En el mundo en que vivimos toda tendencia inicialmente minoritaria puede transformarse en algo masivo. Desde hace décadas viajar de mochilero ha sido una vía alternativa al turismo convencional. Presupuestos ajustados, hostales sin estrellas pero con encanto, posibilidad de entablar más contacto con otros viajeros… En mis primeros viajes en solitario como mochilero antes de cumplir los treinta, el presupuesto ajustado regía cada una de mis aventuras. Apenas hacía planes de ruta, cargaba todo en mi mochila de 60 litros y no me preocupaba en exceso de si mi ropa se ensuciaba en exceso. Llegar al destino y encontrar un lugar barato para pasar la noche eran la prioridad.

Con el paso del tiempo los hábitos como viajero también mutan. Uno se vuelve ciertamente más cómodo y prefiere pagar un poco más por una habitación privada con baño -sea en un hostal o en un hotel aconómico-, lo que no significa convertirse en un snob y que de vez en cuando elija pernoctar en dormitorios comunitarios. Algunas veces es verdad que he cambiado la mochila por una maleta pequeña. Quizás lo que me ha pasado, como a muchos otros viajeros, es que he crecido, de ser un mochileros convencional ahora soy lo que denominan un flashpacker. Pero… ¿eso qué es? He aquí la definición según Wikipedia:

Un flashpacker comparte ciertas características con un mochilero: sentido de independencia, sin un itinerario fijo y amante de viajar en largos períodos a lugares exóticos y lejanos. Mientras que el mochilero viaja tradicionalmente a lugares baratos con un presupuesto ajustado, el flashpacker dispone de mayor presupuesto mientras viaja.

Si esto te suena, es que ya eres un flashpacker o no te queda mucho para serlo. Ahí van seis consejos para ser un buen flashpacker.

#1: No olvides tu raíces

Normalmente quien ahora es flashpacker fue no hace mucho tiempo mochilero. No te olvides de mantener esa actitud abierta y positiva a la hora de viajar. Si las cosas no salen tal y como habías planeado, si la almohada del hostal no es ni tan dura o blanca como esperabas recuerda que, en la aventura, lo importante no es el destino sino el camino.

#2: No planees en exceso tu próximo viaje

Algunos flashpackers convierten la planificación de su viaje en algo tremendamente neurótico, todo debe de estar planeado. No lo hiciste cuando eras mochilero, tampoco lo hagas ahora. Puede que necesites reservar algunos alojamientos o comprar los billetes de algún transporte con antelación teniendo en cuenta qu no dispones de tanto tiempo como un mochilero, sin embargo recuerda, dar rienda suelta a la espontaneidad te proporcionará los momentos más memorables del viaje.

#3: No te sientas culpable si tomas atajos

En tus viajes te cruzarás con mochileros que están viajando un año, a algunos de ellos les sorpenderá que te hayas comprado un billete de avión para ir a tu siguiente destino mientras ellos piensan hacerlo en bus o tren. Todo depende de la finalidad de tu viaje y del tiempo de que dispongas. Si lo que quieres es ver dos ciudades como Barcelona y Berlín al detalle y evitar el cansancio y la pesadez de los largos viajes en bus o tren, adelante.

#4: No te avergüences de darte un capricho esporádicamente

Los flashpackers generalmente tienen más presupuesto que los mochileros porque son mayores, tienen trabajos más estables y han podido ahorrar dinero después de haber experimentado durante años lo que es viajar con lo justo. Tener mayor liquidez no significa malgastarla pero sí poder darte de vez en cuando un capricho. Si sueñas con probar las cervezas más caras de un cervecería de Munich y puedes hacerlo, ¡hazlo! ¿Cuál es tu sueño?

#5: No olvides los gadgets

Si no puedes viajar sin tu ordenador, el iPod, la cámara digital, el Iphone –y probablemente otros gadgets– seguramente te has ganado el grado de flashpacker. Si bien es cierto que no está mal mantener el contacto on la familia y amigos de casa, o actualizar tu estado en Facebook con las últimas aventuras vividas, la diferencia entre el mochilero común y el recién graduado flashpacker es que a uno lo encontrarás haciéndolo en un cibercafé mientras que el segundo lo estará haciendo desde su propio laptop.

#6: No olvides ser solidario

Quizás lo mejor de ser un flashpacker es que, en uno de esos momentos en los que puedas echar un cable a alguien necesitado, tienes el dinero y las ideas para poder ayudar. Un ejemplo, entérate de algún proyecto local gestionado por una ONG, haz una donación u ofrécete como voluntario.

Los flashpackers no son sino la nueva generación de viajeros, una generación que continúa evolucionando.

Fuente: Vagabondish.com
Autor: Amanda Kendle

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Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Consulta mi perfil en G+: Iosu López

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