando el Polo templo Japón

5 cosas que nunca faltan en vuestra mochila.

Jota: Victorinox, anotador de bolsillo, medias sin agujeros (en Asia es fundamental porque hay que descalzarse para entrar en casi todos lados), bolsa de dormir, libros (hace unos años eran máximo dos que iba cambiando con otros viajeros, pero ahora con los e-reader puedo llevar todos los que quiera).

Dani: Cuaderno, pareo (que sirve como lonita, vestido de playa, sábana para las sucias camas de las habitaciones baratas, para cubrirme los hombros en los países que sea necesario… en fin, casi para todo), un buen par de zapatillas, bolsa de dormir y cámara de fotos.

«Estamos totalmente convencidos de que de un viaje nunca se vuelve realmente. Uno se va transformando con las personas que conoce, los países que visita y las experiencias que tiene en el camino»

En caso de haber trabajado en ruta: ¿qué tipo de trabajos habéis hecho para ganaros la vida?

El libro «Un Viaje Interior», el cual escribimos íntegramente en viaje, es nuestra principal fuente de ingresos. También escribimos artículos para distintos medios y estamos trabajando en nuestro segundo libro, el que relata lo mejor del viaje «Eliminando Fronteras»: 46.500 kilómetros a dedo desde Filipinas hasta Turquía. El esfuerzo y pasión con la cual hacemos Marcando el Polo es actualmente lo que nos genera nuestra fuente de trabajo. Viajando por Nueva Zelanda y Australia hemos hecho trabajos de los más variados: desde repartir volantes hasta ser managers de un resort en Noosa, una de las playas más pijas del país. Pasando por juntar y empacar todo tipo de frutas y vegetales, lavar platos en restaurantes y abrir mejillones. También hemos vendido postales hechas con nuestras fotos en varios países de Asia, hemos sido asesores en un nuevo hostel de Singapur y trabajado a cambio de alojamiento en hoteles de Malasia, Taiwán, Corea del Sur y Japón.

Marcando el Polo Autostop en Malasia

¿El momento más extremo/peligroso/extraño/paranormal que hayáis vivido en vuestro gran viaje?

Quizás el día que nos cruzamos con un oso mientras hacíamos un trekking en Georgia. Cosas increíblemente bellas pero a las que uno, definitivamente, no está acostumbrado.

¿Algunos momentos que recordéis de felicidad extrema? Esos puntos álgidos de alegría en los que uno se dice a sí mismo: «por momentos así merece la pena seguir en el camino».

Cada momento de descubrimiento nos genera una enorme felicidad, y eso es lo que después de siete años nos mantiene en ruta y con más ganas que nunca de seguir conociendo lo hasta hoy desconocido. Algunos de los tantos puntos muy altos, fueron: la primera vez pisando Asia, cuando salimos del aeropuerto de Bangkok y tuvimos nuestros primeros grandes choques culturales en viaje.

«Dicen que para ver si eres compatible con alguien tienes que hacer un viaje… creo que pasamos la prueba, ¿no? Además de viajar, trabajamos juntos, lo que hace que cada día sea muy intenso»

El primer viaje a dedo, en Fiyi, en el que la simpatía del camionero que nos frenó nos convenció a cruzar todo Asia de esta manera. La primera impresión de Japón, envueltos por las luces de neón de Osaka. Llegar a Kazajistán, para empezar a ponerle caras, olores, sabores e historias a una zona que hasta ese momento era un gran blanco en nuestro mapa. La emocionante hospitalidad de los kurdos, zona que hasta los mismos iraníes nos recomendaban evitar. Llegar a Estambul después de 46.500 kilómetros a dedo, completando «Eliminando Fronteras» después de 3 años. Felicidad que nos puso a planear el próximo gran viaje. La filmación del programa «Catalunya Experience» de TV3. Nunca habíamos estado en Cataluña, y que nos llevaran a viajar durante seis días como invitados del programa fue fantástico. El capítulo será emitido entre octubre de este año y enero del próximo.

Tres personas anónimas que os hayan marcado en el camino.

Derek, un inglés a quien le diagnosticaron cáncer terminal y eso le hizo decidirse a cumplir su sueño postergado de agarrar la bicicleta y dar la vuelta al mundo. Le dijeron que no aguantaría mucho tiempo en esas condiciones, pero dos años después, habiendo recorrido más de 30.000 kilómetros por 29 países, cruzamos caminos y dijo estar más sano que nunca.

Derek bicicleta Dereksbiketrip.com
Foto: Dereksbiketrip.com

Hotikana, una chica vietnamita sin padres y abandonada a los catorce años. La mayoría en su caso hubiese caído en lo más oscuro de la calle, pero ella se puso a estudiar inglés con un libro prestado, consiguió un trabajo de camarera y otro como escritora freelance en un diario local y alquiló una habitación compartida, donde nos alojó. Un tiempo después de conocernos (con 19 años) empezó a cumplir su sueño de viajar por el mundo a dedo.

Marcando el Polo Viajar a Vietnam Couchsurfing Hokitana

El pueblo kurdo. Cada uno de ellos que conocimos, tanto en Irán como en Turquía, redefinieron nuestro concepto de hospitalidad. Esta gente, oprimida en sus países de origen, representan para nosotros lo más puro del corazón humano.

Una vez uno se embarca en un tipo de vivencia así queda infectado por el virus del viajero. ¿Qué sensaciones habéis tenido a vuestro regreso al llegar a los que consideréis vuestro hogar? ¿uno termina convirtiéndose en nómada para el resto de su vida?

Estamos totalmente convencidos de que de un viaje nunca se vuelve realmente. Uno se va transformando con las personas que conoce, los países que visita y las experiencias que tiene en el camino. Todavía nunca volvimos a quedarnos, solo de visita… y nos dio la sensación de que hay piezas del rompecabezas que ya no encajan. Es normal, porque cuando cada día de viaje es tan intenso, la rutina es el nuevo choque cultural. No sé si uno termina convirtiéndose en nómada para toda la vida, pero tiene una forma de ver al mundo tan particular que cuesta hacer entender a quienes no salieron de casa.

Marcando el Polo Corea vestidos

¿Qué os ha aportado el viaje a vuestra relación? ¿es importante encontrar los momentos de soledad para estar con uno mismo solo?

Dicen que para ver si eres compatible con alguien tienes que hacer un viaje… creo que pasamos la prueba, ¿no? Además de viajar, trabajamos juntos, lo que hace que cada día sea muy intenso. La clave está en hacer lo que cada uno sienta y no tener que coincidir en todas las decisiones.

Hay cientos de personas que no se han animado a viajar por multitud de dudas, miedos, inseguridades, presiones familiares, sociales… ¿Qué les diríais a esos soñadores que viendo vuestra aventura piensan que no son capaces de hacerlo o que sois unos superhéroes?

Que no se dejen vencer por los miedos. Que en viaje todo se soluciona, porque de alguna forma u otra hay que salir adelante. Que escuchen los consejos de todos pero que los tomen como de quien viene, porque quien nunca viajó se guía por lo que sale en los medios y sigue creyendo que el mundo está lleno de gente mala.


Anónimo the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Sigue mis viajes en mi perfil de Twitter, Facebook e Instagram.