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Atendiendo a las reclamaciones de algunos de mis seguidores y tras tres días sin un acceso a internet como Dios manda (osea gratis, ¡no os imagináis la de dinero y tiempo me estoy dejando para conectarme a internet!), aquí va una nueva crónica del navarrico viajero. El pasado viernes, como os comentaba en mi anterior narración, me vino a buscar al hostal una furgoneta del balneario Chena Hot Springs. La señora que conducía, cuyo nombre no atino a recordar, me instruyó acerca de la vida en Alaska cuando uno vive prácticamente aislado en medio de los interminables bosques que hay por estas tierras. Durante el verano acostumbran a tener entre dos y tres trabajos (si uno es profesor, por ejemplo, también trabaja de conductor de autobús o camarero en otro lugar) además de aprovechar para hacer cambios en sus casas, arreglar el jardín y demás tareas difíciles de realizar durante la época invernal. Cuando las temperaturas descienden brutalmente a partir de septiembre, cambian sus costumbres y dedican el tiempo a leer, escuchar música, ver películas, esquiar y siguen el ejemplo de sus compañeros de habitat -los osos- y duermen tanto como el cuerpo aguante. Eso sí, también trabajan, pero sólo en su empleo habitual.

Una de las mejores cosas que tiene ser periodista -si te lo sabes montar bien- es que te inviten por la cara a todo tipo de lugares y actos diversos con la excusa de hacer una crónica o publicar un reportaje. Así que un servidor consiguió contactar por teléfono con Roger, el director de márketing del balneario -ya que me habían encargado un reportaje para Telecinco-, le expliqué mis intenciones y me he pasado un par de días a cuerpo de rey en un lugar inmejorable. He paseado por el monte, dormido por fin en una habitación gigantesca y confortable con dos camas de matrimonio, televisión y ducha para mí solo (todo un lujo si lo comparamos con los dormitorios comunes en los que he pernoctado los últimos días), visitado un espectacular hotel construído completamente con bloques de hielo y disfrutado de ricas comidas (halibut, salmón y demás suculencias).

Siguiendo la estela de los hermanos Swan

Después de darme una vuelta de reconocimiento por el balneario y el Aurora Ice Hotel con Roger, llegó el momento de probar la calidad de sus aguas termales. Chena Hot Springs es un lugar muy agradable y tranquilo en verano pero más aún en invierno cuando a más de 15 grados bajo cero uno puede bañarse en sus aguas y disfrutar de espectaculares auroras boreales. Sino que se lo digan a los cientos de japoneses y coreanos que vienen cada año en manadas con sus cámaras de fotos para estarse toda la noche a la intemperie gastando carretes como posesos. En invierno, cuando sales del agua, se te forma rápidamente una ligera costra de hielo sobre la piel debido al contraste de temperatura y el pelo se te hiela quedándose con el aspecto del que tenía pumuki. Nimiedades si tenemos en cuenta que uno está metido en el Rock Lake con su agua curativa bien calentita a más de 40 grados en la que uno se siente -como dijo en su día Ortega Cano- taaaannn agustiiiiiitooooo.

Rock Lake

Entre las múltiples actividades que te ofrece el balneario, está la posibilidad de conocer muy de cerca el mundo del mushing (arte del trineo tirado por perros), deporte muy popular por esta zona y que en invierno tiene dos importantes competiciones en condiciones extremas como la Iditarod (entre Anchorage y Nome) y la Yukon Quest (entre Whitehorse y Fairbanks), con 1850 y 1609 kilómetros de recorrido respectivamente. El cuidador de los perros me enseñó cómo los entrenan, su alimentación, aprendizaje… y me dio una vuelta en una especie de trineo-carrito con ruedas tirado por estos simpáticos animalitos. La zona de mushing es como la Academia de O.T., por un lado están los perros con experiencia (como si fueran los miembros del jurado) y por otro los aspirantes a correr como locos tirando de un trineo, que son éstos tan majetes.

Los nominados a ser perro de trineo son…

Otra de las monerías que había en el lugar es esta preciosa perra Husky o Alaska Malamute, no estoy muy ducho en la materia, que acababa de ser madre de una numerosa camada hace unos pocos días.

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¡Qué linda perrita!

Tras el baño reparador, el viernes por la noche cenamos en un salón especial con la compañía de dos reporteras americanas, el encargado de visitas, Roger (jefe de márketing y ventas) y Lalo, un chico mejicano encargado del equipo de limpieza del balneario. Lo más gracioso de la noche fueron las anécdotas que contaba Roger y la traducción simultánea en español de Lalo, no sólo por su contenido sino porque ambos eran unas locazas que no veas. Imagináos a las drag queens Diossa y Malizzia sin maquillar y sin esos vestidos extravagantes, hablando en inglés y diciendo expresiones del tipo las auroras borealas son padrísimas en plan locaza mejicana. Me partía de la risa.

El sábado tocaba trabajar en el reportaje del balneario. Durante casi tres horas estuve grabando imágenes en el Aurora Ice Hotel, edificio contruído con aproximádamente 15 toneladas de hielo, con una temperatura interior de 5 grados bajo cero, en el que uno puede casarse en su capilla (sí, hay gente que lo hace), dormir una noche para celebrar tu luna de miel en una de sus gélidas habitaciones (elección un tanto equivocada si uno pretende tener sexo con su pareja y que la pasión no se vea perjudicada como me decía Roger) o tomarte un pelotazo con sabor a manzana en una copa esculpida en hielo en el Stoli Ice Bar mientras te vierten el vodka desde un pez helado. Allí entrevisté a Steve Brice, uno de los escultores de hielo más importantes de Alaska, y me quedé con los pies más helados que un témpano.

El resto de la jornada lo pasé grabando imágenes del balneario, vi un alce a menos de 15 metros cerca de mi habitación, tomé mi último baño en el jacuzzi termal y entrevisté a Bernie, director del centro termal. No sólo es un simple empresario, este señor ha conseguido crear una turbina que convierte la energía geotermal en electricidad y muy pronto logrará autogestionar la energía del complejo. Todo un invento revolucionario que será inaugurado el próximo 1 de agosto por el Secretario de Energía del Gobierno de Bush nada más y nada menos.

Gracias a sus estudios de científico loco -al estilo de Regreso al Futuro- y a la energía geotermal, Bernie ha conseguido tener un invernadero con cuatro o cinco variedades nuevas de tomates y patatas durante todo el año (incluso a 20 bajo cero), logra mantener heladas las 15 toneladas de hielo del Aurora Hotel por tan sólo 11 dólares al día (antes le costaba con electricidad 1000 dólares diarios) y está desarrollando un sistema capaz de proporcionar energía a los vehículos. Según me comentaba, desde Chena Hot Springs podría lograr mantener el gasto energético diario de todo Washington D.C. Ya se lo decía su madre de pequeño: «Hijo, si puedes hacer algo interesante en tu vida, por muy extraño que parezca, hazlo, no hagas el estúpido como el resto». Sabiduría materna.

GALERÍA CHENA HOT SPRINGS

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Anónimo the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Sigue mis viajes en mi perfil de Twitter, Facebook e Instagram.