Para aquellos que no hayáis consultado mi bitácora, hace tiempo que terminé este magnífico viaje a través de América. Ahora, dentro del tiempo que me permite mi trabajo y el tiempo que dedico a editar el documental de esta aventura, pretendo completar las crónicas que faltan hasta mi llegada a Bahía Lapataia (Argentina). Ya habrá tiempo para reflexiones una vez llegue a la meta que me propuse cuando partí de Madrid a finales de junio de 2006. En la última crónica os contaba mis peripecias en el pequeño pueblecito andino de Ayaviri donde conocí los proyectos que tiene allí la ONG Intervida así como a la familia de Ronal, un niño que tiene apadrinado mi compañero de viaje Iván. Es curioso como poco a poco la mayoría del continente americano ha ido quedando atrás cargando en la mochila vivencias, dolencias, alegrías, tristezas, nostalgia y felicidad.

Salí de Ayaviri en autobús con la compañía Power por 5 soles en dirección a Puno, localidad situada a orillas del azulado Lago Titicaca, en mi opinión uno de los lagos más bellos que he visto hasta el momento en mi vida. Puno, capital del departamento, es una ciudad bastante fea todo sea dicho. Poco queda del esplendor de la antiguamente conocida como Ciudad de Plata debido a que poseía las minas más ricas de este metal de toda Sudamérica. La razón de su atractivo turístico es que su puerto sirve como punto de partida para recorrer en barco los vastos dominios del Lago Titicaca, el más alto y navegable del mundo. Llegamos de noche a la estación de autobuses de Puno donde tomamos un TukTuk (especie de taxi sidecar) por dos soles hacia el hostal Tumi (muy recomendable para mochileros por calidad/precio. Como no conseguimos un buen precio fuimos al hostal Brisas del Titikaka donde gracias a Iván, un genio del regateo -estoy seguro que en su árbol genealógico debe tener antepasados moros-, logramos una habitación doble por 20 soles.

Siguiendo la dinámica de las últimas semanas volví a caer enfermo con un gripazo al que se unió una fuerte descomposición. Desde que me contagié la fiebre tifoidea en México no he terminado de recuperarme y cada día que pasa estoy más convencido de que parte de mi malestar es debido a que somatizo todas las tensiones que llevo encima. Viajar es increible pero según sea la manera de ser de cada uno no es fácil. La tristeza bañada de recuerdos de un amor que quedó al otro lado del Atlántico o la nostalgia por ver a la familia y amigos siempre van contigo en un ventrículo del corazón. Nadie dijo que esto iba a ser sencillo aunque pese a todo sigue mereciendo la pena seguir en la carretera.

Puno posee alrededor de 60.000 habitantes. Esta ciudad fundada en 1666 es también centro artesanal y folklórico de la región. Aquí contratamos una excursión por el Lago Titicaca en Zárate Expediciones por 42 soles. Situado a más de 3800 metros de altura y con una superficie de 8000 kilómetros cuadrados, el Titicaca como ya os comentaba anteriormente es el lago navegable más alto del mundo y uno de los lugares legendarios de Sudamérica. Heredero de antiguas tradiciones y mitos, rodeado de montañas y jalonado de islas como Los Uros, Taquile o Amantaní oculta algunos de los misterios del altiplano incaico. Las leyendas sobre este espejo de agua abundan: una de ellas asegura que el Sol y la Luna se refugiaron en sus aguas, en la oscuridad, durante los días del diluvio, y allí se encontraron los dioses que dieron origen al mundo. También contaban los pobladores del imperio incaico que un día el Inca Manco Capac y su hermana y consorte, Mama Ocllo, salieron de las aguas del lago con el mandato de su padre, el Sol, de fundar el imperio uniendo las culturas indígenas en nombre de la paz y la civilización. Ese imperio fue el Tahuantinsuyo, que tenía en esta región del Titicaca –hoy compartido entre Bolivia y Perú– un tesoro natural donde criar llamas y alpacas y cultivar quinua, papa y café.

LOS UROS: ISLAS PORTÁTILES

Conviene tener en cuenta para esta excursión llevar ropa de abrigo, una gorra y sobre todo protector solar. Jenry Arias, nuestro guía local durante todo el viaje, amenizó la navegación por el Titicaca con datos históricos y curiosidades interesantes sobre las islas que emergen en su interior. En este tipo de excursiones siempre se conoce gente de diversas procedencias. Durante la navegación mantuve una entretenida conversación con un grupo de argentinos y una chica peruano-japonesa. Visitamos las islas flotantes de Los Uros construídas íntegramente con totora -especie de juncos nativos de la zona-. Nosotros desembarcamos en Jacha Challwa, una de las decenas de islas que hay en Los Uros. Lamentablemente el auge del turismo en esta zona ha originado que sus habitantes pierdan parte de la esencia original de su modo de vida (labores de pesca, caza de aves y recolección de plantas lacustres) para dedicarse en exclusiva a este negocio.

Jacha Challwa

Las casas en su mayoría están fabricadas también con totora así como algunas embarcaciones denominadas «caballitos de totora» con las que sus habitantes ofrecen al turista un breve paseo por unos cuantos soles extras. El número de familias que ocupan una isla en general oscila entre entre 3 y 10. Pertenecen al grupo étnico de los Uros, diferente de los aymaras y quechuas, cuyos orígenes se remontan a épocas anteriores a los incas. Cuando uno pone por primera vez los dos pies sobre una de las islas da la divertida sensación de estar sobre una colchoneta elástica.

Los Uros

TAQUILE: CUNA DE TRADICIONES

Al mediodía se llega a la Isla Taquile. Un sendero de piedras alineadas y zigzagueantes conduce hasta el pueblo, aproximadamente a 1 hora de caminata. Sobre el lago Titicaca, sin duda esta isla es el mejor lugar para descubrir las tradiciones regionales. Los pobladores se han organizado para administrar ellos mismos todas las actividades relacionadas con el turismo protegiendo así su modo de vida. Taquile o Intika (en quechua) se encuentra a 45 kilómetros de Puno. No hay hoteles pero se puede pasar la noche en casa de uno de los pobladores por una suma aceptable. Sus habitantes muy habituados a la visita constante de turistas se muestran algo distantes aunque tras esa barrera invisible se percibe realmente una gran hospitalidad con el extranjero. Una de las curiosidades más divertidas de la isla tiene que ver con el orígen de su nombre. Esta isla fue una de las últimas localidades peruanas que capitularon frente a los españoles en el siglo XVI. Finalmente fue tomada en nombre del emperador Carlos V pasando a manos del conde Rodrigo de Taquile, de cuyo apellido se desprende hoy su nombre.

Panorámica desde Taquile

Según cuentan algunos historiadores este noble catalán prohibió la vestimenta tradicional incaica por lo que los isleños tuvieron que adoptar la vestimenta campesina que hasta el día de hoy usan y que tiene un gran parecido con los trajes tradicionales de Cataluña. La mujer suele vestir una blusa roja y muchas faldas multicolores recubiertas con una amplia falda negra. Cubren su cabeza y cara con un largo manto negro para protegerse de la potente fuerza de los rayos del sol cuando rocía la isla cuya altura supera los 3900 metros de altura. Por su parte los hombres usan un pantalón tejido de color negro, una camisa blanca y un chaleco corto cuya forma y colores determinan su posición dentro de la comunidad. Además llevan ceñida a la cintura una larga faja cuyos bordados describen de forma simbólica los eventos que han marcado la vida de la pareja así como un chullo o gorro mediante el que los taquileños indican quienes están casados o solteros.

Baile taquileño

La familia que acogía al grupo en el que viajaba nos obsequió antes de comer con algunos bailes tradicionales taquileños en los que se representan escenas de la vida cotidiana de la isla como la labranza. Comí una nutritiva sopa de quinua (cereal de la región andina), un jugoso filete de alpaca y pejerrey a la brasa (pescado). Para hacer la digestión y recargar energías antes de continuar el recorrido por la isla nada mejor que terminar el almuerzo con una infusión de muña con coca. La muña es una arbusto que crece únicamente en las alturas andinas y tiene fantásticas propiedades para conservar los alimentos. Un ejemplo: Sólo rociándolos con su infusión ésta actúa como una refrigeradora portátil. Pasear por Taquile te brinda aire puro y saludable así como una tranquilidad imposible de encontrar en cualquier urbe de Perú. Cuando llegas a la plaza principal se acercan algunos niños para vender pulseritas tejidas a mano por unos pocos soles.

MISTERIOS DEL TITICACA

El Lago Titicaca como muchos otros lagos del mundo -véase el Lago Ness- tiene infinidad de leyendas y misterios sin resolver. El nombre del lago deriva de sus asombrosos gatos monteses nadadores (titi: gato montés, y karka: roca, dicho en lengua quechua antigua y aymara) que habitan en islas rocosas y avanzan chapotenado hasta tierra firme en busca de alimentos. Si uno mira una fotografía de satélite del lago descubre como sorprendentemente la forma del lago se asemeja a la imagen de un gato montés agazapado a punto de saltar. Por todas partes se escuchan leyendas referentes al monstruo del lago. Monstruo enorme que emerge al atardecer provocando enormes olas y dando gritos aterradores. Otra de las leyendas se refiere a un gran tesoro inca de oro y plata que fue hundido en el fondo del lago para ocultarlo de los españoles. Durante el verano de 1969, el oceanógrafo francés Jacques Costeau inspeccionó durante 8 semanas el fondo del lago con submarinos provistos de sonar sin encontrar tesoro alguno aunque sí detectó una especie de sapo submarino de color gris, amarillo y pardo que mide 60 centímetros de largo.

En torno al Lago Titicaca también se pueden contratar excursiones de ecoturismo, turismo de aventura, escalada y trekking tanto en Puno (Perú) como desde Copacabana (Bolivia). En lo alto de la isla, justo antes de descender por cientos de escaleras hacia el segundo embarcadero donde esperan los barcos, se arremolinaron a mi alrededor varios niños taquileños para posar conmigo en la foto. Mañana tomaré el autobús con Turismo Panamericano por 25 soles hacia La Paz con trasbordo en Cocabana (Bolivia). Próximos destinos en la ruta panamericana: Copacabana, La Paz y la temible Carretera de la Muerte (Bolivia)


LAGO TITICACA

Fuentes: Wikipedia & Viajeros.com