Templo de las Inscripciones

Para salir de San Cristobal de Las Casas en dirección a Palenque tenía dos opciones entre las que elegir. Como quería visitar las cascadas de Agua Azul y Misol-Ha, situadas a medio camino entre Ocosingo y Palenque, por una parte podía dirigirme directamente en autobús a Palenque y desde allí acudir a las cascadas en una combi o bien contratar una excursión con la agencia Chincultik, propiedad del Hotel Casa Margarita en el que me alojaba. Teniendo en cuenta que el billete de autobús con ADO Primera valía 120 pesos y la excursión 250 -incluyendo transporte, entradas a las cascadas y ticket para las ruinas de Palenque- decidí aprovechar esta segunda opción.

Salimos a las 6:30 de la mañana en una furgoneta de 10 pasajeros. Un par de horas más tarde nos detuvimos a desayunar en un restaurante situado en lo alto de un puerto de montaña. Me senté a llenar la panza solo en una mesa pero pocos minutos después un par de parejas de israelíes que venían en mi furgoneta me invitaron a sentarme con ellos. Muy cerca de nuestra mesa había una jaula con este simpático loro que no dejaba de hacer todo tipo de ruidos y emitir silbidos un tanto desagradables a esas horas de la mañana.

¡AGÁRRATE QUE HAY CURVAS!

Con el buche lleno, era momento de descender el puerto de montaña desde una altitud de más de 2000 metros a casi la altitud del nivel del mar. Semejante desnivel afecta drásticamente en el cambio de paisaje. De extensos cafetales, campos de maíz y pequeñas poblaciones indígenas que dejan claro su apoyo a los zapatistas se llega a la soleada llanura donde la vegetación adquiere un matiz típicamente tropical. Incluído el pegajoso calor húmedo. Antes de bajar el puerto nadie nos había advertido de un dato importante: «Aquellos que se mareen mejor que no desayunen». Caballerosamente cedí mi sitio de copiloto a la novia de unos de los israelíes que se estaba mareando casi antes de haber empezado a bajar el puerto. ¡Error! pues todavía quedaba alrededor de una hora de viaje por una carretera cuyo constructor se debió de perder el capítulo de Barrio Sésamo en el que explicaban la línea recta. Curvas, curvas y más curvas. Poco faltó para que arrojase por completo el desayuno.

AGUA TURBIA

Por fin llegamos a Agua Azul, impresionante serie de bellísimas cascadas con forma escalonada que se han originado de manera natural al descender el Río Tulijá -también llamado Yax-Ha-. Las cascadas de Agua Azul están situadas a 63 kilómetros de Palenque siguiendo la carretera 199. Declarado Reserva Natural de la Biósfera, entre desnivel y desnivel se crean una serie de estanques naturales con agua de intenso color azul turquesa debido en gran medida al lecho calizo del río. Durante mi visita ese tono turquesa se había transformado en un color un tanto verdoso debido a las fuertes lluvías caídas en los últimos días. Durante el paseo por la orilla izquierda del río se suceden algunos puestos con artesanía y recuerdos que se pueden encontrar a mejor precio en San Cristobal de Las Casas, algunos restaurantes y varios carteles que avisan de la prohibición de bañarse.

Cascada de Agua Azul

A unos 40 kilómetros de Agua Azul, continuando por la carretera 199 se llega a Misol-Ha, impresionante caída de agua de más de 30 metros de altura rodeada de una frondosa vegetación selvática con caminitos de acceso muy bien arreglados. Misol-Ha, que en lengua chol significa «caída de agua», se encuentra en el municipio indígena de esta etnia maya -chol- llamado Salto de Agua. Mediante una cooperativa recaudan los beneficios para mantener el lugar y ayudar a la comunidad. Aquí, según las condiciones meteorológicas, existe la posibilidad de bañarse en la poza además de poder quedarte a dormir en unas cabañas con ventilador y mosquitera.

Cascada de Misol-Ha

En Misol-Ha ya se empieza a notar el clima tropical por lo que es conveniente llevar ropa fresca y cómoda. Siguiendo un sendero que queda a mano izquierda, antes de descender por el camino que da acceso a la base de la cascada, se llega a una gruta que se ha formado por la acción del agua, justo detrás de la cascada.

En la gruta de Misol-Ha

GUÍA DE RATICULÍN

Una de las razones por las que no contrato casi nunca un tour -salvo que sea la única opción posible- es que ves los lugares a toda velocidad, sin detenimiento y siempre te pierdes un montón de cosas. La excursión finalizaba en las ruinas de Palenque con tan sólo dos horas para recorrerlas. Normalmente recomiendan por lo menos 5 horas para ver los templos, pirámides y edificios con cierta tranquilidad. Ya que tenía pagada la entrada aproveché para darme una pequeña vuelta de reconocimiento por las ruinas sabiendo que al día siguiente volvería con tiempo de sobra. Junto con tres españoles que venían en la excursión contratamos un guía que daba las explicaciones con un tonillo igualito al de Carlos Jesús. «Lah ruinah mayah» -pausa de 5 segundos- «de Palenque» -de nuevo pausa- «se descubrieron en el año…..». Sólo le faltó hacer el shiuuuuu y decir que provenía del planeta Raticulín. Media hora después, cuando nos encontrábamos en el Grupo de la Cruz, sin comerlo ni beberlo el cielo se cubrió de gris y comenzó a diluviar.

Aguacero tropical en Palenque

En Palenque puedes alojarte en alguno de los hoteles del pueblo (bastante feo por cierto) situado a unos 13 kilómetros de las ruinas o bien hacerlo en uno de los alojamientos que hay a lo largo de la carretera hacia las ruinas. Esta segunda opción es la más recomendable para poder disfrutar las noches en un entorno selvático. Uno de los sitios más famosos entre los viajeros es El Panchán, un lugar fundado a principios de los ochenta por Don Moisés Morales, arqueólogo experto en los antiguos mayas. Don Moisés convirtió esta zona de 5 hectáreas de pastos en un espectacular bosque tropical en el que se reparten diversos alojamientos: Chato´s Cabañas, Ed & Margarita, Jungle Palace… y restaurantes. El lugar cuenta con todo tipo de servicios (agencias de tours, sala de internet, teléfono, tiendecitas de artesanía…) y ofrece actuaciones variadas en directo así como algunos días un espectáculo de percusión y fuego. El precio del viaje en combi a Palenque es de 10 pesos.

PALENQUE, LA CIUDAD MAYA OCULTA

Su verdadero nombre es Lakam Ha, que significa «Grandes Aguas». Antes de que llegarán los conquistadores españoles en el siglo XVI la ciudad ya había sido abandonada y se encontraba cubierta de vegetación. Según cuenta Wikipedia, «la primera visita de un europeo a Palenque fue la de Fray Pedro Lorenzo de la Nada en 1567. En aquel entonces, la región era conocida por el pueblo Chol como Otolum, o «Tierra de Casas Fuertes»; por lo cual De la Nada lo tradujo como Palenque que significa «fortificación».

Aunque de menor tamaño que las ruinas mayas de Tikal (Guatemala) y Copán (Honduras), Palenque tiene un atractivo especial gracias a la riqueza de sus construcciones y restos escultóricos. Hace menos de dos años se descubrió que esta antigua ciudad precolombina abarcaba una extensión de más de 2 kilómetros cuadrados. En la actualidad tan sólo se puede visitar poco más del 5% puesto que el resto de templos y edificios -más de 1000- permanecen ocultos por la selva.

El precio de la entrada al complejo de ruinas es de 45 pesos (30 más si se va a utilizar cámara de video y 10 que hay que pagar obligatoriamente unos kilómetros antes como concepto de Reserva Nacional). Tuve suerte con el tiempo porque amaneció un día muy soleado. Importante no olvidarse de un bote de crema de protección solar, algo de comida y al menos un par de litros de agua ya que en el interior no hay tiendas, ni fuentes, ni restaurantes. Eso sí, hay unas ruinas increíbles pero que no quitan el hambre y la sed, aunque puede que sí el hipo.

¡Mmmmire usté!

Lo primero que se ve en el vídeo es el Templo de las Inscripciones, al cual está prohibido subir para evitar su deterioro. Se trata de un templo emplazado sobre una pirámide escalonada cuyo nombre se lo puso el arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier debido a que en su interior tiene tres tableros con inscripciones jeroglíficas. Es una lástima no poder acceder a su interior a través de la escalinata que desciende dentro de la pirámide partiendo del templo superior en la que se encuentra la cripta funeraria del rey Pacal, uno de los soberanos mayas más importantes de la ciudad. Según me comentaron la losa que cubre el sarcófago pesa más de 20 toneladas. ¡A saber cómo la introdujeron dentro! En el Museo Nacional de Antropología puedes ver una reproducción fidedigna de esta tumba con los verdaderos restos mortales del rey maya.

A su lado está situado El Palacio, un conjunto de edificios que contienen relieves, esculturas preciosas, amplios patios, restos de lo que fueron sus duchas y letrinas de piedra y una imponente torre a la que se ha prohibido subir desde que una turista holandesa se matase tras caer al vacío mientras grababa con su cámara de vídeo. Un poco más allá, cruzando el arroyo Otolum, llegas al Grupo de la Cruz. Este conjunto de templos sobre pirámides escalonadas está formado por el Templo de la Cruz, el Templo del Sol y el Templo de la Cruz Foliada. Desde el templo de la Cruz, el más alto de Palenque al que se puede subir, se contempla una vista panorámica del complejo de ruinas que da buena cuenta de la grandeza de esta antigua ciudad maya.

Vista panorámica de Palenque

Estuve sentado más de media hora disfrutando de la vista de Palenque antes de continuar mi visita. Esos momentos son difíciles de expresar en palabras y no tienen precio. Aguas abajo del arroyo que cruza por un acueducto bajo la plaza central y, continuando por un sendero marcado, uno se encuentra con un puente de piedra y unas cascadas espectaculares inmersas en plena selva conocidas como Baño de la Reina.

Baño de la Reina

De camino hacia la segunda salida del recinto, muy cerca de la cual se encuentra el Museo de Sitio (no hagáis el primo como yo, que pensé que tenía que pagar otra entrada de nuevo, y visitadlo) hay varios edificios como el Templo del León y el Templo del Conde, éste último llamado así por Jean-Frédéric Waldek, un señor que vivió en él durante dos años y que, entre otras extravagancias, se acreditaba a sí mismo el título de Conde (otras veces asumía los títulos de Barón y Duque).

Junto a ellos está el famoso Juego de pelota, un divertimento nacido 3000 años antes de Cristo que cumplía entre los mayas una función ritual. El campo consta de dos muros paralelos e inclinados, uno frente al otro. En cada muro había tres discos, puestos a distancias iguales entre sí, a varios metros del suelo y perpendiculares a éste; eran los marcadores, o anillos de piedra. El juego consistía en lograr que la pelota (llegó a medir cincuenta centímetros de diámetro y a pesar más de un kilo) golpease algún marcador o pasase a través de algún anillo, para lo cual sólo podía impulsársela con los codos, las rodillas y las caderas. Así que… ¡oyes Patxi! ¿Etxamotz un partido d´euskal pilota?

Jai Alai Mayak

Después de semejante payasada -muy necesaria para liberar tensiones mentales del viajero solitario- regresé a mi cabaña para descansar puesto que al día siguiente me esperaba una excursión de entre 12 y 14 horas antes de partir hacia el Estado de Yucatán. Voy a visitar un par de ruinas mayas ocultas en la selva lacandona, cerca de la frontera con Guatemala. Próximo destino: Yaxchilán y Bonampak.


Fotos PALENQUE