“El Mundo Patas Arriba” son Candela y Roberto, sevillana y sevillano de adopción. En 2016 decidieron que era el momento de aparcar sus trabajos temporalmente, cerrar su casa, poner el mundo patas arriba y se lanzaron a cumplir su gran sueño: ¡viajar dándole la vuelta al mundo!

Pasaron por Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Nicaragua, Costa Rica, Nueva Zelanda, Tailandia, Camboya, Vietnam, Filipinas, Malasia, Singapur y Sri Lanka.

Lo hicieron combinando todo tipo de transporte terrestre, aéreo y náutico, disfrutando de cada paisaje, aprendiendo de cada cultura, deleitándose con cada gastronomía y maravillándose con los animales más escurridizos.

Candela y Roberto contarán su vuelta al mundo el sábado 4 de marzo en el Círculo Mercantil e Industrial de Sevilla (C/ Sierpes, 65) en las V Jornadas IATI de Grandes Viajes. ¿No puedes acudir al evento? Suscríbete al canal de Youtube de Mochileros TV y podrás ver todas las charlas gratis en diferido →→→ ¡QUIERO SUSCRIBIRME!

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Nombre, apellidos, profesión -conocida 😉 a qué dedicas el tiempo cuando no viajas- y lugar de nacimiento.

Roberto Ruiz (Madrid) y Candela Sánchez (Sevilla) han cumplido su sueño de dar la vuelta al mundo, han recorrido 17 países durante 11 meses. Él, Roberto, es periodista, lleva toda su carrera profesional dedicado al motociclismo. Ella, Candela, es médico de familia, su vocación y su pasión viajera le han acompañado desde pequeña.

“Salimos con ese miedo a lo desconocido y, sobre todo, a los desconocidos. Pero a lo largo de este año hemos recibido sonrisas, consejos, generosidad y sabiduría”

¿Qué os llevó a decidir dejar todo atrás para iniciar vuestro gran viaje?

Viajar siempre ha sido nuestro nexo de unión y dar la vuelta al mundo era un sueño que ambos teníamos y considerábamos inalcanzable. Fuimos por casualidad a las Jornadas de Grandes Viajes de 2015 y lo vimos claro, si ellos podían hacerlo, nosotros también. Salimos emocionados de la charla y terminamos de confirmar la decisión cuando nos dijeron “¿no es momento ya de asentar la cabeza?” ¡Pero si ya habíamos cumplido con “todo lo que hay que hacer antes de los 30”! Así que decidimos lanzarnos antes de que la tuviéramos más asentada todavía…

¿Recordáis vuestro primer viaje?

Ambos hemos tenido la suerte de viajar de pequeños con nuestros padres, cuesta determinar cuál fue el primer viaje sin preguntárselo a ellos, jeje. Candela recuerda su viaje a India como el primer viaje que hizo de forma independiente, como parte de un voluntariado, y el revuelo de sensaciones que tuvo en un país tan hermoso y a la vez lleno de estímulos de todo tipo. Roberto recuerda con cariño su Camino de Santiago en solitario a los 16 y su InterRail europeo al empezar la universidad. Eso por citar “los primeros” que nos marcaron.

¿Qué ha cambiado en tu yo interior después de este gran viaje?

Sin lugar a dudas, hemos asumido que el mundo es un lugar bueno. Salimos con ese miedo a lo desconocido y, sobre todo, a los desconocidos. Pero a lo largo de este año hemos recibido sonrisas, consejos, generosidad y sabiduría de mucha gente con la que nos hemos cruzado en el camino. Gente que nos ha abierto las puertas de sus casas, nos ha preparado sus platos más ricos y nos ha explicado su cultura y sus costumbres. Cuando te tratan de esa forma en puntos tan diferentes del mundo la mente te hace un click y ya sólo quieres indagar más en otras formas de vivir, cambian tus prioridades y se trastoca toda tu escala de valores. Sabemos que queremos viajar, que no queremos parar nunca, que cuanto más viajemos más aprenderemos y más rico será nuestro yo interior. Aunque suene a tópico tenemos claro que no queremos vivir para trabajar como hasta ahora, queremos trabajar para vivir, y nada te da más vida que viajar.

5 cosas que nunca faltan en tu mochila

En la mochila de Candela: La sábana saco (capa protectora sin igual), el ebook, un buen botiquín, repelente de insectos y la guía de viajes pertinente (a mitad de la vuelta al mundo me decanté por las electrónicas, pierden romanticismo pero no pesan).

En la mochila de Roberto: Un gorro para el sol, bridas, la cámara de fotos, un candado y tapones para los oídos.

“No queremos vivir para trabajar como hasta ahora, queremos trabajar para vivir, y nada te da más vida que viajar”

¿El momento más extremo/peligroso/extraño/paranormal que hayas vivido en tu gran viaje?

Quizá nos quedamos con un momento de especial agobio en Nueva Zelanda. Viajábamos en caravana, era invierno, de noche, hacía mucho frío y nevaba con ganas. El momento menos indicado para coger una carretera de puerto de montaña que deberíamos haber evitado. El asfalto se cubrió de nieve, la caravana empezó a patinar y hubo que bajarse a poner las cadenas. A un lado… rocas, al otro… un quitamiedos que escondía algo desconocido ya que de noche no veíamos nada, pero según nuestra imaginación posiblemente sería un acantilado de miles y miles de metros de profundidad… Un amable quitanieves paró a rescatarnos ayudándonos con las cadenas, estábamos entumecidos y no dábamos con la manera correcta de ponerlas. Eso nos ayudó a salir de allí, pero no sin antes dar bandazos una vez en bajada hasta casi chocar con los guardarraíles de ambos lados. Aquella noche no pasó nada, pero del mismo modo podríamos haber acabado en el fondo de ese precipicio sin fin, donde seguramente habría lobos, osos y algún yeti para devorarnos.

¿Algunos momentos que recuerdes de felicidad extrema? Esos puntos álgidos de alegría en los que uno se dice a sí mismo: “Por momentos así merece la pena seguir en el camino”.

Muchísimos, más que en cualquier otro año de nuestra vida. La primera vez que lo sentimos fue al mes de haber comenzado el viaje, costaba creer que en tan poco tiempo hubiéramos conocido a tanta gente nueva y hubiéramos visitado sitios tan espectaculares. Pero también cada vez que superamos algún miedo o llegamos a lo alto de una montaña que parecía imposible de alcanzar. O cuando jugábamos con niños que no entendían nuestro idioma pero veíamos que no existían límites reales que impidieran que interactuáramos. Que cada día sea completamente diferente al anterior y totalmente distinto al siguiente. Que cada día sea una caja de sorpresas sin saber qué te va a deparar el día de hoy. Lo miremos por donde lo miremos ha sido un año cargado de felicidad extrema, no cabe duda.

¿Qué sentimientos/reacciones ha despertado tu viaje en otros viajeros o locales con los que te has cruzado?

Casi siempre con asombro, cuesta creer que haya gente que lo deje todo para viajar, especialmente en aquellas culturas donde queda lejos de ser una opción real. Nos encantó charlar con la camarera de un puesto de comidas en Galápagos que se sentó con nosotros para que le contáramos historias de nuestro país, de nuestro viaje. Ella apenas tenía 20 años y ya era madre soltera, pero en su trabajo veía gente de todos los países y siempre que podía entablaba conversación con los clientes para aprender las costumbres del mundo.

Tres personas anónimas que te hayan marcado en el camino.

La señora María, una señora octogenaria a la que le preguntamos cómo llegar a una calle en Río de Janeiro tras habernos bajado en la parada de bus incorrecta y que apareció 3 minutos más tarde en coche con su hijo para llevarnos porque no le gustaba que anduviéramos solos por ese barrio.

Juancito, un nicaragüense de 4 años que se sorprendió al ver lo que se veía a través de la cámara de fotos, nos contó que a los monos aulladores no les gusta la lluvia y se quedó con cara de pocker cuando le dijimos que en nuestra casa no había cocos.

El maorí neozelandés del quitanieves, el único que se paró (y en pantalón corto) en medio de un cerro nevado para poner las cadenas de nuestra caravana cuando nosotros estábamos desesperados tras haber patinado demasiadas veces al tirar por la carretera equivocada.

Una vez uno se embarca en un tipo de vivencia así queda infectado por el virus del viajero. ¿Qué sensaciones has tenido a tu regreso al llegar a los que consideres tu hogar? ¿uno termina convirtiéndose en nómada para el resto de su vida?

Momento delicado para hacer esta pregunta, ¡volvimos hace dos meses y aún no sabemos qué queremos hacer con nuestra vida! Lo que sí tenemos claro es que el viaje nos ha cambiado y que nuestras prioridades y preferencias vitales han mutado con nosotros. Nos encantó volver a ver a la familia y amigos pero nos cuesta imaginarnos de nuevo en nuestra vida de siempre. Afortunadamente estamos conociendo a mucha gente viajera que ha vivido lo mismo que nosotros y hacen que la vuelta sea más fácil. De todas formas, mientras decidimos qué haremos de ahora en adelante, nos hemos comprado un vuelo para el siguiente destino…

¿Qué os ha aportado el viaje a vuestra relación? ¿es importante encontrar los momentos de soledad para estar con uno mismo solo?

Este viaje ha hecho que pasemos más horas juntos que en toda nuestra relación. Respirar el mismo aire que la otra persona durante 24 horas al día en 11 meses puede resultar intenso para algunos pero podemos decir orgullosos que esta experiencia nos ha fortalecido como pareja. El viaje es una fuente de estímulos constante y a nosotros nos ha servido para superar miedos y limitaciones así como para demostrar la capacidad de adaptación que tenemos como equipo. Salimos con miedo de lo que podía pasar y hemos vuelto más enamorados de lo que nos fuimos, ¡Ahí es nada!

Hay cientos de personas que no se han animado a viajar por multitud de dudas, miedos, inseguridades, presiones familiares, sociales… ¿Qué les diríais a esos soñadores que viendo tu aventura piensan que no son capaces de hacerlo o que sois superhéroes?

Pues que no tenemos nada de extraordinarios, así que ellos también pueden hacerlo. Ese fue el empujón que nos hizo a nosotros lanzarnos a cumplir nuestro sueño, vimos que gente “normal” se había atrevido a viajar obviando los preceptos sociales que indican qué hacer y cuándo. Lo tenemos claro, el mundo no es un lugar del que esconderse por miedo sino una excusa para conocer gente maravillosa y vivir experiencias irrepetibles. Tomar la decisión es lo más difícil, el resto viene solo y viene cargado de momentos de superación y felicidad sin límites.

the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Consulta mi perfil en G+: Iosu López

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