Hostal Tequila

Llevo viajando desde hace muchos, muchos años. Empecé cuando era niño. Todos los veranos nos íbamos mi hermano, mis padres y yo de viaje por Europa con nuestra caravana. Desde aquellos maravillosos años hasta los tiempos actuales ha llovido mucho. Viajar no es lo que era antes. Y no hace falta mirar muy atrás. En 2006, tan sólo hace 6 años, eso del Facebook o Twitter era como si te hablaran en chino. Ahora internet está tan presente en nuestras vidas que a veces tengo la sensación de que me he convertido en un ciberviajero.

Desde mi experiencia viajera he aprendido que cualquier que se lo proponga -con una situación económica de clase media- puede viajar por el mundo con muy poco, sea cual sea el dinero que tenga en el banco. Lo explicaba de manera muy gráfica mi compañero bloguero Adrián de Mola Viajar en su artículo «Es más barato dar la vuelta al mundo que quedarse en casa». Viajar te abre los ojos, los oídos, redefine tu visión del mundo, te cambia y desarrolla tus habilidades de supervivencia. He viajado en períodos cortos de tiempo (1 mes) y muy largos (8 y 12 meses), he vivido más de un año en un país tan interesante y estresante como la India y todas estas experiencias me han enseñado algunos trucos que quiero compartir contigo. ¿Estás pensando irte de viaje? ¿piensas que ya lo harás mañana? Quizás ese «mañana» nunca llegue.

Dormir gratis en casas de gente local, sofás, sillones de aeropuertos, barcos, trenes, asientos de autobús, bancos de parques, hostales… es sin duda una de las mejores educaciones viajeras que he obtenido. Pero… también es cierto que no es algo que todo el mundo está dispuesto a hacer. Algunas ocasiones puede ser incómodo, molesto e irritante. Me ha tocado dormir en un camastro en el altiplano andino peruano, sin calefacción, vestido de calle y con cerca de 2 grados, otras veces puedes sentirte la persona más afortunada del mundo: te despiertas en el chalet de un couchsurfer en México con esa maravillosa sensación de sentirte como en casa. Como en la vida, todo son experiencias y hay que estar abierto a vivirlas como llegan. Cuanto más viajes, más situaciones deberás enfrentarte. Un reto de aprendizaje increíble. Si hacemos un cálculo de una media de 25 euros por noche, seis meses de aventura siguiendo algunos de estos consejos te pueden suponer un gran ahorro. Hay una serie de leyes que son básicas, no te vamos a descubrir «el dorado» pero si algunas ideas a poner en práctica:

1. Aprende a ser un couchsurfer pro

En más de una ocasión te hemos hablado en esta web de la enorme utilidad de couchsurfing, una de las herramientas más potentes para viajeros que se han creado en los últimos años. Sin duda ha cambiado la forma de concebir el viaje y nuestra propia experiencia como viajeros. Imagino que ya serás miembro de Couchsurfing, ¿no? Entonces hazlo. No te entretengas en leer este artículo, pincha en couchsurfing.com e inscríbete. Eso sí, regresa una vez tengas tu perfil completo 😉 y agrégame como amigo si te apetece: iosulopez. En numerosas ocasiones he sido couchsurfer visitante y local, la mayoría de ellas han sido muy positivas. Es cierto que cuando vas a casa de alguien, no estás en un hotel. Debes acoplarte a su plan de vida y no pretendas hacer lo que te da la gana. Sé educado, limpio, responsable y ten un detalle con la persona que te aloja. Inscríbete en algunos grupos que te interesen, es una buena forma de ampliar tu círculo. Te sorprenderás de la cantidad de gente interesante que hay en esta red ahí afuera. Couchsurfing puede que sea la «biblia» de alojamiento gratuito para mochileros, aunque hay más sitios web que no debes obviar: Wwoof, Hospitality Club

2. Tu red de amigos

Sí, ya sé que parece un tontería o que quizás ya lo estés haciendo. En caso de que estés pensando en hacer un gran viaje, necesitarás entre 20 y 30 amigos desperdigados por el planeta. ¿Y si le das un nuevo uso a herramientas básicas como Twitter y Facebook para encontrar nuevos contactos entre tus amigos? Ya lo dice el dicho: «Los amigos de mis amigos, son mis amigos». Eso sí, con educación, buenos modales y siguiendo el lema que dice «como el pescado, más de dos días empieza a oler demasiado». Si has logrado cultivar una buena base de fans con tu blog personal, ahí tienes un caldo de cultivo excelente. Al igual que tú harías con ellos si visitasen tu ciudad, estoy seguro de que muchos de tus seguidores estarán encantados de encontrarse contigo y puede que hasta ofrecerte hospedaje unos pocos días. La amistad es necesario cultivarla. Mantén el contacto de vez en cuando con viajeros que en el pasado se cruzaron en tu camino, nunca sabes cuando vuestros caminos se volverán a encontrar.

Algunas ideas y consejos al respecto:

· Comparte en tus redes sociales algunos detalles sobre tu vida y tus viajes. Postea un artículo con el recorrido de tu viaje, los lugares por los que piensas pasar e inicia una conversación con otros viajeros para ver si quieren unirse en algún punto de tu camino.

· Dedica tiempo a interactuar online con viajeros de gustos similares a los tuyos. Deja un comentario en uno de esos vídeos que se extienden por la red como la pólvora, comunícate por Twitter y felicita a alguien que haya escrito un artículo que te haya gustado mucho y no seas excesivamente receloso de tu privacidad para agregar puntualmente a algún nuevo amigo.

· Sé positivo y transmite buen rollo. Si eres un cafre o una persona desagradable tienes pocas opciones de hacer amigos en la red. Lo mismo ocurre en los viajes. La gente triste y depresiva no atrae. No generes debates políticos o filosóficos que puedan resultar ofensivos o generar desencuentro al principio, para eso es mejor esperar a compartir unas cuantas cervezas juntos.

· Como haces con tus mejores amigos, no está de más cuidar la «amistad» con esos amigos lejanos con los que compartiste viaje. No es necesario que les dedicas horas cada semana, un mensaje cada tres o cuatro meses es suficiente. Aprovecha si es su cumpleaños o tu amigo tiene algo bueno que celebrar para dejarle un comentario.

· Disfrutar de la hospitalidad que te ofrece alguien tiene una responsabilidad. Sé sincero y genuino, comparte charlas, colabora en el hogar, muéstrate abierto, no lo hagas únicamente por ahorrar dinero y tener un lugar donde alojarte gratis. Los gorrones no son bienvenidos.