Arco de Santa Catalina

Regresé el viernes 15 de diciembre de Río Dulce a Ciudad de Guatemala para estar un día antes de que llegara Edelweiss a Guatemala. Desafortunadamente los desgraciados de Iberia -no sólo Air Madrid se lleva la palma de sinvergüenzas- habían vendido más billetes que plazas -el famoso overbooking- y perdió el vuelo directo del sábado. Por fortuna, más áun en estas fechas navideñas, lograron reubicarle el domingo en un vuelo de Iberia a Miami y de allí en otro de American Airlines a la capital de Guatemala. En lugar de 11 y media tuvo que hacer más de 20. Maite me llevó en coche a la terminal de llegadas del Aeropuerto Internacional La Aurora que está hecho un verdadero desastre por obras de remodelación y ampliación. Mientras esperaba sentí ese nerviosismo tan característico de todo enamorado que aguarda la llegada de su amada después de unos meses sin verla.

Habitualmente los shuttle, furgonetas que conectan el aeropuerto con la ciudad de Antigua, salen a menudo entre las 5 de la madrugada y las 18:30 de la tarde por un precio de 5US$. Edel llegaba a las 20:35, que por más retrasos finalmente fueron casi las diez de la noche, por lo que tuve que contratar un shuttle privado (Atitrans) que cuesta 30 dólares. Antigua, nombre que le fue acuñado por ser la antigua capital de Guatemala -concretamente Antigua Guatemala-, se ubica a unos 40 kilómetros de la capital del país. Rodeada por los volcanes Agua, Fuego y Pacaya, sufrió dos importantes terromotos a finales del siglo XVIII que destruyeron gran parte de la ciudad. Por este motivo, la Corona Española decidió cambiar la capital a un sitio más seguro, el lugar en el que se ubica actualmente la Ciudad de Guatemala. Antigua fue fundada en el año 1543 bajo el curioso nombre de Santiago de los Caballeros del Reino de Guatemala. Sus empedradas calles se distribuyen en perfecta cuadrícula acompañadas a ambos lados por edificios de arquitectura barroca española. Este precioso emplazamiento fue designado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1979. Antigua es un lugar frecuentado los 365 días del año por muchos gringos y extranjeros de todos los puntos del planeta que acuden una temporada aquí para recibir clases de español.

Las dos primeras noches nos alojamos en la Posada de Don Rodrigo, un hotel romántico, rústico y acogedor que también tiene sede a orillas del lago Atitlán, en el mismo Panajachel. Muchas de las habitaciones (precio 122 US$) de esta posada con una antigüedad de más de 270 años disponen de chimenea, bañera y una decoración barroca sobria y cuidada. Una curiosidad: El escudo que hay en la entrada es el escudo de Toledo al que con el tiempo se agregaron otros detalles de la historia del país. Como en la mayoría de sitios de Guatemala los empleados son muy serviciales y amables. Si en España la guitarra es uno de los instrumentos nacionales, en Perú el charango o en México el guitarrón, los guatemaltecos ha adoptado la marimba con gran fervor y celo nacionalista como instrumento oficial. Originario de Indochina, fue desarrollado en África y traído al continente americano a finales del siglo XVI junto a los esclavos negros. La población de Quetzaltenango (conocida comúnmente como Xela) es uno de los centros de producción artesanal en el que se desarrollan diferentes variantes de este instrumento: marimba de piernas, marimba de tecomates, marimba simple y marimba doble. En la Posada de Don Rodrigo no podía faltar un grupo de marimberos que tocaban varias veces al día en el patio principal.

Marimberos en concierto

El Parque Central de Antigua, meollo de vendedores ambulantes, turistas, limpiabotas y habitantes fijo de esta localidad está delimitado por la Catedral de Santiago que se derrumbó casi por completo en el terremoto de 1773. Es impresionante el tamaño de esta iglesia, de la que dicen los libros que es la más grande de Centro América. En los otros costados del parque se encuentran el Palacio de los Capitanes y el Ayuntamiento. En una de sus esquinas, justo en la calle que se ve al fondo el Arco de Santa Catalina puedes encontrar &Café, donde sirven estupendas infusiones y, por supuesto, café. A pocos metros del arco destaca por su brillante colorido en días soleados la Iglesia y Convento de La Merced. Antigua es una fuente inagotable de sitios para visitar como sus más de 30 iglesias, un surtido Mercado de Artesanías, las ruinas de San Jerónimo, las catacumbas de las ruinas de la catedral y muchos otros lugares que hacen de la Antigua Guatemala una ciudad llena de magia.

La noche anterior a continuar nuestro viaje hacia el lago Atitlán, me puse malo con varias décimas de fiebre por lo que no pudimos ir a cenar al Mesón Panza Verde (5 Avenida Sur 19 / telefono 78 32 2925). Un hotel-restaurante agradable en el que por menos de 25 euros se puede degustar una cena exquisita. Y ya que hablo de comida, he de resaltar que a los habitantes de Antigua se les suele llamar cariñosamente Panzas Verdes debido a su afición a comer aguacates, fruta muy común en el departamento de Sacatepéquez. Es imposible o un pecado visitar Guatemala y no tomar un típico desayuno chapín a base de frijoles, plátano frito, arroz y huevos revueltos. Entre las delicias que pudimos probar Edel y yo estuvieron un bizcocho de banana muy rico, un puyaso -porción de carne asada muy jugosa-, fajitas de pollo y sopa azteca en Frida´s o la papa a la huancaína en el Restaurante Perú.

Desde mediados de diciembre en todo Guatemala hubo falta de escasez de efectivo debido a que se retiraron muchos billetes antiguos para cambiarlos por nuevos pero éstos todavía no habían podido ser distribuídos en la red de cajeros automáticos. Fue toda una odisea conseguir quetzales esperando largas colas en algunos bancos. Guatemala tiene fama de ser un país inseguro. Sin embargo, durante las más de dos semanas que he pasado recorriendo el país, no he sufrido ningún percance ni he tenido la sensación de que algo malo podía pasarme. Tampoco nos vamos a engañar, la posibilidad existe, aunque como en cualquier parte del planeta. Es por todos sabido el problema que existe con las maras principalmente en la capital -se dice que hay en el país más de 65.000 pandilleros-. El único incidente que nos ocurrió fue al regresar de Panajachel a Antigua en un shuttle. Después de haber pasado Chimaltenango, a pocos kilómetros de nuestro destino, nos detuvimos en una calle angosta frente a un autobús que venía por el carril contrario y se había detenido. Al parecer el conductor había dado las luces a un coche que iba delante suya demasiado lento y su propietario se enojó deajndo el coche parado en el arcén. El conductor del coche y su acompañante estaban insultando al autobusero. Sin venir a cuento uno de ellos sacó una pistola y comenzó a hacer gestos de disparar contra el conductor del bus. Todo quedó en simple amenaza pero a mí se me pusieron los huevillos de corbata.

Próximo destino: Las lomas de Tzununá en el Lago Atitlán.



Fotos ANTIGUA

Nota: La fotografía del desayuno chapín es obra de Cito.