La profesión de periodista en algunas ocasiones tiene ciertos incentivos. Uno de ellos es que, con la excusa de realizar un reportaje sobre Lamanai -que no deja de ser trabajo-, obtuve unas pequeñas vacaciones pagadas en el lujoso Lamanai Outpost Lodge. Todavía no recuperado completamente de la salmonella, quedé con Carlos García, el taxista con el que viajé a la comunidad menonita de Shipyard, para que me llevase al muelle de A&R, pasado el puente de peaje sobre el New River, a unos 4 kilómetros de Orange Walk Town. Es allí donde la lancha propiedad del lodge recoge a los huéspedes que han contratado previamente alojamiento.

Los alrededores de la ciudad están plagados de inmensos campos de caña de azúcar, uno de los pilares de la economía de este distrito beliceño. La exportación de azúcar supone para Belize un 60% del total de productos agrícolas que venden en el exterior. Nada más salir de Orange Walk Town, a la izquierda aparecen imponentes las chimeneas de la Belize Sugar Industries, Ltd., fábrica que transforma cientos de toneladas diarias de caña de azúcar en azúcar para el consumo que será exportada principalmente a Europa. Más de 4000 granjeros abastecen con sus campos a esta factoría que, para producir una tonelada de azúcar, necesita de 8 toneladas de caña.

Estuve esperando algo más de una hora en el muelle de A&R hasta que llegó Greg, salvadoreño y patrón de la embarcación, al mando de una lancha con motor fuera borda. Me acompañaron en el trayecto hasta Indian Church, pueblecito situado junto al lodge, una simpática familia de gringos, incluídos los abuelos.

Rumbo al Lamanai Outpost Lodge

Desde el muelle de Orange Walk Town, subiendo 40 kilómetros por el New River se llega a la maravillosa laguna del mismo nombre en una de cuyas orillas están emplazadas las ruinas de Lamanai. En el camino pude ver una variedad de diminutos murciélagos que se camuflan en el tronco de un árbol, garzas grises, un halcón negro y algunos pajarillos autóctonos. Pasamos frente a la comunidad menonita de Shipyard de la que os hablaba el otro día y, después de cerca de una hora subiendo el cauce del New River, llegamos a la laguna del mismo nombre con el sol despidiéndose de nosotros mientras bajaba a dormir en la espesura de la selva. Poder disfrutar de un atardecer como éste no tiene precio.

Atardecer en la Laguna New River

El Lamanai Outpost Lodge está rodeado de una increíble variedad de hábitats que ofrecen la posibilidad de realizar diferentes actividades de aventura en la naturaleza. Así puedes dar paseos nocturnos por la jungla para avistar pájaros, mamíferos e insectos, contratar una excursión en lancha con un potente foco incorporado para ver animales de noche como cocodrilos, búhos o aves, recorrer la savannah (vasta extensión de aguas pantanosas con poco menos de medio metro de profundidad repletas de juncos y cocodrilos) en un airboat -lancha con un ventilador gigante en la parte trasera- o salir después del atardecer a cazar cocodrilos para posteriormente estudiar sus dimensiones e insertarles un chip, programa científico que el lodge realiza en colaboración con la Universidad de Florida. Tuve la oportunidad de recorrer de noche la savannah en el airboat para cazar un cocodrilo pero el agua estaba demasiado alta y eso dificultaba la tarea. Estuvimos a punto de cazar un par de cocodrilos pero, muy listos ellos, lograron escabullirse.

MÁS VALE PÁJARO EN MENTE QUE CIENTO VOLANDO

El Lamanai Outpost Lodge está ubicado en un emplazamiento envidiable. A orillas de la Laguna New River y a menos de 15 minutos andando de las ruinas. Es el lugar ideal para disfrutar de un ambiente sosegado en plena naturaleza. Disponen de internet, tienda de souvenirs, un servicio atento, comida exquisita y la vista desde el embarcadero se puede calificar de sublime. Durante una cena que compartí una de las noches con una pareja de ancianos de Las Vegas -rondaban los 75 años y llevaban 51 casados-, descubrí una singular afición de la que no tenía conocimiento. Como quien colecciona pins, sellos o muñecas; esta felíz pareja de enamorados habían dedicado toda su vida, en los períodos de vacaciones y ahora a tiempo completo con la jubilación, a avistar aves de más de 85 países del mundo. Viajan por todo el planeta buscando pájaros que no hayan visto. No los fotografían, disfrutan de su comportamiento en su hábitat natural y graban esa imagen en su memoria. Hasta el momento su lista reunía más de 7000 pajaros de las cerca de 10.000 especies que hay catalogadas en el mundo.

LAMANAI, COCODRILO SUMERGIDO

Lamanai (del maya Lama’an Ai) significa cocodrilo sumergido. La mayoría de este sitio arqueológico permanece oculto bajo la densa jungla desde mediados de los 70. Los trabajos de los arqueólogos se han centrado en investigar y restaurar las estructuras más grandes como son el Templo de la Máscara, la estructura N10-9 o Templo del Jaguar y el llamado High Temple, una pirámide de 33 metros de altura. Las ruinas están siendo excavadas muy lentamente por grupos de trabajo que viven en los pueblos colidantes de Indian Church y San Carlos. Esta ciudad maya estuvo habitada durante 3.000 años seguidos, lo que no es moco de pavo. El complejo arqueológico brinda una experiencia única para acercarse a la cultura maya y la biodiversidad del bosque tropical. También posee un pequeño museo con piezas extraídas del yacimiento. Siguiendo el camino que comienza en el museo, a ambos lados se pueden apreciar diversos tipos de plantas señaladas con carteles como el árbol de la pimienta, guanábana, tamarindo, lianas estraguladoras o los gigantescos guanacastes. Unos 200 metros hacia el norte, siguiendo el sendero de la selva, se llega al Templo de la Máscara cuya escultura representa a un hombre con un tocado en el pelo con forma de boca de cocodrilo.

Templo de la Máscara

La estructura N10-49, a la que llaman Templo Alto -como podéis ver se han estrujado mucho el cerebro para ponerle nombre-, es un espectacular edificio de 33 metros de altura que se yergue sobre la vegetación. El guía que nos acompañaba afirmó que subir era un reto físico y bajar psicológico debido a la altura e inclinación de las escaleras. Prueba superada.

Vista panorámica.
Si no logras visualizarlo pincha aquí.

Frente a esta magnífica pirámide hay un diminuto juego de pelota y muy cerca de allí la Estela 9 debajo de la cual encontraron restos de cinco niños sacrificados. El Templo del Jaguar forma parte del complejo de edificaciones residenciales de Lamanai en cuyos árboles encontré varios monos comiendo.

Monicacos

Si te aproximas demasiado a su territorio, estos simios que se alimentan de hojas, te orinan y tiran cualquier cosa que tengan al alcance de la mano.

Haciendo el macaco

PASA LA BOTELLA DE RON

A esta zona perdida en las profundidades de la selva del Gran Petén llegaron hace siglos misioneros españoles con intención de evangelizar a los mayas. Se cree que los cimientos de las dos iglesias que construyeron entre los años 1540 y 1560 se asientan sobre los restos de un templo maya que los propios indígenas fueron obligados a demoler en condición de esclavos. Años más tarde, durante la Guerra de Castas, los mayas se tomarían la revancha expulsando a los predicadores y quemando ambas iglesias. Hoy en día tan sólo quedan algunos muros en pie. Posteriormente, en 1850, los ingleses instalaron en Lamanai una fábrica de azúcar que fue traída desde Nueva Orleans por soldados confederados expatriados. Inicialmente se utilizó para moler la caña de azúcar pero poco tiempo después comenzaron a producirse miles de litros de ron. De los 200.000 litros que se obtuvieron de este licor durante su funcionamiento, 180.000 se consumieron en el propio lugar, así que no es de extrañar que aquello fuese un nido de alcohólicos emperdernidos. Murieron muchos trabajadores chinos y jamaicanos a causa de la fiebre amarilla. En 1867 los mayas cerraron la factoría durante un levantamiento triunfal contra los ingleses.

La jornada terminó con un agradable paseo en un barco-terraza del Lamanai Outpost Lodge por la Laguna New River.

Próximo destino: Belize City y algunos cayos paradisíacos.


Fotos LAMANAI