A orillas del Mar Caribe

Hora y media más tarde de salir de Cobá entraba en la estación de autobuses ADO de Tulum. Saliendo a mano izquierda por la puerta que da a la Avenida Tulum (carretera general y principal arteria que atraviesa el pueblo), recorrí unos 30 metros hasta dar con el Hotel Maya. Por 250 pesos me ofrecían una habitación confortable con baño privado, televisión por cable y ventilador. Me pareció correcto teniendo en cuenta el estado deplorable de salud en el que me encontraba. Sólo pensaba en tumbarme en una cama cuanto antes. Al costado de este hotel hay un par hostales económicos que ofrecen desayuno gratis, internet, lockers y que son perfectos para conocer a otros mochileros: Weary Traveler Hostel (Tfno. 998 887 01 91) y el Tulum Hostel (tomando la callecita que está justo enfrente del Hotel Maya). El tiempo no acompañó. Sobre el Mar Caribe se había instalado una onda tropical que originaba en la zona tormentas esporádicas bastante potentes.

La mejor opción para disfrutar de las espectaculares playas de Tulum es alojarse en una de las centenas de cabañas que se encuentran al pie de éstas. A lo largo de 27 kilómetros de costa de finísima arena blanca y aguas color turquesa, en el tramo comprendido entre las ruinas de Tulum y el acceso a la Reserva de la Biosfera Sian Ka´an, se ofrecen alojamientos y restaurantes para todo tipo de gustos: El Mirador, Mezzanine, Papaya Playa, Posada del Sol, Hemmingway, Playa Xcanan…. Un lugar de encanto bohemio con decenas de actividades para practicar (buceo, snorkel, pesca, cenotes…) e idóneo para disfrutar de tu nidito de amor junto con tu novio/a.

Siguiendo la carretera en dirección norte rumbo a Cancún se suceden playas preciosas como Playa del Carmen o Akumal, centenares de complejos hoteleros, centros de ocio y diversión como Xel-Ha o Dolphin Discovery, maravillas de la naturaleza como Hidden Worlds donde vivir la aventura en estado puro como y secretos ocultos con más de 5 millones de años de antigüedad como Aktun Chen.

FORTALEZA EN EL PARAISO

Tulum, que en maya significa «Cerco, seto o muralla», se localiza 128 kilómetros al sur de Cancún. Este sonoro nombre se le puso a la ciudad, al parecer, por los muros que la rodean en tres de sus lados. Un precioso acantilado y el Mar Caribe sirven de cuarto lado. Desde Tulum pueblo se puede llegar al complejo arqueológico en una combi que para a lo largo de la Avenida Tulum y vale 10 pesos o bien tomar un taxi por no más de 30 pesos el trayecto. El primer medio de transporte te deja en un cruce con la pequeña carretera por la que se accede a las ruinas. Desde ahí hasta la entrada es poco más de 1 kilómetro andando. Recomiendo no tomar el trenecito que te acerca desde el mercado de artesanía que está muy cerca de las ruinas porque no merece la pena.

Para visitar las ruinas de Tulum, hay 6 cosas que no debes olvidar llevar contigo: Un sombrero o gorra, crema de protección solar, traje de baño, calzado cómodo, toalla y una botella de agua. La playa a la que se tiene acceso desde las ruinas es realmente hermosa. Un lugar perfecto para refrescarse después del tour de piedras y disfrutar del agua de Mar Caribe.

Playa junto a las ruinas

Tulúm fue un puerto mercante próspero hasta la llegada de los conquistadores españoles en 1518. Éstos quedaron sorprendidos por la belleza, tamaño y fuerza de esta antigua fortaleza construída en un risco con vista a las aguas turquesas del Caribe. A día de hoy, cada visitante que llega, entre los que me incluyo, no deja de fascinarse ante semejante espectáculo. Incluso en días oscuro y tormentosos como el que me tocó a mí. Fue una verdadera lástima no poder bañarme en un entorno tan paradisiaco.

Playita paradisíaca junto al Templo del Dios del Viento

A menos de 300 metros de la entrada, siguiendo el camino que indican las señales, se llega a una muralla con una abertura angosta que hace las funciones de puerta de acceso. Poco más allá, continuando por esta misma senda, se llega a la otra puertecita que también permite el acceso a la ciudad. Tulum cuenta con un atractivo turístico desmesurado. Es necesario recalcar que estas ruinas, de no ser por el maravilloso entorno en el que se encuentran situadas, no tendrían mayor interés del que pueden suscitar otros yacimientos arqueológicos mayas.

En riguroso orden, marcado por el mismo camino, uno se va encontrando con las diferentes estructuras que conforman Tulum. Primero la Casa del Cenote, ubicada en la parte norte del conjunto amurallado, es una prueba de la importancia que los mayas daban al culto vinculado a los cenotes. No muy lejos de ahí aparecen tres minitemplos junto al Templo del Dios del Viento, en honor de Kukulcán como Dios de los Vientos que depara las mejores vistas de El Castillo. Llama la atención la belleza de la playa que se encuentra encajonada entre este templo y el de Dios Descendente, lugar en donde seguramente atracaron en el pasado las naves mayas que comerciaban en torno a la península.

A continuación uno se topa con El Palacio, la Plataforma de la Danza y el imponente El Castillo, impresionante edificación que se erige sobre el acantilado -debió de ser una torre vigía-, brinda una majestuosa vista al océano y desde sus alturas se pueden apreciar las playas que se extienden a muchos kilómetros en ambas direcciones.

De camino hacia la salida del recinto no se puede dejar de ver el Templo de las Pinturas, cuyos frescos apenas visibles constituyen, junto con los de Bonampak, uno de los más importantes testimonios de la pintura mural maya prehispánica. Durante mi visita al complejo arqueológico tuve bastante suerte porque no cayó ni una gota. Justo al final de mi visita, cuando estaba disfrutando de la maravillosa vista que ofrece la parte posterior de El Castillo, se desató el diluvio universal.

El Castillo bajo la lluvia

Menos mal que soy un hombre precavido. Saqué el paraguas y corrí a refugiarme bajo un árbol. Creo que el video no hace justicia a la magnitud del aguacero que estaba cayendo.

Bajo una tormental tropical

El día antes de irme de Tulum conocí a dos españoles muy simpáticos, Carlos y Eva, en un cibercafé. Esta pareja de madrileños decidió dejar sus respectivos trabajos para viajar durante 4 meses por el mundo. Habían estado en Cuba y México y en unos días iban a coger un avión rumbo a La Paz (Bolivia) para conocer este país andino así como el vecino Perú. Decidimos trasladar nuestra interesante charla a una terraza cercana en la que conversamos durante largo rato sobre nuestras experiencias viajando, acompañados de unos riquísimos licuados de frutas. La ruta debe continuar. Próximo destino: Chetumal, la capital del Estado de Quintana Roo.


Fotos TULUM