Nueve días no se resumen en un pis pas así que aviso que la crónica es extensa. Hace al menos un par de años que quería pisar México. En 2004 visité Costa Rica y el verano pasado Perú. Ambos países me encantaron pero deseaba ante todo conocer las costumbres, lugares, cultura y naturaleza de este inmenso país llamado México. Por una razón u otra -preferentemente el alto precio de los billetes de avión- no había podido ser hasta ahora.

Mi último viaje en Greyhound se desarrolló sin mayores problemas salvo un incidente aislado. Unos kilómetros después de San Diego hicimos una parada. Allí bajé para comprar algo de picar. Al llegar a una de las máquinas expendedoras me percaté de que había una bolsa de patatas que se había quedado atascada entre el cristal y el resto de productos. Le arreé un golpe bastante bestia pero la bolsa ni se inmutó. En ese momento miro de reojillo y veo en el reflejo de la máquina que hay una agente de policía apoyada justo detrás mirando. Literalmente se me cayeron las pelotas al suelo aunque recobré la templanza enseguida. Ya me veía con un multón en el historial a pocos kilómetros de abandonar el país. Y no exagero porque en Estados Unidos están tan zumbados que te ponen una multa cuantiosa si dejas una distancia de algo más de un palmo entre las ruedas y la acera cuando aparcas el coche. No hubo llamada de atención. Suspiro de alivio. Así que me hice el longuis y eché unas monedas para comprarme algo.

EL SEMÁFORO

Llegamos al puesto fronterizo de San Ysidro donde nos hicieron bajar del autobús, recoger nuestro equipaje y ponernos en fila de a uno para pulsar un botón y esperar a que un semáforo decidiera nuestro destino:

– ROJO (revisión de maleta con el consiguiente engorro de desahacer todo)
– VERDE (cruzas tras el semáforo y esperas a que terminen los trámites de revisión a aquellos pringaos a los que la fortuna no les ha sonreído)

Salió verde. Curiósamente nadie me pidió el pasaporte para entrar en Méjico ni tampoco había un agente de aduanas estadounidense al que devolverle la tarjeta de la visa. Al parecer debes de saber por ciencia infusa que estás obligado a devolverla por tus propios medios, lo cual, si no lo haces (como es mi caso) a partir del 19 de septiembre -fecha que expira mi visa- seré un ilegal más en las listas de aduanas estadounidenses. En cuanto al Gobierno mejicano, permite la entrada sin mayores problemas debido al constante tráfico de gringos de un lado al otro de la frontera cuyo viaje no va más allá de 40 kilómetros en dirección sur. Si continúas hacia el interior de Méjico se supone que un control de migración te solicitará el pasaporte y el pago de 210 pesos como tasa de entrada. Este pago debes hacerlo en un banco una vez rellenada la ficha que te entrega el funcionario. Como español se puede pedir desde 15 a 180 días de estancia.

Cruzando el puesto fronterizo de San Ysidro a pie

Tijuana es una metrópolis fronteriza con casi millón y medio de personas. Un punto de intercambio donde transitan personas, sonidos, sueños, decepciones y habita la lujuriosa llamada del vicio. La pecadora Tijuana sacia diariamente las ansias de libertad y hedonismo de muchos gringos con el bolsillo cargado de dólares en sus numerosas tabernas, casinos y prostíbulos. “Llevo 45 años viniendo a Tijuana y tan sólo una vez me contagié de gonorrea”, comentaba un yanki cincuentón a su amigo con el pecho henchido de orgullo.

A mi llegada a la Central Camionera -los mejicanos llaman camión al autobús- me estaban esperando Tonalli y Dania, su novia. Tonalli fue compañero de piso de mi amigo Migueltxo durante su estancia en Los Ángeles. Tan sólo le había conocido una noche en Madrid durante su viaje a Europa por un par de semanas junto a su hermano Tonatiuh y nos bastaron unos pocos minutos para charlar como si nos conociéramos de toda la vida.

Tras dejar el equipaje en su casa de Playas de Tijuana, nos dirigimos al Estudio Láser donde Tonalli imparte parte del Taller de Sampleo que realiza cada miércoles.

Taller de Sampleo, Estudio Láser de Tijuana

En aquella sesión conversé con el dueño del estudio (cuyo acento era una mezcla entre vasco, argentino y mejicano) y los simpáticos alumnos del taller: Héctor (que estuvo viviendo 6 meses en Valencia), Julio, Giovani… Como mi nombre significa Jesús terminé siendo Chuy, así es como llaman cariñósamente al Hijo de Dios. En esta sesión Tonalli pretendía grabar algunos extractos y notas con músicos de Son Jarocho, tipo de música tradicional originaria del Estado de Veracruz.

Tonalli Magaña y músicos de Son Chimbicá grabando

Tijuana es sinónimo de ajetreo cultural. Frente a su lado deprimente y fama de ciudad peligrosa, debajo de su asfalto bulle un hervidero de ideas, músicos, pintores, artistas… Entre sus principales exponentes está la escena de la música electrónica que ha logrado con éxito traspasar fronteras gracias al colectivo Nortec, uno de sus principales bastiones. Nortec surge de las palabras norteño-techno, la convergencia de lo folclórico y lo moderno, una fusión efervescente a cargo de seres digitales con nombres como Fussible, Bostich o Clorofila.

Un referente moderno de la ciudad es el Centro Cultural Tijuana (CECUT), con aspecto de globo ocular donde se celebran conciertos, exposiciones de arte y proyecciones de 360 grados en su espectacular sala Omnimax.

Tras grabar varios samples y notas, los tres músicos de Son Chimbicá grabaron una canción popular con instrumentos como el charango, la jarana o el mosquito. Mi primer día en México y Tijuana me daba la bienvenida con una de mis mayores pasiones: La música. En esa sesión de grabación tuve el placer de poder improvisar algunas notas con un viejo violín que encontramos en el estudio sobre esta preciosa canción titulada “Las olas del mar”, la cual os brindo.

AL OTRO LADO DE LA LÍNEA

Leo en un artículo que la ciudad nació como “una ranchería indígena de frailes franciscanos, fue parcela de encomenderos españoles, campo de batalla de milicias mexicanas y norteamericanas, y depósito de libertinos y aventureros gringos”.

La triste realidad de Tijuana está marcada por la frontera o línea -como aquí le llaman-. Esta frontera común con Estados Unidos de 3.200 kilómetros de longitud, la más transitada del mundo, es domicilio de gente que no es de ningún sitio, nido de coyotes y polleros (mafiosos dedicados al negocio de la mercancía emigrante), y punto de partida de los sin papeles hacia el sueño americano. Marcando por teléfono *Línea puedes averiguar el número de coches que hay en el puesto fronterizo esperando a cruzar.

Un caso lamentable entre otros muchos que tienen lugar en la frontera de Tijuana es lo que sucede en el Parque de la Amistad -Border Field State Park para los yankis-. Este parque se encuentra dividido por la valla fronteriza. Hasta hace unas semanas las familias de uno y otro lado se reunían los domigos a ambos lado de la frontera, cual presos de cárcel, para compartir charlas y comida que podían pasarse a través de un pequeño hueco de la valla.

Cada día cruzan por sus puestos fronterizos a pie o en coche miles de personas sufriendo colas interminables de más de dos horas. Un total de 90 millones de desplazamientos anuales es una de las cifras que se manejan. Cada día mueren personas y niños en medio del desierto buscando una oportunidad ante la mirada impasible de ambos gobiernos.

Extremo oeste de la valla fronteriza entre México y Estados Unidos

LA MONA SE VISTE DE PIEDRA

Conocida de manera popular como La Mona o La Mujer Blanca, esta vivienda-escultura de más de 17 metros de altura y 18 toneladas de peso se encuentra instalada en una de las colonias más pobres de Tijuana. La Mona es obra del artista local Armando Muñoz García, quien según fuentes oficiales la creó para celebrar el centenario de la ciudad aunque otros dicen que es una obra protesta. Al parecer, un miembro de la corporación municipal afirmó en una ocasión que “no era bonito ni adecuado para el turismo que vieran al aterrizar o despegar la pobre colonia de casas contigua al aeropuerto de la ciudad”. De esta manera se puede comprender que la escultura tenga la mano en alto para llamar la atención.

Armando Muñoz habita en esta vivienda tan especial que cuenta con cuatro niveles bien distribuídos y comunicados; en la cabeza está la oficina, en el pecho una recámara con dos camas, en el estómago la cocina y en los glúteos se ubican los sanitarios, como una alusión a la vida real.

La Avenida de la Revolución (La Revo) es la arteria carótida de Tijuana. Durante el día abren comercios y restaurantes, el tráfico recorre sus venas con frenesí y rebuznan unos horrosos burros pintados de cebra como reclamo turístico. Por la noche la ciudad se disfraza de puta y el ambiente se transforma en un alboroto de bandas de música, terrazas con hip hop y rancheras sobrepasadas de decibelios y gritos y cantos de borrachos. Aquello parece el bar de “Abierto hasta el amanecer”. Los porteros de los locales llaman la atención de los viandantes en la acera con frases del tipo: “Come in, tits, pussys…all you can drink”. Sobra la traducción.

En plena Revo se encuentra el precioso Frontón Palacio Jai Alai, construído entre 1926 y 1947, en donde hasta 1998 se celebraban partidos de pelota vasca. ¡Hay vascos hasta debajo de las piedras oyes! No muy lejos de ahí uno puede adentrarse en la denominada Zona Rosa, lugar como dicen aquí de tolerancia donde cohabitan prostitutas, locales de table dance, camellos y rateros. Junto a Tonalli y Dania me adentré por una de sus callejuelas. La técnica de Tonalli para ahuyentar posibles problemas y gentuza con no buenas intenciones -practicada junto a su hermano Tonatiuh- es hacer gestos raros, parecer que estás algo loco, plagado de tics y echar algún que otro escupitajo. Así que practiqué un poco por si las moscas. Fue divertido aunque levemente acojonante.

Banda de música tocando en La Zona Rosa

Dice una conocida canción: “Welcome to Tijuana, tequila, sexo y marihuana”. Por si alguno/a se lo pregunta, puedo afirmar que fui bienvenido a Tijuana pero me largué de allí sin probar ninguno de los tres pecados. Otra vez será.

SALSIPUEDES, BELLACO

A poco más de 60 kilómetros de Tijuana se encuentra un pequeño y apacible pueblo llamado Tecate. Precísamente aquí nació y se fabrica una de las cervezas más consumidas en el norte de Méjico que lleva su mismo nombre.

En el tranquilo Rancho “La Paloma” de esta localidad fronteriza fueron criados Tonalli y Tonatiuh por sus padres Salvador Magaña y Eva Guzmán, dos excelentes personas. Con ellos mantuve durante una mañana de sábado una profunda charla acerca de la vida, la emigración y otros interesantes temas así como una sabrosa comida mejicana. Salvador es un portentoso escultor cuya obra se centra en la figura de la paloma. Además tiene infinidad de esculturas como este Dodó cuya cola emite notas musicales cuando se golpea, estas ballenas como símbolo de la maternidad o esta rana con una apertura de lata de refresco clavada en su costado que usa esporádicamente en unos cursos sobre concienciación ecológica que imparte en escuelas.

Esa misma tarde regresamos a Tijuana y tomamos la preciosa carretera que bordea la costa en dirección sur. Íbamos de acampada los bros (Tila y Tona), Dania y sus amigos Jorge y Álex con la intención de ver la lluvia de estrellas que llevaban anunciando en los medios de comunicación desde hacía un par de semanas. El lugar en el que nos detuvimos se llamaba Salsipuedes, a pocos kilómetros de Ensenada, en la costa del Océano Pacífico.

Vista panorámica de Salsipuedes

Teníamos comida y bebida para pasar una bonita velada a orillas del mar pero se me antojó hacer carne y patatas asadas así que fui con Tonatiuh y Jorge a Ensenada a comprar. Lo que tenía que haber sido un viaje de no más de 30 minutos se convirtió en una odisea de cerca de 4 horas. Los dos diablillos en los que había confiado mi destino me llevaron primero a eso de las doce de la noche a un laboratorio de la Universidad de Baja California en el que estaba trabajando la novia de Jorge. Como buen periodista se me ocurrió preguntar qué es lo que estaban investigando. Craso error: Me tuve que tragar la chapa del profesor adjunto acerca de una bacteria que atacaba la uva, los polisacáridos y reacciones frenopáticas. Huímos de allí como alma que lleva el diablo.

Pero todavía quedaba mucha noche por delante. A continuación, a pesar de mis constantes peticiones por ir a comprar ya que Tonalli y el resto nos estaban esperando, estos pillos me llevaron a una cantina en la que lograron que me balanceara de esta manera al ritmo de una banda mariachi cual concursante de “Mira quien baila”.

¡Oh balansé, balansé!

Una vez salimos de la cantina este par de granujas querían llevarme a una discoteca a conocer el ambiente festivo de la ciudad. Mediante técnicas de distracción y convencimiento dignas de una secta, por fin logré que me llevaran al supermercado “Gigante” no sin antes disfrutar de un escueto tour por la Zona Rosa de Ensenada. Todavía en el regreso nos quedaba realizar una última parada en casa de Ceballos, un amigo de ambos que celebraba esa noche su despedida de soltero y al que pedimos prestada una parrilla. Así que imposible rechazar tomarse una cerveza a su salud.

A la luz de la hoguera

Evidentemente, cuando llegamos al campamento todos ya estaban dormidos. Jorge se fabricó una hoguera en menos de 5 minutos (¡tirando el muy bestia la bolsa de carbón sin abrir!), entre risas y tonterías despertamos hasta al apuntador para finalmente saborear unos deliciosos tacos de carne asada antes de ir a dormir. Lo pasé bomba.

NOTICIAS FRESCAS

Algunos medios de comunicación se han hecho eco de mis humildes aventuras a través de la Ruta Panamericana. Recientemente apareció un reportaje en la contraportada del Diario de Navarra con fotos a color y en Tijuana me hicieron una entrevista en el programa “Hola Californias” de la televisora Síntesis TV.

IOSITO ADRIÁ: TORTILLA DESESTRUCTURADA

En Fairbanks (Alaska) cociné mi primera tortilla de patata. El primer intento quedó en una pobre mezcla de tortilla francesa con patatas que pudo probar el tejano Nick a la que no daría más de un 2 sobre diez. Uno de mis propósitos en este viaje es conseguir hacer una tortilla con consistencia, color y textura con una puntuación de entre 8 y 9 sobre 10. Segundo intento.

Paso 1: Freír patatas, mezclarlas con huevo y cuajar un lado de la tortilla

Pero es sabido por todos que uno de los procesos más difíciles de este plato culinario es darle la vuelta a la tortilla. No es nada fácil pues hay riesgos que asumir y tu obra puede quedar seriamente dañada. Parece que tengo bastante maña con la sartén así que he decidido apuntarme al casting de la segunda edición -si es que la hay- del programa “La cocina del Infierno”.

Paso 2: De vuelta y vuelta

Como véis mi tortilla tiene buen aspecto, textura y consistencia aunque su sabor es mejorable. Me autocalifiqué con un Progresa Adecuadamente. A colación con este texto tan gastronómico, os obsequio con una canción compuesta por Tonalli durante el rodaje de la película “Girls Never Call” -en ella trabajó como Ingeniero de Sonido- en el que dicen y cuentan que este típico plato español fue uno de los más importantes y repetidos del cátering.

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ARTE Y MUERTE FRONTERIZA

El foro Tijuana, la Tercera Nación apostó por el renacimiento cultural de la ciudad fronteriza con un acto artístico que tuvo su hueco en la edición 2005 de la Feria de Arte Contemporáneo de Madrid (ARCO). A lo largo de más de dos kilómetros de valla se suceden pinturas, murales e iconos mezclados con un realidad más deprimente: Decenas de cruces que rinden homenaje a la memoria de los más de 2.600 emigrantes muertos en su asalto al otro lado.

Cruces en la valla fronteriza

En Tijuana abundan curiosamente -quitando la juerga, las putas y todo tipo de droga- las farmacias. Dicen que la causa de que haya tantas es que más fácil comprar tranquilizantes y otras medicinas difíciles de conseguir sin receta en Estados Unidos, así que tienen muchos clientes gringos.

Tan sólo una semana después de haber dejado Tijuana recuerdo con nostalgia las noches en el Café Latitud 32, los tacos de pescado y camarones empanizados de un puesto callejero, las charlas con Tonalli de camino a su trabajo, mis primeras quesadillas en “El Francés”, la despedida a lo waino con los bros y Dania… ¡hasta casi coincido en una fiesta con Manu Chao!

Una de las cosas más sorprendentes que se descubren viajando -no es necesario tampoco irse demasiado lejos- es la capacidad que tenemos algunos seres humanos para conectar entre nosotros de un modo especial habiéndonos conocido hace unos pocos minutos. Eso es lo que he sentido estos días con Tonalli, Tonatiuh y Dania así como con algunos de sus amigos y conocidos. Después de recargar con unas porciones de cariño algunos huecos de los ventrículos que estaban ciertamente necesitados, toca regresar a la soledad de nuevo. Siento que me estoy bebiendo el mundo por los ojos y con todas esas vivencias riego mi corazón para hacerlo crecer. Por delante se abre ante mí el basto desierto de Vizcaíno en Baja California Sur. Próxima parada: Guerrero Negro.


Fotos TIJUANA

the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Consulta mi perfil en G+: Iosu López

2 comentarios

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  1. sonicya Publicado: 25 Agosto, 2006

    Que la costura te siga regando el corazón, al fin y al cabo, de eso se trata no???
    Saludos y Animo

  2. Anita Publicado: 28 Agosto, 2006

    Hola Iosu!! Sólo saludarte y decirte que leo tu blog y es una pasada, que viaje más increible y que bueno que lo compartas así. Un besazo y disfruta

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