Julia terminó la universidad con una idea muy clara: viajar sin billete de vuelta. Se fue a Suiza un año a trabajar y ahorrar. Así a finales de 2013 puso rumbo a Buenos Aires sin tener ni idea de cómo iba a transcurrir su viaje. Se fue sola, de mochilera por el mundo, con mucha ilusión y una mochila que apenas podía cargar. Su historia tiene tintes de las de otras mochileras que hemos traído a nuestro blog pero, como cada una de ellas, es única e irrepetible.

Julia del Olmo, mochilera por el mundo

El viaje arrancó en Argentina, donde aprendió que hacer autostop sería la mejor manera de recorrer el continente sin dinero y con libertad. Allí colaboró como voluntaria en ecoaldeas y proyectos de sostenibilidad. Siguió por los Andes en busca de sus pueblos y culturas ancestrales y así atravesó Chile. Llegó a Bolivia, donde aprendió a hacer malabares, y a Perú, donde surfeó por primera vez. En Ecuador se lo robaron todo y, sin embargo, esta acabó siendo una de las mejores experiencias de su viaje. Siguió por Colombia, desde donde tomó un barco a Panamá. Siguió por tierra hasta Costa Rica y Nicaragua y se enamoró de los volcanes. En Guatemala cumplió uno de los sueños de su vida: conocer Tikal. En México disfrutó entre cenotes y desde allí voló a Las Vegas (EE. UU.). Tras 13 meses de mochilera por el mundo finalizó el viaje en Los Ángeles.

“Las señoras de Sumatra no se diferencian mucho de las señoras de mi pueblo, que está en Soria. Me he encontrado muchas madres por el camino que sonaban como mi madre”

Este viaje fue un punto de inflexión en su vida: al terminar supo que no quería una vida normal, quería seguir viajando indefinidamente. Así que a este gran viaje le siguió otro viaje de cinco meses. Llegó a las Pequeñas Antillas y a ritmo de salsa y comida criolla recorrió Guadalupe, Santa Lucía, Dominica y San Martín. De allí voló a la Costa Oeste de Estados Unidos donde, entre otras cosas, sufrió el desbordamiento de un río en pleno bosque.

Julia del Olmo, mochilera por el mundo

En 2016 llegó la siguiente gran aventura, recorrer el Sudeste Asiático durante 9 meses. De nuevo en solitario ponía rumbo a tierras asiáticas aunque esta vez las recorrería en transporte público, para consuelo de su madre. Vietnam le dio la bienvenida y desde el río Mekong cruzó a Camboya. Se enamoró de las montañas de Laos y salió huyendo de Tailandia rumbo a Myanmar. En Malasia su familia se unió unas semanas a su viaje. Recuerda Singapur como una bella sorpresa, un inesperado oasis de asfalto. Bucear entre barcos de la Segunda Guerra Mundial o adentrarse en la selva en busca de orangutanes fueron algunas de las inolvidables experiencias de Indonesia. En septiembre de 2017 volvió a casa por tercera vez, pero ya tenía en mente el siguiente destino.

A Julia le encantaba viajar con sus padres desde que era pequeña, para ella significaba aventura, libertad, saborear lo desconocido. Estudió Historia y se especializó en Antropología Americana, cada asignatura le hacía soñar con todos esos rincones y culturas lejanas que algún día quería conocer. Le pareció inevitable empezar su gran viaje en Latinoamérica y a pesar de que era su primera vez, iba tranquila porque conocía casi todas las culturas andinas del presente y del pasado. Así es como organiza sus viajes: con libros de historia.

JULIA CONTARÁ SU HISTORIA EL 10 DE MARZO EN MADRID EN LAS JORNADAS DE LOS GRANDES VIAJES 2018. Conoce más sobre su historia en su página de Facebook o perfil en Twitter. Toda la información del evento en su web oficial

Nombre, apellidos, profesión -conocida 😉 a qué dedicas el tiempo cuando no viajas- y lugar de nacimiento.

Me llamo Julia Del Olmo, soy madrileña y aunque me licencié en Historia nunca he ejercido esa profesión pues nada más terminar la carrera empecé mi primer gran viaje. No sabía a qué me quería dedicar en la vida pero tenía clarísimo que quería viajar. Mi trabajo actual vino a raíz de los viajes, me dedico a crear contenido turístico para distintas empresas. Llevar el trabajo en la mochila es una gran suerte para mí y, aunque no sé si es lo que quiero hacer el resto de mi vida, de momento me hace feliz.

“He visto que bajo nuestras diferencias culturales todos somos lo mismo: buscadores de felicidad”

5 cosas que nunca faltan en tu mochila

Mi Ebook, la cámara de fotos, libretas para escribir, un pareo multiusos y las gafas de sol. No salgo de casa sin estas cosas ¡Lo demás es todo 100% prescindible! Bueno, y la sonrisa que abre muchas puertas, pero esa no cuenta porque no pesa 😉

Julia del Olmo, en la playa, de mochilera por el mundo con Camino Salvaje

La salud y tu gran viaje. ¿Consideras importante llevar contigo un seguro de viaje de mochilera por el mundo? ¿Enfermaste en tu aventura o recuerdas alguna historia de otro viajero que enfermó de viaje?

En mi primer viaje no llevaba seguro y la verdad es que siempre que hacía alguna locura estaba preocupada. Recuerdo estar en Argentina haciendo el descenso de un barranco y pensando constantemente en que cualquier piedra podía suponer un disgusto enorme e incluso el final de mi aventura. Después he viajado con seguro y me parece que es super importante, no volvería a hacerlo a pesar de que no me he puesto mala nunca. Aunque solo sea por la tranquilidad.

La vuelta a casa, puede que sea el momento más intenso y a la vez difícil de un gran viaje. ¿Qué flashes te vienen de esa época?

Lágrimas, mares de lágrimas. Recuerdo levantarme por las mañanas en mi habitación y mirar por la ventana, entonces me preguntaba por qué había vuelto y no encontraba una respuesta. Ahí llegaban las lagrimas.
Los primeros días cuando vuelves a ver a tu familia y amigos vives en una burbuja y todo es intenso y emocionante, una burbuja de irrealidad, pero tras esos momentos… Para mí llegó el pozo y lo pasé muy mal. Poco a poco me fui recuperando y volví a preparar la mochila, que al final es la mejor medicina.

Julia del Olmo, mochilera por el mundo

¿Ha cambiado tu forma de pensar sobre la sociedad/el mundo en que vivimos?

Totalmente. Primero que el mundo me parece más pequeño, todo me resulta cercano tanto a nivel físico como emocional. Culturas que antes me parecían tan ajenas y lejanas ahora me parece que, en cierto modo, forman parte de mí. Las señoras de Sumatra no se diferencian mucho de las señoras de mi pueblo, que está en Soria. Me he encontrado muchas madres por el camino que sonaban como mi madre. Una mirada cansada o una sonrisa quieren decir lo mismo aquí que en el fin del mundo. He visto que bajo nuestras diferencias culturales todos somos lo mismo: buscadores de felicidad.

“Cuando empecé a viajar no podía imaginarme la de cosas que haría a lo largo del tiempo para seguir en ruta. Si alguien me lo hubiera dicho me hubiera reído de la locura”

¿El momento físico o mental más extremo/peligroso/extraño/intenso/paranormal que hayas vivido en tu gran viaje?

Uy, esta es difícil. Principalmente porque los grandes viajes son un poco extremos, peligrosos (quizá esta menos), extraños, intensos y paranormales. Si tuviera que elegir… quizá cuando me robaron el Ecuador, o cuando probé el San Pedro en la Isla del Sol, o cuando me tatué en Tailandia, o mi accidente de moto en Vietnam…

Julia del Olmo, mochilera por el mundo con Camino Salvaje

“En un gran viaje más que dinero hace falta usar la imaginación”. ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?

Sí, y mil veces sí. Cuando empecé a viajar no podía imaginarme la de cosas que haría a lo largo del tiempo para seguir en ruta. Aprendí a hacer trufas de chocolate con banana para vender, a hacer atrapasueños, un artesano me enseñó a usar el metal, he recolectado plumas, colaborado en voluntariados, hecho autostop y barcostop… Si alguien me lo hubiera dicho me hubiera reído de la locura.

¿Algunos momentos que recuerdes de felicidad extrema? Esos puntos álgidos de alegría en los que uno se dice a sí mismo: “por momentos así merece la pena seguir en el camino y no volver a la oficina”.

El día que vi ballenas. No sé si llegue a llorar de la emoción pero me quedé tan impactada y sobrecogida que se me olvidó que tenía la cámara de fotos en la mano. Tengo como dos fotos de aquel momento (que duró más de una hora). Pero las imágenes se quedaron grabadas en mi retina. En lo alto del Half Dome, con todo el Valle de Yosemite a mis pies también lo pensé, ¿cómo iba a renunciar a esta vida si me daba instantes como aquel?

Tres personas anónimas que te hayan marcado en el camino y por qué.

Con tres no tengo ni para empezar a dar las gracias por la cantidad de gente que me ha enseñado algo a lo largo de estos años. Pero como por alguien hay que empezar le daría las gracias a Ivan y Marisol, que me abrieron las puertas de su casa y me trataron como a una hija, me enseñaron que la humanidad está donde menos la esperas.

La señora del maíz en los Andes peruanos, una indígena que sin hablar castellano me enseño que la comunicación con la mirada es tan o más potente que la de las palabras.

Y finalmente a Hassan, por enseñarme que la libertad es una actitud.

Julia del Olmo, mochilera por el mundo con Camino Salvaje

Tu cita viajera preferida y/o libro que recomendarías a tu yo anterior al viaje.

Una cita que me gusta mucho, porque creo que explica muy bien lo que siento al viajar es la de Henry Miller que dice “Nuestro destino de viaje nunca es un lugar sino una nueva forma de ver las cosas”.

Sobre libros… Siempre leo libros sobre la historia del país que voy a visitar, pero no me recomendaría otra clase de libros. No me gustan los spoilers.

¿Habrá otro gran viaje?

Siempre hay otro gran viaje. En Marzo salgo de Madrid a Mongolia en moto y estoy que me muero de la emoción, como si fuese el primero. O más.

¿Ser nómada/viajero/nómada digital está sobrevalorado?

Creo que ser viajero digital está idealizado. Solo se ve la parte buena, como si estuviésemos trabajando todo el día con un coctel frente al mar. Y no es así. Es más duro y complicado de lo que parece, además de ese punto de inestabilidad constante. Creo que no es una vida que valga para todo el mundo. Aunque yo no lo cambiaría ni loca, si volviese a nacer me pediría la misma vida.

the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Consulta mi perfil en G+: Iosu López

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