Los tiempos cambian a velocidad de vértigo. Si alguien me preguntase ahora desde cuándo se generalizó el uso de internet en nuestras vidas, apenas sería capaz de señalar una fecha concreta. ¿8 años? ¿diez? A mediados de los noventa empezamos a usar teléfonos móviles que pesaban como ladrillos y lo más parecido que podía existir a las redes sociales eran las asociaciones juveniles de tu barrio. Todo ha cambiado y mucho.

Los mochileros de hoy en día viajan equipados con mochilas ultraligeras, smartphones de última generación, el cuaderno de viaje donde anotabas el teléfono o la dirección de los viajeros con los que te habías cruzado han mutado en el archipopular Facebook y la posibilidad de comprar un billete de avión con una low cost nos ha evitado tener que vender un riñón antes de salir de viaje. El mundo está a tu alcance en un solo click. Antes no era así. Quizás no hay que remontarse muy atrás para descubrir el vertiginoso cambio de panorama. La forma de viajar y concebir el viaje es muy distinta que antaño. En Mochileros TV nos preguntamos, ¿hubieses sido capaz de sobrevivir como mochilero a comienzos del siglo XXI? ¿recuerdas tus primeros viajes allá por el año 2000?

Hace poco más de diez años el equipamiento del mochilero y las opciones para viajar por el mundo no eran las mismas. Sobrevivir como mochilero a principios de este siglo era mucho más “duro” de lo que pueda parecer.

1. Guías de viaje. En el año 2000, las guías de viaje eran la biblia de los viajeros, quizás no tan completas y manidas como la mítica Lonely Planet. Enciclopedias de conocimiento a la vez que bultos pesados en la mochila. Gracias al acceso cada vez más fácil a internet desde el lugar más remoto del planeta, ahora puedes acceder instantáneamente a millones de recomendaciones de viajeros, consejos de bloggers, webs especializadas en hostels… ¿Queda todavía espacio para la improvisación y la sorpresa? Sí.

2. El bendito WIFI. Mientras que ahora no es extraño ver en un hostal a varios mochileros con su notebook actualizando su estado de Facebook, subiendo sus fotos a Flickr o tuiteando en la red, antes no era nada sencillo encontrar lugares públicos con conexión a internet y mucho menos a precios económicos. ¿Te imaginas cada vez que necesitas consultar el correo tener que buscar un cibercafé? O, peor aún, ¿viajar sin poder usar internet durante semanas? Esa era la realidad hace no tanto tiempo.

3. Facebook no existía. Entonces, ¿cómo podíamos estar en contacto con la gente? Recuerdo allá por 2007 cuando estaba terminando mi viaje a través de la ruta panamericana que un grupo de mochileros británicos me pidieron mi Facebook. Aquello me sonó a lenguaje marciano. Con el boom de las redes sociales hasta los más reacios han claudicado; hoy, si no estás en Facebook, puedes parecer un ser antisocial.

4. Las mochilas. Eran simples, sí, simples mochilas y punto. Nada de artilugios antilluvia, diseños ergonómicos, mochilas-maleta con ruedas, compartimentos estancos, membranas Goretex o costuras termoselladas…

5. Olvídate del teléfono móvil o tu smartphone de última generación. ¿Te imaginas usando teléfonos públicos, investigando cómo hacer llamadas a cobro revertido o usando tarjetas telefónicas? Prácticamente tu teléfono-ladrillo solamente podía funcionar en tu país de origen. ¿Roaming? ¡Qué es eso!

6. ¿Blogs? Las bitácoras online eran más bien de peli futurista. ¿Serías capaz de vencer la pereza de escribir a diario a mano las anécdotas del día en tu libreta Moleskine? Todavía los hay nostálgicos.

7. Transacciones bancarias online. Ni pensarlo, todo viajero que se preciase llevaba en su mochila la chequera de traveller checks, una de las formas más seguras de llevar tu dinero contigo. Yo diría que es extraño encontrar a un mochilero que los siga llevando, aunque todavía queda por ahí alguno que no se ha actualizado a la versión 3.0. Gracias al online banking podemos consultar nuestros extracto bancario desde cualquier lugar del mundo, realizar transferencias, consultas posibles cargos fraudulentos y sobre todo sacar dinero en prácticamente cualquier cajero del mundo con comisiones más o menos aceptables. Y no sólo eso, gracias a internet podemos conocer al minuto la tasa de cambio exacta para que no nos timen los cambistas o pagar esas facturas de la casa que hemos dejado atrás.

8. El mochilero antifashion. Pese a que en la esencia de ser mochilero una de las principales reglas es transportar el menor peso posible, ser relativamente despreocupado con los cánones estéticos -que no un desaliñado- y llevar poca indumentaria, actualmente puedes encontrarte en una fiesta de la luna en un hostel de Tailandia a mochiler@s ataviados con las últimas tendencias en moda y calzado fino. Puede que en este sentido la evolución haya sido positiva.

9. Cámara de fotos y carretes. ¿Crees que serías capaz de vivir con la incertidumbre de saber si la foto que acabas de tomar ha salido enfocada y bien iluminada? ¿O superar ese temido momento en el que se te acaba el carrete y has olvidado comprar uno de reserva? Los teléfonos inteligentes y la cámaras de fotos digitales han solucionado parte de este problema pero traen otros consigo: ¿Dónde guardo las miles de fotos que estoy sacando durante mi viaje?… se me está acabando la batería, ¿dónde demonios la cargo aquí en medio de la selva?

10. Banda sonora. Todavía conservo mi viejo CD Walkman portátil y el libreto en el que guardaba una veintena de CDs para mis viajes. Cada vez que salía de viaje era difícil elegir qué discos llevarse para varios meses de aventura. No ha transcurrido tanto tiempo de eso y los CDs siguen existiendo, pero la enorme capacidad de los reproductores Mp3 (miles y miles de canciones), su reducido tamaño y los artefactos multimedia en que se han covertido nuestros teléfonos móviles han terminado por relegar a los CDs portátiles al armario ¿Sobrevivirías sin tu mp3 y Itunes? ¿O únicamente escuchando la radio?

Los hostels han crecido como setas, las herramientas online para conocer y convivir con otros mochileros son cada vez más y las ganas de viajar y conocer mundo nunca se agotan, con crisis económica o sin ella. ¿Cómo será el mochilero del futuro? Nosotros de momento no nos aventuramos a vaticinarlo pero estamos seguros de que dentro de diez años lo que ahora nos parece normal, probablemente esté pasado de moda.

the author

Videoperiodista, documentalista y aventurero. Entre mayo de 2006 y junio de 2007 realizó uno de los grandes viajes de su vida: la ruta panamericana. De esta aventura nace el documental “La costura de América” que narra su viaje en solitario de 45.000 kilómetros, realizado íntegramente por tierra y más de 11 meses desde Prudhoe Bay (Alaska) hasta Bahía Lapataia en Tierra de Fuego (Argentina). Ha trabajado como corresponsal de la Agencia EFE en la India y realizado decenas de reportajes sobre turismo, cultura y sociedad para el canal de televisión español Telecinco. En enero de 2014 estuvo nominado en los Premios Goya con su cortometraje documental "La Alfombra Roja" rodado en un slum de India y que lleva acumuladas más de 130 selecciones en festivales de cine de todo el mundo. Consulta mi perfil en G+: Iosu López

2 comentarios

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  1. Marce Publicado: 20 Marzo, 2016

    Si te parece mucho lo que han cambiado las cosas en 10 años para salir de mochila…yo me siento de la prehistoria con 33 años de viajar de esta manera. Mi mochila vacía pesaba ya la mitad de lo que pesa ahora mi mochila llena.Y yendo a hostales.La ropa era mas pesada,además de la cámara necesitaba lugar para llevar unas varias cajas de rollos fotográficos,baterias.Y tenía que esperar a llegar a casa para revelar las fotos rogando que todo hubiera salido bien,si un rollo se había dañado ¡que amargura!,por suerte,me pasó pocas veces.Teléfono?..no había celulares en aquella época,y donde yo vivía,pocos teléfonos fijos(en mi casa tardaron casi 10 años en venir a ponerlo),asi que tenía que llamar a lo de una vecina,decir que llamaría en unos minutos nuevamente,para dar tiempo a que avisaran,y el costo no era barato,asi que cada un par de semanas,llamaba solo para dar señales de vida.Mandaba cartas o postales por correo postal,pero a veces llegaban casi junto conmigo o después.Una guía,que no era la Lonely,música solo cuando me detenía a escuchar algún músico callejero o si el hostal donde paraba había.No usaba cheques de viajero.Ponia el dinero lo más repartido posible,cosa que si se perdía,no se perdiera todo.Nada de blogs.una libreta para anotaciones y lapicera para tomar apuntes,guardar anécdotas..
    Viendo todos los cambios,me siento de la época de las cavernas…pero aún disfruto salir con mi mochila a ver el mundo..el entusiasmo no se ha perdido.

    • Iosu López Autor Publicado: 20 Marzo, 2016

      Tienes toda la razón Marce, los tiempos han cambiado y a velocidad de vértigo. Lo bueno es poder seguir disfrutando de la experiencia de viajar da igual la edad que uno tenga.

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