Parque-Nacional-Tayrona-Colombia-Sendero

Un universo paralelo al cotidiano se ubica a sólo 34 kilómetros de la ciudad de Santa Marta. Un lugar mágico rodeado de historia, vegetación autóctona y playas caribeñas es destino obligado para todos los visitantes que deseen sumergirse en él. Este lugar es el Parque Nacional Tayrona. De fácil acceso por carretera, un bus desde el mercado de la ciudad es el principal transporte para dirigirse hacia el parque ya que tiene parada en la puerta del sitio.

Al llegar a la entrada del parque, luego de caminar unos pocos metros, se levanta el puesto de control policial y la oficina donde se cobra el ingreso. Los policías solicitan el pasaporte y revisan las mochilas en búsqueda de botellas de vidrio y de sustancias ilícitas. Luego de este control de rutina, se debe pagar la entrada al parque. Si se tiene tarjeta de estudiante universitario, el costo se reduce a la mitad.

Parque-Nacional-Tayrona-Colombia-Sendero-del-Conocimiento
Sendero del Conocimiento

Los senderos que recorren el parque son extensos y eso ya se puede ver desde el principio, ya que al cruzar la entrada, si no se quiere caminar casi 10 kilómetros, los visitantes deben tomar un mini bus de bajo costo que los deja en el sendero que inicia el recorrido por el lugar. Una vez allí, la aventura comienza. Este sendero se llama Sendero del Conocimiento y a lo largo de su recorrido, arrastra al visitante hacia el interior de la cultura aborígen Kogui, comunidad que habitó el lugar hasta el año 1600 D.C.

Durante todo el camino, sorteando la espesa vegetación verde y las inmensas rocas que se hayan a los costados, características de la zona y del parque, se levantan carteles que explican la cosmovisión de esta comunidad: sus creencias, costumbres, tradiciones con las rocas y algunas leyendas. Recorrer todo el sendero lleva alrededor de dos horas y al finalizar el camino, una playa los espera, “Arrecifes”, lugar donde no está permitido bañarse por la fuerte corriente marítima.

Parque-Nacional-Tayrona-Colombia-letrero

Más allá de la playa, un nuevo paseo se abre rumbo a Cabo San Juan, lugar que posee un bello paisaje y una hermosa playa de aguas verdes donde uno sí se puede bañar y refrescar después de la caminata. Sin embargo, en medio del trayecto aparece La Piscinita, otro bello lugar donde se puede hacer un descanso para continuar con las energías renovadas.

Parque-Nacional-Tayrona-Colombia-Playa-El-Cabo
Playa El Cabo

La opción mochilera de alojamiento en el parque son los campings. El primero se ubica antes de llegar a Arrecife, en el medio de la vegetación, el segundo, pegado a esta playa, y el tercero en el Cabo. En estos últimos dos, está la opción de dormir en hamacas paraguayas, en carpas del lugar o si se posee una tienda propia, puede montarse sin problemas. Si los viajeros deciden estas opciones de hospedaje, recomendamos que se lleven la mayor cantidad de comida y de bebida posible ya que los precios en los kioskos de los campings están más caros que afuera. A las diez de la noche se corta la luz en todo el parque.

Parque-Nacional-Tayrona-Colombia-El-Pueblito
El Pueblito

Detrás del camping del Cabo, un nuevo sendero se abre entre la vegetación que lleva hacia “El Pueblito”, ruinas de un asentamiento aborígen Kogui. Tras tres horas de caminata sobre un camino de piedras construido por la comunidad, en subida y sorteando obstáculos, las terrazas se dejan ver entre la espesura verde del ambiente. Sobre estas estructuras los aborígenes construían sus chozas de paja debido a la planicie del terreno. La arquitectura del lugar se puede apreciar a simple vista y permite al visitante imaginarse cómo sería la vida de este pueblo hace miles de años. Una pequeña familia aborigen habita en una de las terrazas con su choza de paja y provoca que el pasado vuelva a la realidad presente.

Parque-Nacional-Tayrona-Colombia-Terrazas-El-Pueblito
Terrazas en El Pueblito

Por todos estos atractivos, el Parque Nacional Tayrona merece dos o tres días como mínimo para recorrer sus caminos, disfrutar sus playas y dejarse llevar por la historia y tradición latente del lugar. Un universo mágico que no debe dejar de visitarse por ningún viajero que transite la zona.


Anónimo the author

Somos Ezequiel Vilas, técnico en Comunicación Social, y Noelia Córdoba, vendedora en una multinacional estadounidense de insumos de computación. Cansados de la rutina de todos los días y ansiosos por recorrer América con la mochila al hombro, renunciamos a nuestros trabajos para hacer realidad este sueño. La aventura comenzó en marzo del 2014 en la ciudad de Caracas. Nos proponemos llegar hasta México y después bajar por la costa del Pacífico hacia Argentina nuevamente. ¿Nos acompañáis en este camino por estas tierras llenas de culturas, tradiciones y gente encantadora? Sigue sus peripecias en Mochileros TV y en nuestra página de FB Andar de Viaje.