Dani Satué es un mochilero apasionado por la aventura. Tanto, que en su último viaje dio una vuelta al mundo de mochilero por mar y tierra evitando tomar aviones en la medida de lo posible como los aventureros de antes.

Este viaje nació de la necesidad de evadirse de una vida ordinaria de oficina en Barcelona. Tenía el objetivo de ir hacia lo salvaje de las Américas, desde México hacia el sur, y, casi sin quererlo, se convirtió en una vuelta al mundo cuando se lanzó a navegar por el Océano Pacífico desde la Patagonia chilena hacia Oceanía.

Vuelta al mundo de mochilero de Daniel Satué por mar y tierra

En esta vuelta al mundo de mochilero descubrió el barcostop y lo usó en varias ocasiones. 4 años después de partir desde Zamora, llegaba caminando a Santiago de Compostela dando por terminada la aventura.

En su vuelta al mundo, Dani –que es ingeniero informático y técnico de sonido– fue recogiendo sonidos del planeta para que le hiciesen viajar siempre que los escuchase en el futuro, pues dice que un sonido vale más que mil imágenes. En su blog se pueden escuchar lugares mientras se lee o se ven fotos. Como amante del sonido, utiliza grabaciones de campo y secuenciación digital para dar lugar a proyectos de música experimental, multimedia o directos.

«Si eres nómada por naturaleza, nunca es suficiente. Yo sueño cada día, y en los momentos más difíciles, con la libertad e independencia alcanzada en mis mejores momentos de mochila»

La soledad y la aventura, el amor por la vida y la belleza del planeta, los momentos duros y precarios provocados por el desamparo continuado de viajar con tan poco dinero han ocasionado un giro hacia lo espiritual, inevitable según Dani, que se convirtió en protagonista de la última parte del viaje, en la que abandonó la persecución de los placeres sensoriales del entorno natural por una peregrinación por lugares sagrados o místicos.

Conoce más sobre su historia en su página de Facebook y su web

seguro mochilero

Nombre, apellidos, profesión -conocida 😉 a qué dedicas el tiempo cuando no viajas- y lugar de nacimiento.

Dani Satué Lantarón, de Zamora. Estudié Ingeniero informático o Técnico de sonido… y aunque me sirvieron para ganar una independencia, ahora intento conseguir otra diferente dedicando todo el tiempo que puedo a la naturaleza, a la libertad y a la calma interior. (¡viajando o no!)

5 cosas que nunca faltan en tu mochila.

La tienda de campaña
La hamaca
La cocinilla (de lata de coca-cola y alcohol)
El poncho peruano
Y libros

Daniel Satué tumbado en su hamaca en la selva

Sabemos que durante un gran viaje a veces no tenemos el tiempo necesario para interiorizar o asimilar todo lo que estamos viviendo y a veces, al regresar, es cuando las vivencias comienzan a ordenarse. ¿Qué has aprendido en tu vuelta al mundo por mar y tierra?

Creo que es difícil estar 4 años solo por el mundo sin que el viaje gire en algún punto hacia lo espiritual. Me he sentido guiado y ayudado por una fuerza especial durante los cuatro años, incluso protegido (no me ha pasado absolutamente nada grave, ¡y me fui sin seguro!) y esa fuerza ha cambiado de forma y nombre tal vez varias veces hasta consolidarse el último año en un respeto místico o religioso, cambiando mi fé y mi visión de la vida.

Me gusta creer que esa fé no viene por dogmas, porque lo recomienden unos señores en la Iglesia occidental o porque tuviese miedo de la muerte. Viene simple y forzadamente de acampar por el mundo 4 años, de observar y escuchar la vida atentamente, de la belleza de la naturaleza. Creo que es diferente.

Creo haber aprendido que con palabros como la ‘Aceptación’ hay menos sufrimiento en la vida, que debo ser menos exigente conmigo mismo y que no hay límites cuando uno se propone algo… y mantiene la calma.

La vuelta a casa de una vuelta al mundo de mochilero, puede que sea el momento más intenso y a la vez difícil. ¿Qué recuerdos te vienen de ese instante?

La melancolía por no querer despertar de mi largo sueño mezclada con la alegría de volver a mi casa y gentes fueron las protagonistas del mes y pico que pasé recorriendo el camino de Santiago, tenía la mente absorta pensando en lo que estaba cerrando, a veces me paraba sentado a darle vueltas, sin creer que fuese yo mismo el protagonista de todos esos años, el que hizo todas esas cosas, y me ponía nervioso encontrar a mis queridos padres en la plaza del Obradoiro.

Es de mencionar, al haberlo compartido con varios viajeros, que lo peor de volver no es la vuelta, sino después de la vuelta. Ha sido duro, raro, no es fácil encontrarse y los valores que traemos parecen diluirse en la vida occidental.

Daniel Satué con una manada de camellos en su vuelta al mundo de mochilero

¿Ha cambiado tu forma de pensar sobre la sociedad/el mundo en que vivimos? ¿Cómo te sientes en tu vida cotidiana después de haber vivido lo que has vivido?

La hospitalidad de la gente en esta vuelta al mundo de mochilero ha sido una gran sorpresa del viaje. Aun cada vez más acostumbrado a aceptarla o a provocarla sutilmente, nunca me ha dejado de sorprender el interés que muestra la gente por alguien como yo, especialmente en los países remotos donde resulto más indiscreto.

El mundo es un lugar mucho mejor de lo que nos hacen pensar mediáticamente, de que hay muchísima más gente buena que mala, menos peligro y más bienestar y felicidad, allá donde no necesitan nuestras opulencias. Mencionaría especialmente a la sociedad musulmana, que considera al invitado como a Dios y en países como Irán o Turquía no solo no me dejaban pagar nunca nada, con riesgo de enfado, sino que no paraban de insistir hasta que les daba mi ropa para lavármela y tuve que rechazar hasta dinero. Y curiosamente, son las familias más pobres las que más me han ayudado. La mayoría de ellas eran practicantes de alguna religión.

«Me resultó duro ver que la gran mayoría de la gente viaja masivamente o sin conciencia ni respeto»

Pero en todas las tradiciones, religiones y culturas ha ocurrido la magia increíble de infinitas personas interesadas acercándose para ayudar, a veces tal vez con segundas intenciones, pero siempre con un resultado positivo para todos, al retribuirles incondicionalmente con respeto, humor y risas, educación y anécdotas de mi ruta.

Todo esto despertó en mí un gran sentimiento de gratitud.

¿El momento físico o mental más extremo/peligroso/extraño/intenso/paranormal que hayas vivido en tu vuelta al mundo de mochilero?

Me ha venido a la mente enseguida cuando pasé perdido en la jungla peruana 3 días sin comida ni agua y la desesperación por salir de allí me hizo caer por un precipicio varios metros de espaldas, con tiempo para pensar en lo peor mientras caía.

O un robo con violencia en la noche de Salvador de Bahía, pero el hurto y el robo son parte del viaje, sobre todo cuando eres blanquito.

Una disentería interminable en India me dejo esquelético y agotado con náuseas por cualquier comida.

Todas ellas siempre fueron y volverían a ser un precio requetepagable por la aventura de vivir viajando.

Daniel Satué y un loro durante la vuelta al mundo de mochilero

«En un gran viaje más que dinero hace falta usar la imaginación». La pregunta 1000 veces repetida por aquellos que no se han lanzado o tienen miedo es que cuesta demasiado dinero. ¿Qué le dirías a alguien que ahora está soñando con emprender su propia aventura y pone los medios económicos como barrera para hacerlo?

Para mí más que tener dinero fue cómo usar el que tenía. Desde el día 0 es vital mantener una estrategia de viaje eficiente, ligera, fácil; anticiparse a las pocas trabas que aparecen: los límites en visas, los cambios de divisa en fronteras, los permisos, esquivar costes evitables, burlar a las agencias, guías y tours, averiguar informaciones útiles sobre cómo visitar, estar o dormir en lugares de interés, bien gratuitamente o al más bajo precio… así se hace de la experiencia algo más clásico o romántico, lo más parecido posible a un viaje sin las influencias del turismo masivo actual, sin basarse en el intercambio de dinero. Así se aprende y disfruta más.

La clave es que cuando uno está dispuesto a todo, el viaje se abre. Yo viajaba a dedo y dormía en hamaca o tienda. Solo gastaba en comer -barato-. Si estás dispuesto a esto puedes irte mañana, ¡y ya encontrarás la manera de seguir!

Aquellos que nos ven vivir una aventura sea a través de las redes o de un blog muchas veces idealizan el viaje o los destinos, algo a lo que no ayuda a veces redes sociales como Instagram. ¿Qué no te ha gustado de tu experiencia viajando? ¿Qué cosas, países, personas, sensaciones personales te han dejado una huella negativa?

No encuentro nada negativo en mi viaje. Todo está compensado con la alegría de vivir intensamente la vida que quieres, todo vale la pena. Pero por mencionar algo, es duro sentirse engañado o ver que la gente se te ha acercado solo para sacarte un dinero. Que por tu piel te consideren un dólar. Que te suban los precios. Esto pasa a menudo. Pero de todo se aprende.

También me resultó duro ver que la gran mayoría de la gente viaja masivamente o sin conciencia ni respeto. Mi manera de viajar ya ha quedado reflejada y solo conozco ésta, sin móvil, sin guías, sin redes sociales, que me lleva lejos de los turistas sin escrúpulos que solo quieren el selfie y mil likes hacia lo más auténtico o salvaje.

Tres momentos/personas anónimas que se te hayan quedado grabados del camino y por qué. Personas que serán siempre importantes cuando recuerdes tu gran viaje.

Las personas son, para mí, parte de la Naturaleza, la gran maestra, y los mejores momentos han sido probablemente estando con Ella, en la intimidad, cuando el cosmos se alinea y te regala noches o puestas de sol inimaginables en los lugares más impresionantes. Nunca estuve solo, estaba con Ella, sus maravillas y sus personas.

Daniel Satué posando en el Everest Base Camp

¿Qué haces o intentas aplicar para que tus viajes sean responsables y sostenibles con el entorno, las personas, los animales?

Siempre recojo plástico -nuestro gran enemigo- donde es demasiado obvio. Siempre dejo mis lugares mejor de lo que estaban, recogiendo más basura o colillas de alrededor. La gente local se interesa y a veces empieza a ayudar. Les cuento lo dañado que está el planeta, y la recompensa es ver cómo los indígenas aprenden y usan una papelera la siguiente vez. En el Amazonas, por ejemplo, creí llorar al ver que el río es el vertedero local, y en los barcos no dejaba que la gente tirara por la borda todas sus basuras.

¿Hay otro gran viaje a la vista? ¿O con uno ya es suficiente?

Si eres nómada por naturaleza, nunca es suficiente. Yo sueño cada día, y en los momentos más difíciles, con la libertad e independencia alcanzada en mis mejores momentos de mochila, y nada puede comparársele. Volvería a empezar mañana mismo con mi última vuelta al mundo de mochilero.


Anónimo the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Sigue mis viajes en mi perfil de Twitter, Facebook e Instagram.